El papa pedirá a Cartes atender gran desigualdad y crisis social

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Escribe: Luis Alen.

La visita del papa Francisco al Paraguay no podía ser más oportuna. Para el presidente Horacio Cartes y sus contrincantes del G-15 en la interna colorada será un paréntesis en el intercambio de diatribas que cada vez suben más de tono, pero para el país real sobrevendrá la oportunidad de mostrar la imagen lacerante de una sociedad sumida en la desigualdad extrema entre una minoritaria casta de ricos privilegiados y el resto de la población sumido en un mar de necesidades básicas no satisfechas, en educación, salud, vivienda, saneamiento y alimentación.

Para HC probablemente la venida del pontífice máximo de la Iglesia católica significará la ocasión de anotarse algunos puntos con miras a las elecciones del 26 de julio, pero como ocurrió en el caso de la presencia de San Juan Pablo II en 1988, podría también preparar el terreno para una serie de acontecimientos políticos y sociales que desembocarían finalmente en cambios parecidos a los ocurridos nueve meses después de la histórica visita del carismático papa polaco, como fue el proceso de transición democrática iniciado en febrero de 1989.

Hay que recordar que el papa acaba de publicar su encíclica “Laudato Si” (Alabado seas Señor), que contiene una toma de posición inédita y muy crítica de la Iglesia ante la degradación ambiental y natural de nuestro hogar común, la Tierra. Es la primera vez que un papa habla tan abiertamente de una crisis social ligada al deterioro del ambiente en el planeta, donde cita a los obispos paraguayos apoyándolos en su punto de vista sobre la problemática de la tierra para los campesinos e indígenas que son expulsados del campo por el avance de los agronegocios y la ganadería.

El papa conoce muy bien la realidad paraguaya y es posible que sus discursos se refieran especialmente a la condición de pobreza extrema de un tercio de la población y al control que una minoría ejerce del poder político y económico. En ese contexto, la presencia de Francisco dará énfasis a la necesidad de cambiar los esquemas habituales con los que se afronta la problemática social en el Paraguay, donde la clase política generalmente se hace de la desentendida ante los abominables abusos de los derechos humanos de los más desposeídos, como son los pobres extremos y entre ellos los que ocupan la posición más baja de la escala social: los indígenas.

Francisco ya avisó que viene a confortar a los pobres, desamparados, presos, ancianos y enfermos. Habrá que ver si también enumera las soluciones integrales para sacarlos del estado de postración, despertando a los sectores sociales a una realidad imposible de ignorar y encontrar los caminos para que todos los constructores de la sociedad, decepcionados ante la inacción de las autoridades para cubrir las necesidades básicas de la población mayoritaria, encuentren finalmente una salida a esta crisis.

Más planes que realizaciones concretas

El presidente Horacio Cartes presentó su informe anual al Congreso con más planes a futuro que realizaciones concretas. Lo que llamó la atención es que el jefe de Estado no hiciera mención alguna de grandes temas como la integración energética con los países vecinos así como la conexión ferrovial y carretera para que el Paraguay sea el punto de referencia obligatorio en el centro de Sudamérica en materia de energía y transporte.

Cerca ya de promediar su mandato, es poco lo que HC puede ofrecer aún en materia de resultados de los planes trazados al inicio del período presidencial, cuando contaba con el apoyo irrestricto del Legislativo. Ahora que el Senado se le ha revelado con el G-15 a la cabeza, hay aún más dudas de si podrá el titular del Ejecutivo hallar soluciones a los múltiples problemas que afronta el Gobierno en todos los ámbitos.

Hasta el viento a favor de la economía se le está acabando a Cartes, por el continuado estancamiento en Argentina y Brasil, la crisis en Grecia y Europa, con el agregado del fortalecimiento del dólar norteamericano, que ha provocado una tendencia a la menor inversión en los países latinoamericanos en lo que va de 2015.

Aunque el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial encuentren a Paraguay con un blindaje especial contra la crisis, lo cierto es que también hay señales confirmadas de un menor crecimiento económico para este año, que podría estar por debajo del 4 por ciento de 2014, causado tanto por el entorno externo desfavorable, como por la reducción en el gran dinamismo que ha mostrado la construcción en los últimos años.

En este marco económico, el Gobierno no tiene otra alternativa que constituirse en el factor de dinamización productiva acelerando la inversión pública, pero a través del poco recomendado recurso del endeudamiento público importante, a falta de inversiones privadas.

Alentado por la buena nota que recibe de las calificadoras internacionales de riesgo, HC se animó a tomar créditos en el exterior como nunca antes otro Gobierno lo había hecho, duplicando prácticamente la deuda externa en dos años. También la deuda interna ha crecido en forma inusitada, siendo un gran negocio de los bancos de plaza, lo que arroja un manto de incertidumbre para el futuro equilibrio de las finanzas estatales.

Mientras Horacio ha tomado riesgos crediticios con el fin de encarar las obras públicas y compensar el tradicional recelo de la inversión privada de arriesgarse en emprendimientos faraónicos con el Estado, la alternativa ideada de la Alianza Público-Privada (APP) parece haberse frenado abruptamente con la decisión del Senado de retirar al Ejecutivo la prerrogativa de autorizar en solitario las concesiones de obras sin pasar por el Congreso, como había establecido la ley respectiva a fines de 2013.

Al escamotearle a HC la libertad de gestionar por sí solo la APP, se ha asestado un duro golpe al presidente, que ve desbaratada su maniobra de erigirse en virtual amo y señor de las grandes inversiones que se estaban preparando en el país, especialmente en materia de infraestructura: rutas, puentes y aeropuertos.

El frenazo a la APP ha sido en gran parte el resultado de un claro error de HC, al subestimar la fuerza que podría llegar a tener la rebelión de los 15 senadores colorados reacios a continuar siguiendo las propuestas autoritarias del presidente.

Consecuencias del 26 de julio

Su intromisión en la interna colorada, apareciendo como el verdadero aspirante a la titularidad del Partido Colorado y opacando al candidato oficial Pedro Alliana, muestra la verdadera intención de Cartes de dominar la escena política en el caso de una gran victoria el 26 de julio.

Pero si la diferencia a su favor no es grande, lo que indicaría un desempeño electoral importante de la disidencia, quedaría instalada la oposición interna colorada a HC, con Marito como presidente del Senado hasta junio de 2016 y con legitimidad política suficiente para gestionar una dinámica político-electoral futura, enfocada en el próximo cambio presidencial en 2018.

Por otro lado, una victoria de Abdo Benítez diluiría cualquier posibilidad de continuidad del cartismo más allá del actual período presidencial y, sin duda, se le dejaría claramente constreñido al actual presidente en su gobernabilidad, debiendo pactar con la disidencia alguna forma de convivencia.

En cualquiera de los dos últimos escenarios esbozados, se comprobará que la apuesta del presidente de dejar de lado a Mario Abdo Benítez en febrero pasado, le ha resultado fatal para sus posibilidades de gobernar sin sobresaltos mayores. La arremetida cartista hacia el poder total ha encontrado al liderazgo colorado disidente con bastante fuerza en el Senado, gracias al apoyo del Frente Guasu de Fernando Lugo, el progresismo democrático de Derireé Masi y del liberal Carlos Amarilla.

 

El laberinto de Cartes se hace más complicado aún si se tiene en cuenta que su intención de constituirse en el dueño de la ANR le aleja de una percepción realista de los problemas sociales, al privilegiar las prioridades políticas y relegar las verdaderas soluciones a los problemas sociales, que pasan por una profunda reforma del Estado y una lucha sin cuartel contra la corrupción.

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