Escribe: Luis Alen
Ciudad del Este estuvo la semana que pasó en los principales titulares de la prensa mundial, no precisamente por las noticias sobre financiamiento del terrorismo en la Triple Frontera, sino por el intempestivo despido de su obispo monseñor Rogelio Livieres Plano, que osó nada menos desafiar la autoridad pontificia al no presentar su renuncia al cargo por expreso pedido del Papa Francisco. Asimismo el gobierno consiguió frenar la entrada en vigencia de la tienda libre de impuestos (duty free). Estas dos noticias hicieron temblar el ambiente político en esta capital fronteriza de la república.
El juego de poder dentro de la Iglesia tuvo mucho más resonancia mediática que el juego político que se desarrolló en simultáneo y que tuvo también como epicentro la capital del Alto Paraná. En la pulseada con el Clan Zacarías y los empresarios por el tratamiento impositivo al comercio, el Gobierno consiguió un acuerdo entre los propietarios del “duty free” y los demás comerciantes del microcentro, con el aval del Clan Zacarías, para que no opere por el momento la tienda libre de impuestos frente a la aduana y fuera de la zona primaria.
A cambio de la suspensión de la operatoria de la tienda, el Gobierno prometió a los comerciantes poner en marcha en la brevedad posible un nuevo mecanismo impositivo que incluya a todos y que le posibilite al comercio enfrentar en forma competitiva el desafío del “free shop” a ser instalado en Foz de Yguazú y al ya operativo “duty free” de Puerto Iguazú, Argentina.
Se sabía de buena fuente que el “duty free” del shopping instalado frente a la aduana podía proporcionarle a Javier Zacarías Irún importantes recursos para su campaña política en la ANR y a nivel nacional, además de consolidar sus chances casi seguras de ganar de nuevo la intendencia de CDE por medio de la candidatura de su esposa Sandra.
El Gobierno de Horacio Cartes quiere con la desactivación del “duty free” solitario, ganar un poco de tiempo en la tarea de ir plasmando la tarea de enfrentar la disidencia colorada liderada por ZI.
Pero la astucia del líder del Clan no tiene límites, pues inmediatamente su juego de cintura política le permite de nuevo estar a la pesca del apoyo de todos los comerciantes, por la promesa que ahora recibieron de las autoridades nacionales de buscar una salida al problema de Ciudad del Este, por la posible asfixia que puede sufrir ante el funcionamiento del “duty free” en el lado brasileño.
La renuncia del Clan a poner operativo el “duty free” es sólo momentánea, porque en ningún momento abandona dicho Plan A por el Plan B de obtener el tributo único para todo el comercio y otras medidas que promuevan la competitividad de los comerciantes.
Es que la autorización de la Corte para el “duty free” sigue en pie y su funcionamiento resulta siempre una posibilidad latente, a pesar del “acuerdo político de caballeros” al que se llegó con el Gobierno y el comercio esteño.
Juego a dos puntas
La jugada que realizó Zacarías con la suspensión de la operativa del “duty free”, pese a contar con una sentencia favorable de la Corte, es una muestra de la astucia del político esteño, ya que sigue apareciendo como el gran árbitro y conciliador de intereses entre los comerciantes y el Gobierno. Pero se sabe que el doble juego tiene el mismo fin, como es el de recaudar para la campaña política en procura del poder nacional.
ZI aprovechó también la oportunidad de la caída del obispo Livieres para fotografiarse en la prensa con el nuncio apostólico Eliseo Ariotti y el nuevo obispo interino de CDE, Ricardo Valenzuela, titular de la diócesis de Villarrica. Horas antes, seguía procurando mover influencias para que no se le destituyera a su amigo el obispo cesado por el Vaticano.
Sólo que Zacarías no podía imaginarse toda la película, porque la destitución sumaria de Livieres Plano se dio en el marco de la continuidad de la decidida tarea del Santo Padre con el objetivo de destruir el poderoso “lobby gay” existente en la Curia romana y que el mismo pontífice reconociera como uno de los obstáculos a vencer a la hora de limpiar la cúpula de la Iglesia de los escándalos de pederastia.
La desatinada forma de proceder de Livieres fue llamativa desde un primer momento, ya que no era común en la Iglesia que se saquen los trapos sucios al sol, y menos sobre la orientación sexual de los obispos. Fatídicamente para Livieres, ello ocurrió entre el obispo de Ciudad del Este y el arzobispo de Asunción, monseñor Pastor Cuquejo, quien fue tildado de homosexual por su colega esteño por pedir una investigación sobre el posible encubrimiento en CDE a un sacerdote argentino investigado por presunta pederastia en los Estados Unidos.
Con esta actitud rayana en el escándalo, la remoción del obispo de Ciudad del Este era sólo cuestión de tiempo. Porque más allá de cualquier otra irregularidad que haya cometido, ya no podía retractarse de lo que dijo al decir de Poncio Pilatos: “lo escrito, escrito está”, es decir, “lo publicado, es de dominio público” y sólo le quedaba renunciar o ser destituido.
Ocurrió lo último, pese a que hasta el último instante removió cielo y tierra en Roma con sus contactos del Opus Dei con el fin de revertir la medida y que el Papa lo recibiera para explicarle su actitud.
Mientras tanto, han quedado para el opa rei las demás denuncias sobre desprolijos manejos financieros y malos procederes pastorales. Total, “muerto el perro, se acabó la rabia”, como expresara gráficamente el obispo de Misiones, monseñor Mario Melanio Medina.
La Iglesia fue siempre sabia en cuanto a que “se revela el pecado, pero no el pecador”. Sólo que esta vez ocurrió lo contrario y allí ardió Troya.





























Facebook Comentarios