Los 100 días de un gobierno no son otra cosa más que un invento fantasioso del marketing político, por demás imposible de celebrarlos cuando éste se pone a escarbar toda la miseria acumulada por los anteriores, tendría que ser ciego sordo y mudo para no ver la descarnada realidad que el operativo puede sacar a luz.
En el caso paraguayo, los 100 días siempre fueron una herramienta utilizada para inyectar optimismo y esperanzas en relación a la gestión de las nuevas autoridades, una euforia que acababa más temprano que tarde, al constatarse que no era más que una burbuja de mentiras con la que los nuevos inquilinos del poder se daban el tiempo para volver a repetir los mismos errores de los que los precedieron.
Las estadísticas negras son un historial que todos los gobiernos mantuvieron con un rigor fatalista, traspasado la barrera de los 100 días los graves problemas de salud, educación y desarrollo social continuaban.
Los cambios de gobiernos en Paraguay, no son más que la historia de siempre, interpretada por distintos actores, expertos en el arte de cómo cambiar todo, para que todo siga igual.
Con Cartes en el poder cumpliendo los 100 días, el desencanto que dejó en la gente el gobierno anterior no varió, en vez de ilusionarnos con el caramelo de logros mágicos, el gobierno actual, nos da una ducha de realidad que a muchos espanta. Nos dice que nada está bien y en vez de fiesta, lo que propone es una lucha de sangre, sudor y lágrimas para que enfrentemos toda la desolada realidad de un país sumido en las más vergonzosas prácticas políticas, ejercidas por un ejército de ladrones empotrados en el poder.
Las sumas de dinero público desviado de su propósito legal son asombrosas, el nepotismo, el abuso de poder al desnudo de altos funcionarios y autoridades del gobierno, sólo son comparables con la indignación que éstas prácticas provocaron en la gente, y he aquí el mayor logro de estos 100 días, en los que el pueblo, con su participación desde las calles y las redes sociales, ejerciendo como un contralor directo de todas las acciones de los políticos, está tomando las riendas del poder.
Al quedar al descubierto en los tres poderes del Estado y sus instituciones toda la podredumbre en el manejo de los recursos del pueblo, y la histórica reacción ciudadana ante los hechos, podemos afirmar que ello, constituye la mejor noticia para celebrar los primeros 100 días del nuevo elenco político que gobierna el país.
Es de esperar que esta euforia de transparencia que se vive, dé lugar a la acción de la justicia, recuperando lo robado para restituírselo al pueblo y castigando duramente a los delincuentes, que desde el poder político deshonran la majestad del cargo, cometiendo delitos comunes.
El pueblo ha tomado nuevos rumbos, es preciso que el gobierno y todos sus funcionarios y autoridades acompañen los pasos de la ciudadanía que con toda justicia salió a hacer lío en las calles.
En estos 100 días del nuevo gobierno, las buenas noticias son malas, pero por aquello que dice, mejor una realidad adversa que vivir engañado, ¡la experiencia vale!
Escribe: José Martínez





























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