Hay que limpiar de lacras el país

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El político colorado altoparanaense, Javier Zacarías Irún,  tiene la obligación de aclarar sobre el respaldo ofrecido al hoy prófugo y destituido intendente de Ypejhu, Vilmar “Neneco” Acosta, considerado el principal autor intelectual del asesinato del periodista Pablo Medina.

Zacarías Irún fue el que en el 2010 le catapultó a la arena política al ex jefe comunal del citado distrito fronterizo para que ganara las elecciones por la chapa zacariísta. Acosta es apuntado como el cabeza visible de la mafia del tráfico en esa zona de Canindeyú. Sus antecedentes criminales se remontan de años atrás, sin embargo el ex intendente esteño no tuvo en cuenta eso y lo adoptó como uno de sus ahijados políticos.

Tras desatarse el escándalo tras el crimen del periodista de ABC, todos los sectores políticos colorados (al cual es afín Acosta) se llamaron a un extraño silencio, buscando desligarse así de la manzana podrida.

No obstante, la prensa se encargó de desenmascarar a algunos protectores políticos del ex intendente de Ypejhu, como la hoy diputada Cristina Villalba y el mismo Zacarías Irún, quien le dio la chapa de su movimiento, para postularse a un cargo electivo, y conste que ya en el 2010 contaba en su haber con un rosario de antecedentes criminales y penales.

Su negro historial no significó ningún impedimento para que el hoy líder del Frente para la Victoria le diera su apoyo político para presentarse como candidato a titular del ejecutivo municipal de Ypejhu. Impunidad como ésta, que se da en la esfera del poder, es la que lleva a sospechar de la existencia de la “narcopolítica” en el país.

No se puede seguir privilegiando a gente que utiliza la política como un caparazón para perpetrar sus fechorías. Se tiene que limpiar de delincuentes el Estado paraguayo, que muy poco juega a favor de una pretendida nación progresista y desarrollista, donde debe haber equidad para todos.

Con justa razón que el Paraguay es calificado, por muchos, como el “paraíso” de América. Pero no necesariamente por ser un país con gente afable, de contar con sitios turísticos privilegiados, clima excelente, etc., sino porque también vienen a refugiarse delincuentes extranjeros, que tras cometer algún delito huyen de sus respectivos países, para venir a encontrar impunidad y protección en esta nación guaraní.

Hay que erradicar de una vez por todas esa nefasta imagen que se tiene aquí y en el exterior del Paraguay. Y eso, solamente, se logrará si existe voluntad política de las autoridades, en cuyas manos están las riendas del país.

Este último hecho, el asesinato de Medina, sacudió toda la estantería del poder fáctico nacional, y en donde aparecen bajo la línea de disparos varios políticos conocidos de ofrecer protección a los involucrados en el hecho, entre otros, el ex presidenciable, Javier Zacarías Irún, quien necesariamente tendrá que explicar del porqué en el 2010 otorgó la chapa a un ciudadano con nefastos antecedentes.

 

La corrupción permea en toda la esfera del poder, y mientras haya impunidad, seguiremos viviendo en un país bananero, donde la pobreza continuará siendo una marca registrada. Todos juntos, pueblo y autoridades, deberán hacer el esfuerzo para erradicar este gran flagelo social, que tanta miseria ya ha sembrado a esta sufrida nación sudamericana. Es hora de desintoxicar esta sociedad.

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