Gobierno indiferente

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El Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), o el narcoterrorismo, continúa causando zozobra en la población paraguaya. En menos de una semana 5 policías fueron asesinados, y sus muertes se atribuye a este grupo subversivo, que desde hace años viene sembrando pánico y terror en el Paraguay, sin que hasta hoy el Gobierno haya podido acabar o detener a sus integrantes.

Con el fin de combatir a estos delincuentes, el Estado, con aprobación del Congreso, ya ha destinado millones de guaraníes del Presupuesto General de Gastos de la Nación, para así apuntalar la presencia en la zona norte del país de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), conformada por militares, policías y agentes de la Secretaría Nacional Antigroga (Senad).

Sin embargo, desde la presencia activa de los uniformados en esa región, hace casi 2 años, hasta la fecha no ha surtido efectos muy positivos, para el fin propuesto, como acabar con esta banda criminal o detener a sus principales líderes. Lejos de que ocurra eso, muy por el contrario, los delincuentes siguen cegando vidas humanas de civiles, policías y militares.

Y no solamente matan, sino constantemente se pasan burlando de los organismos de seguridad del país. Hasta hoy la FTC no ha constituido un peligro inminente para los soldados del mal llamado Ejército del Pueblo Paraguayo, que siguen orondamente aplicando sus planes propuestos, cual es el chantaje, la extorsión, el secuestro, el tráfico y el asesinato cobarde de vidas inocentes, tanto civiles y uniformados.

El reciente asesinato de 5 policías, sumados a varios otros registrados anteriormente, pone en alerta roja al sistema de seguridad del Gobierno paraguayo, que hasta ahora ha sido insuficiente, ha sido incapaz en poder frenar a este grupo de facinerosos, que sigue, sin piedad, asesinando a policías de bajo rango, que al final no tiene una explicación valedera, del porqué el EPP comete este tipo de crímenes, porque lo único que deja es dolor y luto en los hogares de humildes familias norteñas.

El Gobierno de Horacio Cartes no puede seguir indiferente a todo lo que está ocurriendo en el Paraguay, y tendrá que cambiar de estrategias para encontrar una solución a esta grave crisis, que, indudablemente viene a debilitar su gestión gubernamental, comprometiéndole a establecer nuevos planes para hacer frente a esta banda de delincuentes, que se pasea orondamente a lo largo y ancho de los departamentos de Concepción, San Pedro y Amambay.

Actualmente el pueblo norteño se encuentra en una total indefensión, a pesar de la presencia activa en la zona de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC). La inseguridad se ha apoderado de la ciudadanía, y según expertos, si el Gobierno no toman las medidas preventivas, muy pronto esta célula criminal puede aparecer en ciudades importantes, para perpetrar atentados de gran magnitud.

 

 

Sobre los últimos sucesos acaecidos, el asesinato de cinco agentes del orden público, el Gobierno responsabilizó del hecho al narcoterrorismo, análisis que lleva a concluir, que en el país, desde hace años, la narcopolítica viene ganando terreno, y que si no existe voluntad verdadera por parte de las autoridades constituidas, muy pronto el Paraguay pasará a convertirse en una Colombia o México. Es hora de dejar atrás los discursos para transformarlos en acciones positivas.

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