Que Paraguay resultó víctima de una jugada política del Mercosur ya no es novedad para los círculos de poder regional. Lo que sí trasciende en este instante es que en Brasil ya provoca serios enfrentamientos políticos en los distintos estamentos. Lo más grave de todo esto es que los desatinos originados en una sanción mal concebida generaron serios problemas a los intercambios comerciales a Ciudad del Este. Como nunca cayeron las ventas en el microcentro y eso repercute directamente en la economía y finanzas de todo el país.
La medida tomada por la mayoría del Mercosur fue orquestada por Brasil; o mejor dicho por Dilma Rousseff, presidenta del gigante sudamericano, determinación que le está costando un desgaste en un momento importante de su carrera por mantener a su nucleación -Partido de los Trabajadores- en el poder.
Ya no quedan dudas de la ilegalidad de la medida, pero que sin embargo continúa pese a la determinación tomada en la cumbre de Uruguay de levantar la sanción. No existe un solo gesto de resarcimiento real hasta el momento y los tres presidentes, la de Brasil; Cristina Fernández de Argentina y José “Pepe” Mujica de Uruguay solo atinaron a “abrir de nuevo las puertas a Paraguay invitándolo a retornar una vez que Horacio Cartes se haga cargo del poder el 15 de agosto”. No contentos hasta se auto invitaron a la posesión de mando.
Estos efectos se notan más que nunca en el comercio de Ciudad del Este. Las distintas administraciones brasileñas realizaban “ejercicios militares” en la frontera contra el tráfico de drogas y el contrabando, hecho que afectaba al comercio; sin embargo jamás tuvo tanto efecto pernicioso como esta vez. Es solo cuestión de realizar un breve recorrido por los comercios del microcentro en horas pico.
Precio político
El debate en Brasil crece en la medida que su Gobierno endurece posturas y pone precio a la aceptación popular de Dilma. El jurista brasileño Celso Lafer, afirmó que el Paraguay fue excluido arbitrariamente del Mercosur por una “sanción que no está en conformidad con las normas” del bloque. Advirtió que su país perdió credibilidad internacional al avalar la suspensión porque se alejó de su conducta externa, que es el respeto al Derecho Internacio-nal. Este crudo análisis dejó sentado en el libro: “Política Externa”. Esta postura demuestra claramente la situación de bajón político de la administración Rousseff.
Lafer, quien se desempeñó como ministro de Relaciones Exteriores del Brasil en 1992 y entre los años 2001 y 2002, afirmó en un artículo escrito en el libro de su autoría que la sanción aplicada al Paraguay de suspenderle del Mercosur (a partir del 29 de junio de 2012 como consecuencia de la destitución de Fernando Lugo) es “arbitrario e incompatible con las normas que rigen la materia en el ámbito del Mercosur. Por eso mismo, compromete la confianza que debe permear las normas de mutua colaboración de un proceso de integración”.
“En primer lugar, compromete el soft power y la credibilidad internacional de nuestro país (Brasil), que siempre se empeñó en pautar su conducta externa por el estricto respeto al derecho internacional y tradicionalmente viene criticando, en el debate diplomático, a los países que no toman en cuenta la importancia de las normas internacionales para la convivencia entre los estados en la vida mundial”, expresó.
En Argentina
En Argentina la situación es similar. El ex ministro de Economía Domingo Cavallo fue aún más lejos a vaticinar desaparición del Mercosur, tal como fue concebido el grupo. Alertó que la “crisis” que atraviesa el Mercosur podría desembocar en la “desintegración total” del bloque.
“Mercosur enfrenta una crisis que, de no manejarse con inteligencia, puede terminar en la desintegración total del espacio económico regional y dejar a las economías nacionales en la situación en la que estaban a principios de 1991, antes de que se firmara el tratado de Asunción. Es decir, sin ni siquiera un acuerdo de libre comercio entre sus miembros”, planteó Cavallo.
Añadió: “No creo que el Gobierno de Cristina Kirchner se vaya a interesar por cambiar objetivos y de negociaciones en los dos próximos años, pero es importante que el gobierno que elijamos en 2015 no encuentre en los compromisos incumplidos, pero aún así condicionantes, de Mercosur, dificultades adicionales para avanzar hacia una rápida y eficaz reinserción de Argentina en el mundo”.
Relaciones
Paraguay-Brasil
El ex canciller brasileño determinó que desde el punto de vista de la relación de Brasil con el Paraguay, esta decisión de suspensión “tendrá graves consecuencias”. Recordó que desde el siglo XIX las relaciones del Brasil con nuestro país son densas o profundas. Y en la actualidad son mucho más significativas de aquellos vínculos que posee el Brasil con la Argentina y/o el Uruguay.
“Basta recordar el significado para el Brasil de la Binacional Itaipú y los (cientos de) miles de brasileños que viven en Paraguay. Por eso, cualquier actuación diplomática de Brasil con relación al orden democrático en Paraguay debería ser como fue en el pasado, desde la vigencia del Mercosur, una iniciativa brasileña”, añadió.
Tras la suspensión de Paraguay, el excanciller lamentó que se dio pie a que resurja el resentimiento en la sociedad paraguaya por la guerra contra la Triple Alianza (Argentina, Brasil y Uruguay, entre los años 1865-1870). Por eso, “la recomposición de las relaciones del Brasil con el Paraguay exigirá un esfuerzo especial”, concluyó.
La invitación
Tras la oficialización del ingreso de Venezuela los presidentes “socios” de Paraguay en el bloque “dejaron sin efecto la suspensión” y a través las cancillerías “invitaron a Paraguay” a reintegrarse después del 15 de agosto, tras la asunción de Horacio Cartes.
Antonio Patriota, canciller de Rousseff, admitió que se espera pronta reacción del gobierno paraguayo y sobre todo que haga gestiones ante el Congreso para que de su apoyo al ingreso de Venezuela, que ocupa la presidencia pro témpore. Afirmó el funcionario que “lo importante” será conocer la opinión del nuevo Gobierno paraguayo una vez que esté en el poder.
Los medios destacaron el rechazo de Cartes al mecanismo de ingreso del país caribeño y asegura que se está reconsiderando la posibilidad en estas condiciones.
Después de la cumbre, Cartes dijo haber “tomado conocimiento” de la decisión del reingreso de Paraguay en el bloque regional, aunque reiteró su rechazo a la adhesión de Venezuela, que según su visión, no se ajusta a la legislación del Mercosur.
El Gobierno paraguayo saliente, encabezado por Federico Franco, declaró al presidente venezolano, Nicolás Maduro, persona “non grata” el año pasado debido a las opiniones que emitió, cuando era canciller de Venezuela, respecto a la destitución de Lugo.
Es más, la Fiscalía lo investiga como parte fundamental de lo que denominó una fuerte intromisión a cuestiones que no le conciernen a su Gobierno. Durante el juicio político a Fernando Lugo, el venezolano Maduro fungía el cargo de canciller de Hugo Chavez.
El canciller uruguayo, Luis Almagro, afirmó que Paraguay asumirá la próxima presidencia rotativa del Mercosur después de Venezuela, que la mantendrá hasta el final de 2013.
Patriota afirmó en una rueda de prensa que “El Gobierno (de Cartes) está hablando como Gobierno electo, pero aún no como investido”, manifestó el canciller, indicando que su posición podría cambiar.
El canciller aseguró que la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, propuso en la cumbre celebrada el viernes pasado en Montevideo que todos los jefes de Estado del Mercosur acudan a la investidura de Cartes, una idea que fue aprobada “unánimemente” y que supone un “gesto de confianza” hacia el mandatario paraguayo.
Paraguay permaneció suspendido un año como sanción a la destitución de juicio político del entonces presidente Fernando Lugo. Los “socios” del Mercosur entendieron que hubo un quiebre democrático.
Brasil es hoy también el principal interesado en la rápida incorporación de Paraguay.
La negativa de la Unión Europea (UE) de negociar con Mercosur sin Paraguay plantea una situación inesperada por la administración Rousseff. Esta preocupación se traslada a Argentina.
La UE remitió a la presidencia pro témpore, entonces ocupada por Uruguay, que se dificultaba la continuación de negociaciones si el bloque permanecía incompleto. Una situación similar ocurrió con Estados Unidos, aunque con una postura un tanto más suave a la de los europeos.
Lo más grave de toda esta sanción a Paraguay fue que las interpretaciones erradas de una situación política dejaron secuelas irreversibles en los negocios de nuestro país.
Escribe: Federico Herreros T.
federicoherrerost@gmail.com





























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