
A un mes de las internas del 7 de junio, el precandidato a la intendencia de Hernandarias, Oscar “Melli” González (Lista 26), ha consolidado una dinámica de campaña basada en la cobertura barrial y el contacto directo. Su agenda de la última semana revela un despliegue logístico que busca cubrir cada sector geográfico y social del municipio.
El territorio como prioridad
La estrategia de González se ha alejado de los grandes actos cerrados para centrarse en visitas personalizadas. Durante los últimos siete días, el candidato recorrió más de ocho barrios estratégicos, incluyendo:
Fátima y El Progreso: Donde el enfoque estuvo en la organización vecinal.
San Miguel y San Antonio: Espacios de interacción deportiva y familiar.
Caacupemí: Sector donde la agenda se tornó técnica, recogiendo reclamos sobre el déficit de empedrados y servicios de limpieza.
La apuesta por la «multilista»
Un punto clave en esta «proximidad total» es la integración de sus precandidatos a la concejalía. González no camina solo; alterna su presencia con figuras de las opciones 26A y 26B. Esta táctica le permite diversificar su llegada: mientras que con la Prof. Sandra Cabral apela al sector educativo, con referentes como Augusto Espínola o Deisy González busca captar el voto joven y el liderazgo comunitario.
El factor religioso y los valores
El despliegue también alcanzó el ámbito institucional no gubernamental. El respaldo explícito de la Congregación Monte de Sion y los encuentros en iglesias como Asamblea de Dios marcan un eje de valores en su plataforma, asociando su proyecto político con principios de fe y compromiso social.
Identidad del candidato
El cierre de su semana estuvo marcado por un fuerte componente emocional. Al citar testimonios de vecinos que destacan su incapacidad de «decir que no» ante las necesidades, González busca capitalizar su perfil asistencialista previo a la política, presentándolo como su principal activo para la gestión municipal.
De esta manera la campaña de la Lista 26 parece apostar todo al «cuerpo a cuerpo». En un escenario electoral competitivo, la «proximidad total» de Melli González intenta transformar el conocimiento personal del vecino en un voto de confianza que se traduzca en resultados el próximo 7 de junio.




























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