Escribe: Luis Alen.
Pareciera que el presidente Mario Abdo Benítez no ha sido muy cumplidor con los amigos que lucharon con él contra la dictadura de Javier Zacarías Irún en el Alto Paraná por largos 17 años. Era el momento de demostrar su gratitud, en los primeros meses de su gobierno, pero sumido como está en múltiples problemas, pareciera como que se ha olvidado de quienes lo apoyaron desde la primera hora.
Es lo que se puede deducir del amague de retirada de Colorado Añetete, por parte del gobernador de Alto Paraná Roberto González Vaesken, que se ha convertido en un verdadero mazazo para Marito, inmerso como está en la falta de respuestas firmes ante los datos negativos de la economía, especialmente en el Este del país, y que encima tiene que lidiar con el acuciante desafío de cuidar la frágil gobernabilidad en el Congreso.
González Vaesken fue directo al grano y sin tapujos tocó el problema verdadero, como es la desatención a las bases republicanas, en un bastión como Alto Paraná que necesita ser mejor recompensado en el reparto de los recursos destinados al bienestar de la población aledaña a la usina hidroeléctrica de mayor producción en el mundo.
Es que la relación, para comenzar, entre el gobernador y el titular de Itaipú, José Alberto Alderete, no es de la mejor, porque ambos tienen ambiciones políticas, que son normales, pero que significan puntos de fricción por la misma indefinición que aún tendría Marito sobre quién recaerá finalmente, por ejemplo, la candidatura a la titularidad del Partido Colorado.
Es lo que veníamos diciendo en el transcurrir de los últimos meses, cuando asomaba un cierto liderazgo prescindente del jefe de Estado, quien se ha cuidado en exceso ya de “bajar línea” en su movimiento, cuando más que nunca es necesario disciplinar a las bases que han empezado una suerte de “rebelión”, como ha ocurrido también en la capital, específicamente en el consejo de seccionales.
La dependencia indeseable
Mientras crece el descontento en las bases de Añetete, tanto por la carestía de zoquetes como por la forma en que se reparten los fondos por citar sólo el caso Itaipú, al mismo tiempo se acrecienta el malestar por la indisimulada relación “carnal” entre algunos exponentes de Añetete con el cartismo, lo que obstaculiza sin lugar a dudas las declamadas iniciativas presidenciales de limpiar la casa y luchar contra la corrupción, la impunidad y los tráficos del crimen organizado.
El caso de la pérdida de investidura del senador liberal llanista Dionisio Amarilla ha dado lugar a la más reciente demostración de la deriva del abdismo hacia una dependencia peligrosa de las levantadas o bajadas de pulgar del cartismo, puesta de manifiesto en forma patente por el hecho de que se dio lugar a la expulsión del legislador tras la decisión de ir por el “raje” de Amarilla, tras ser adoptada bajo la égida de Horacio, y por hechos aún no valorados en su justo calibre por la Fiscalía y la Justicia, mientras que casos de escandalosa corrupción como el de Javier Zacarías Irún, protegido por el mismo Cartes, no merecen la misma vara de sus pares del Senado, a pesar de las pruebas y las múltiples denuncias de irregularidades al frente de la comuna de CDE, perpetradas por el clan ZI.
A todo esto se suma la preocupante ausencia de la escena política del senador Juan Carlos “Calé” Galaverna, aquejado de una dolencia según las informaciones disponibles, y cuya ausencia en la última sesión para votar en el juicio a Amarilla ha sido muy notada, dada la importancia de su parecer para el apoyo o no a la pérdida de la silla parlamentaria del senador llanista.
Como un experimentado articulador del poder, “Calé” más que nunca es necesario en estos momentos en Añetete, al estar lanzadas las cartas sobre el tapete para la puja por el liderazgo en la junta de la ANR en 2020, que es el próximo objetivo a controlar por parte de Marito y que todavía se le muestra esquivo después de la intentona de 2015.
Tampoco pasa desapercibida la estrecha relación entre el equipo económico de Marito, liderado por su hermano Benigno López, y los hombres cercanos de HC agrupados en el Banco BASA, ya que la apuesta por la recuperación económica, con una inyección de recursos del orden de los US$ 1.500 millones en los próximos meses, se “basará” en los bonos soberanos, que a su vez son negociados en el mercado de Nueva York por la casa de bolsa Puente, muy relacionada con los negocios de dicho banco, cuyo propietario es precisamente Cartes y uno de sus gerentes el ex ministro de Hacienda y ex candidato presidencial en la interna de diciembre de 2017 por Honor Colorado, Santiago Peña.
A propósito de candidaturas presidenciales, a nadie escapa igualmente que el gobernador González Vaesken se va insinuando como un potencial referente para aglutinar fuerzas en Colorado Añetete de cara a la crucial cita comicial de los afiliados para la junta de gobierno del año próximo y tal vez para ir forjando la figura de un candidato a la presidencia de la República en 2023.
De allí que el enfado del gobernador por no tener respuestas del presidente Abdo a sus reclamos en materia de salud, educación y otras necesidades sociales en Alto Paraná, además de la falta de medidas para paliar la crisis económica por la caída del comercio fronterizo, insinúa la realidad más acuciante para cualquier político con ambiciones de poder: el “factor plata”.
Rápidamente se dio la reacción del entorno de Marito, a través del asesor político del presidente, Daniel Centurión, quien salió a desmentir la salida de González Vaesken del movimiento oficialista.
Pero, dejando entre paréntesis la realidad de las carencias originadas por la falta de respuestas a la crisis que ocurre en todo el país y no sólo en el Este, estando a la vez agravadas por la situación climática, las inundaciones y el menor flujo comercial con los países vecinos, el hecho cierto es que el abdismo debe tener presente que se avecinan tiempos muy complicados en materia política y lo peor sería no dar respuestas a los reclamos de los dirigentes de bases.
Hombre clave
Es lo que se ha manifestado con el gobernador del Alto Paraná, a quien Marito debería tener como su hombre clave en la gestión no sólo económica y social, sino también para ir cohesionando su propio liderazgo en la ANR, que tendrá precisamente una prueba de fuego en 2020.
Ahora más que nunca, como titular del consejo de gobernadores, González Vaesken debe ser el aliado natural para encarar los programas que resulten favorables para apoyar a las comunidades urbanas y rurales del interior con miras a soportar los embates de una crisis que se nota aún más en los servicios de salud, en la educación y en la carencia de viviendas o en obras de saneamiento.
El jefe de Estado debe abandonar su letargo y embarcarse en un firme liderazgo para la salida de la acuciante realidad actual que afecta a toda la población paraguaya, lo que implica no tanto salir en poses a través de internet sino en atender las reclamaciones justas que le vienen de los actores de primera línea con la gente, que son los gobernadores e intendentes de toda la República, sin distinción de su extracción política.
Los anuncios realizados el lunes pasado desde el Palacio de Gobierno, para inyectar recursos estatales a la economía y las modificaciones previstas en el régimen de turismo para bajar todavía más los impuestos de importación, son un paliativo importante a la actual situación complicada en materia social, pero aún está por verse qué hará el abdismo para contrarrestar su inquietante dependencia de las orientaciones de HC, lo que se plasmará seguramente en la conformación de las mesas directivas del Senado y la Cámara de Diputados, a partir del 1 de julio.
Todo apunta a que se respetará el acuerdo asumido con el beneplácito de Marito el año pasado, para que un liberal llanista –es decir, Blas Llano- sea ungido presidente del Senado y del Congreso nacional por el año legislativo 2019-2020. Se debe recordar que el pacto fue entre Añetete y Honor Colorado, con lo cual el abdismo debe apoyar también que un colorado cartista como Pedro Alliana, sea elegido titular de la Cámara Baja, después que lo fuera el abdista y actual presidente de Diputados, el cuestionado Miguel Cuevas.
Una vez cumplido el acuerdo, el abdismo debería tomar el timón de la República y conducir la nave del país hacia un destino con menos corrupción en el sector público, adoptando las reformas indicadas en la economía, como para afrontar el reto de la industrialización mediante la utilización del excedente energético de Itaipú, tras arribar a una renegociación exitosa del tratado en 2022-2023.
Para ello, la cintura política del presidente Marito Abdo deberá sobresalir de una vez por todas, negociando hasta con sectores de la oposición, si es que ya no puede llegar a acordar por ejemplo con el cartismo, toda vez que la lucha contra la corrupción y la impunidad le toquen la puerta también a HC.




























Facebook Comentarios