El Gobierno debe tomar medidas urgentes en el campo energético

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Escribe: Luis Alen

El papa Francisco exhortó al Gobierno y a todos los paraguayos a redoblar esfuerzos para que los bienes económicos estén al servicio de las personas, y no a la inversa. Pidió que la economía deje de estar “sin rostro”, es decir, que tenga un rostro humano.

En esta perspectiva, el bálsamo de la visita papal con sus acertadas exhortaciones, tienen que dar paso a las medidas adecuadas que el Gobierno tendrá que adoptar a partir de ahora con el fin de poner a la economía al servicio de los habitantes del país.

Un aspecto de suma importancia que tiene que ser abordado es la implementación de cambios de fondo en el ámbito de la energía.

La Administración Nacional de Electricidad (Ande) estuvo a punto de aplicar ajustes en sus tarifas, pero el plan fue abortado por el Gobierno, en atención al impacto que iba a tener sobre la población de menores recursos, en momentos en que el movimiento comercial atraviesa un bajón, lo que hubiera significado un golpe duro sobre los bolsillos de toda la gente.

Casi se volvió a lo mismo de siempre, premiando la ineficiencia de una empresa estatal de servicios que actúa sin tener un ente regulador del sector eléctrico, y que además insiste en su carácter monopólico, tratando incluso de apropiarse de redes construidas y pagadas por los menonitas en el Chaco, así como “nacionalizar” la empresa privada que distribuye la energía en la ciudad de Villarrica, Clyfsa.

Esta vez parece que el libreto no le saldrá a pedir de boca a la Ande, por existir poderosos lobbies de los posibles afectados que tienen acceso a los más altos estamentos gubernamentales, pero lo preocupante es que el ajuste tarifario podría sobrevenir en cualquier momento, a pesar de carecerse de una planificación tendiente a hacer más eficiente a la entidad energética nacional.

 

El monopolio no puede competir

Esta ineficiencia nace de su misma condición monopólica, porque otra hubiera sido su situación económica y financiera si se pusiera a competir en pie de igualdad de oportunidades en el mercado con las empresas privadas, en los rubros de generación, transmisión y distribución de la electricidad.

De hecho, ya existen leyes que posibilitan la figura de los productores independientes del fluido eléctrico, que pueden venderle a la Ande, pero aún hay lagunas en la legislación como la carencia de una ley que instaure el marco regulador del sector eléctrico, así como de un Ministerio de Minas, Energía e Hidrocarburos, que es largamente anhelado por los profesionales del sector para poner orden en el ramo energético nacional, donde también necesitan una cartera rectora la empresa Petropar, las binacionales Itaipú y Yacyretá, así como la misma Ande y los demás actores del sistema eléctrico nacional.

La reestructuración general del sector energético paraguayo no puede esperar más, atendiendo a la urgente necesidad de ponerlo a la altura de las exigencias de la integración eléctrica con los países vecinos, sobre la base de un mercado mayorista regional sudamericano que tenga como eje central a nuestro país.

Se están sentando los cimientos de la futura central hidroeléctrica de Corpus a partir de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), que también tiene planes de ampliación de su parque generador, pero no se debe soslayar la necesidad de apuntar al crecimiento de la generación eléctrica en el futuro inmediato acudiendo al expediente de las centrales térmicas que utilicen el gas boliviano, produciendo electricidad que pueda ser exportada a los países vecinos e incluso para abastecer parte del consumo de electricidad del área metropolitana de Asunción, cuyo parque industrial se avizora podrá crecer en forma sostenida en los próximos años, poniendo en dificultades un abastecimiento normal de la energía por parte de la Ande.

Acompañar el desarrollo del Chaco

La planificación energética deberá acompañar el desarrollo integral del Chaco paraguayo, que representa el 60 por ciento de nuestro territorio, pero que apenas tiene residiendo en él a menos de 150 mil habitantes. La explotación del petróleo y el gas, además de la industrialización de éste último hidrocarburo importado de Bolivia, podrían representar la palanca para el desarrollo, que sólo hasta ahora se basó en la explotación agraria, ganadera y forestal, con resultados altamente negativos para el frágil ecosistema chaqueño.

 

Es cierto que existen otros temas prioritarios en la economía, pero no hay que olvidar que el gasto público, sólo destinado a revertir tendencias negativas del ciclo económico, no basta para solventar un crecimiento a largo plazo, que se deberá basar en un “boom” desarrollista como la explotación de los hidrocarburos, ya sean propios del Chaco o importados de Bolivia, como el caso del gas.

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