HC no jura y Marito gana gobernabilidad

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Escribe: Luis Alen.

Horacio Cartes retiró su renuncia a la presidencia de la República, esperando quizás jurar después del 15 de agosto, siempre que el nuevo Senado que asume el 1 de julio lo permita. Con esto se abre un nuevo escenario político, signado por la consolidación del nuevo poder de Marito y dentro del Partido Colorado un operativo “limpieza” que lleve al ocaso del cartismo.

No fueron suficientes el manipuleo de la Justicia Electoral, de la Corte Suprema y el dinero del tabacalero, para variar la posición de Marito y de los senadores de Colorado Añetete. Otras razones de mayor peso primaron, como la decisión de no permitir que el cartismo siga influyendo sobre el poder en el próximo período constitucional.

El presidente electo Mario Abdo Benítez no tuvo otra opción válida que bajarle el pulgar a la senaduría activa de Horacio Cartes, para asegurar su misma gobernabilidad y haciendo caso omiso a los cantos de sirena cartistas con su oferta de “unidad”, pero con la pesada carga de la tan deseada impunidad para trabar las molestosas investigaciones de los hechos de corrupción de la era HC.

Hasta el último día de su mandato, y poniendo en vilo a la ciudadanía, Cartes podría realizar un postrer intento de mantener el poder, porque si no le dejan jurar ahora está la posibilidad de hacerlo después del 15 de agosto, siempre que en el nuevo Senado accedan a ello. O le va a ocurrir lo de Nicanor Duarte Frutos en 2008, quien precisamente es su compañero de ruta actual en el ostracismo político que significa la senaduría vitalicia prevista por la Constitución para los ex presidentes.

Si Marito necesitaba la prueba de que Horacio Cartes hubiera preferido no tener que traspasarle el bastón de mando de la República, lo tuvo el viernes pasado en el festejo del cumpleaños de Javier Zacarías Irún, cuando un aturdido HC por el veto a su senaduría activa, declaró sin tapujos que “si teníamos horario de verano hubiéramos perdido la elección del 22 de abril”.

En esta reveladora expresión, que engloba la verdad de la milanesa sobre la disputa por el poder en las últimas semanas, da a entender Cartes que la exigua diferencia que salió finalmente a favor de Mario Abdo sobre Efraín Alegre, se hubiera dado vuelta si es que se tenían más horas de luz solar para volcar la elección en contra del candidato presidencial de la ANR.

Ni más ni menos lo que ocurrió en Alto Paraná y lo lamentó amargamente el propio Marito. En los distritos donde campea a su antojo el clan Z, el candidato colorado perdió en forma clamorosa, lo que fue patentizado con el agudo contraste de la victoria en las listas para el Senado de Horacio y Javier, así como la de Justo Zacarías para Diputados. En el resto de la República, el plan funcionó menos, porque parte de la ciudadanía no colorada también aportó votos para la victoria de MAB.

La pulseada por el poder de la República se inclinó finalmente del lado de Marito, al no poder jurar Horacio la senaduría activa, porque la Constitución se lo impide, pero igualmente se lo impidieron los senadores de Añetete que concordaron con Marito en que Horacio era muy peligroso dentro del Senado, y menos de temer estando fuera.

 

Gobernabilidad antes que todo

La falta de votos para que sea aprobada la renuncia de HC y permitir su posterior hipotético juramento, se debió a la necesidad de otorgar gobernabilidad a Marito, toda vez que quedó descartado por el comando de Añetete el peligro de una oposición implacable por parte del cartismo con su jefe afuera del Senado.

Esta seguridad sobrevino más que nada, aparte de las movidas del consumado ajedrecista político que es Juan Carlos “Calé” Galaverna, por el hábil desempeño del presidente electo con los líderes de Brasil y Argentina, Michel Temer y Mauricio Macri, especialmente con éste último, para dar seguridades sobre la obra de ampliación de Yacyretá, es decir la maquinización del brazo Aña Cuá, un proyecto de vital importancia para el futuro energético inmediato de los argentinos, a la vez de ser precedente importante para cuando se planteen las negociaciones con los brasileños por Itaipú.

Cartes se tranquilizó en su obsesión de ocupar la banca senatorial a como dé lugar y a pagar “el precio que sea”, en vista de la posición irreductible de los senadores de Añetete contrarios a apoyar su senaduría activa, cuando entendió que detrás de ellos estaba el mismísimo Marito, a pesar de que éste se declaraba aparentemente neutral en la disputa.

HC se dio también por enterado de cómo venía la mano con Argentina y Brasil, cuando Marito fue a visitar a los dos presidentes vecinos y traer su apoyo, no sólo a su presidencia sino a la ímproba tarea de cerrarle el paso a HC a seguir ejerciendo de “contralor” del nuevo gobierno.

Por supuesto, no le resultó gratis a Marito, debiendo ceder en el acuerdo sobre Aña Cuá con Argentina, y posiblemente también en algunos puntos clave en la futura negociación sobre Itaipú con el Brasil, atendiendo a la influencia que tendrá el arreglo del Anexo C del Tratado de Yacyretá con el mismo Anexo C a rever en el Tratado de Itaipú con el Brasil.

Marito se echó atrás en su postura de la campaña electoral en lo relativo al acuerdo Macri-HC del año pasado, cuando había prometido que lo rechazaría. Ahora es la prenda de nada menos que la gobernabilidad del próximo período, con el aval de las potencias vecinas, así como también había obtenido el “ok” de los Estados Unidos por su promesa de lucha sin cuartel contra el lavado de dinero que floreció en demasía en el período cartista.

No hay duda que la prioridad de Marito era dejarlo fuera de juego a HC, desechando la opinión de quienes afirmaban que tenerlo fuera del Senado a Cartes es más peligroso para la gobernabilidad que tenerlo adentro.

Otra razón de peso es que Horacio con una banca de senador activo mantendría suficiente poder político, que unido a su dinero podría influir también para torcer voluntades de los parlamentarios del nuevo Congreso y entorpecer así la investigación que se viene sobre su gestión, con el fin de echar luz en las múltiples denuncias de corrupción que salpican tanto a los miembros de su entorno de colaboradores, ministros y secretarios, además de titulares de entes estatales.

El entorno de HC y los gerentes del Grupo Cartes estuvieron manejando la administración del Estado con el afán de marcar el rumbo a determinadas inversiones y, en definitiva, permitir que HC saliera beneficiado, en diferentes ámbitos de negocios, porque detrás de todos los supuestos prestanombres que aparecieron en licitaciones, adjudicaciones o concesiones, siempre existía la sospecha de la presencia entre bambalinas del mismo grupo empresarial del presidente.

 

El siguiente “lobby”

Mario Abdo está pudiendo así aguantar la arremetida de Horacio Cartes por el control del poder, mientras que a éste le queda sólo la opción de depender de otro “lobby” en el nuevo Senado, con el fin de intentar la jura después del 15 de agosto.

HC no le pudo convencer a Marito en su oferta de “unidad” granítica, a cambio de impunidad, por lo que no tiene otro remedio que replegarse a cuarteles de invierno en donde le aguarda la no tan agradable compañía de un molestoso “partner” como Javier Zacarías Irún.

Evidentemente que al patrón no le funcionó esta vez la billetera, al no poder comprar las conciencias de algunos senadores colorados de Añetete, e incluso de ciertos opositores que fueron abordados a último momento, o hasta asediados con propuestas judiciales, como el caso ventilado por la senadora Emilia Alfaro, que denunció presiones desde la Corte en el expediente que perdió su hijo Freddy Franco y que no pudo por eso ingresar en la Cámara de Diputados, teniendo como trasfondo la interna liberal.

Son días decisivos para la consolidación del nuevo poder en la República, pero todavía sin una clara definición en cuanto a la declinación total de la influencia de Horacio Cartes en la dirección que pueda tomar Marito Abdo en los temas relevantes, incluyendo el control de los grandes negocios.

Hasta el último día, HC va a insistir en quedar como factor de poder que pueda influir sobre las decisiones del nuevo gobierno, a través de su posición como senador activo. Si no puede jurar ahora el 30 de junio, le queda la opción de “pedir permiso” y presentarse después del 15 de agosto, cuando se retire de la presidencia. Mientras tanto, asumirá en su reemplazo Rodolfo Friedmann, como está establecido en el código electoral.

La obsesión por el poder de Horacio es bien conocida, como una especie de obligación que le impone su predominio en el mundo empresarial y en los negocios no tan santos, como los de frontera y el lavado de dinero, producto del contrabando de cigarrillos y de otros tráficos ligados a este suculento filón.

Pero lo que más le urge mantenerse ligado al poder es la necesidad de contar con la impunidad que le dan los fueros y el blindaje como legislador, de manera a supervisar y hasta evitar las molestosas investigaciones que se avecinan, de todos los negociados y la descomunal corrupción en el período de gobierno 2013-2018, que con profusión están siendo machacados en la prensa empresarial nacional, en las últimas semanas.

Queda por ver si estando fuera del Senado, su predominio político se vea afectado por el liderazgo de bancada que seguramente le corresponderá a su “socio” Javier Zacarías Irún, quien sale así también beneficiado con el obligado exilio político de HC.

 

La ruptura de las negociaciones entre Añetete y HC para las mesas directivas del Congreso le benefició igualmente a ZI, quien así “mató dos pájaros de un tiro”, ya que también la división entre los movimientos ha frenado la posibilidad de elección de su archienemigo “Calé” en la presidencia del Senado y del Congreso.

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