Grosero maquillaje

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Ante la presión ciudadana, que exige transparencia a las autoridades municipales de Ciudad del Este, el clan Zacarías emprendió una campaña de obras viales por las principales arterias de la capital departamental, que no pasa de ser un grosero maquillaje, para intentar justificar que, supuestamente, la administración comunal invierte en el desarrollo de esta localidad fronteriza (sic).

Es una verdadera afrenta a la inteligencia el trabajo de “recapado” de importantes calles y avenidas que encara la intendenta Sandra McLeod, que con ese tipo de engaño trata de desviar la atención del fondo del problema, que es la imperante corrupción que acorrala al clan Zacarías, y que se niega a abrir las puertas de la institución para que sea investigada por los diferentes organismos de control del país.

La calidad de los materiales utilizados por la comuna paranaense es pésima y basta observar que los adoquines y empedrados vuelven a aflorar en su totalidad sobre la superficie, una vez pasado el material asfáltico sobre los mismos.

Un clan desesperado y acorralado por la serie de denuncias, desde hace un buen tiempo, está en una carrera contra el reloj de supuesto “mejoramiento vial” de las arterias esteñas. Sin embargo, no deja de ser otra gran falacia de este grupo perverso que se apoderó del segundo municipio más importante de la república.

La galopante corrupción en la comuna local no será solucionada con maquillar las calles con materiales de segunda, ni entregando sillas de ruedas o víveres a las familias más necesitadas.

Con política clientelista o populismo barato el clan Zacarías procura convencer al pueblo que el dinero de los contribuyentes es invertido en el progreso de esta comunidad fronteriza. Sin embargo, la ciudadanía ya dejó de ser estúpida y hoy atrincherada clama por una intervención de la municipalidad, que tiene las horas contadas, así como se presenta el panorama.

Javier Zacarías Irún y su entorno más inmediato (incluyendo sus lacayos y bufones) nunca ante se sintió tan acorralado y asfixiado por la presión ciudadana, que se cansó de reclamar transparencia, pero que siempre encontró como respuesta el silencio, y hoy ha salido a la calle para pedir a sus autoridades que rindan cuentas de sus actos. El clan Zacarías, que desde el 2001 maneja las riendas de la comuna paranaense, siempre se escabulló detrás de una gran coraza, llamada impunidad.

¿Acabará la impunidad en la comuna esteña?, es la incógnita que se plantea y a la que rodea todo un misterio, a pesar del momento sensible por el que atraviesa el clan Zacarías, grupo político y familiar que maneja la institución pública como un eterno negocio privado. ¿Se le está terminando sus privilegios? Para muchos esta interrogante es una utopía.

 

Los responsables de la gestión municipal en Ciudad del Este, para volver a ganar la confianza de la ciudadanía, deben transparentar la institución. De lo contrario, no habrá sosiego y paz en el segundo municipio del Paraguay. La lucha del pueblo seguirá y ya no tolerará, como antes, la burla y la hipocresía de sus autoridades. 

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