HC realiza cambio por la falta de resultados en la “selección”

129

Escribe: Luis Alen.

El nombramiento del joven economista Santiago Peña al frente de la clave cartera de Hacienda, demuestra que el presidente Horacio Cartes apunta hacia una figura que lidere el equipo económico con una mayor dinámica de la que hacía gala el ministro saliente Germán Rojas.

No se trata sólo de seguir blindando Hacienda de las presiones políticas en un año electoral, o de continuar con la política de estabilidad monetaria y fiscal, que son pautas importantes desde todo punto de vista. Pero también el Ejecutivo propende hacia un aspecto que aún presenta un grave déficit en la administración pública, como son los procesos de organización y métodos, con el fin de obtener rápidamente los objetivos deseados de mayor desarrollo económico y social.

La capacidad de gestión del Estado está medida indudablemente por la pobre ejecución de los distintos planes y programas de desarrollo en los sectores claves de la economía y la política social. En ese sentido, una explicación del por qué HC prescindió de los servicios de Rojas es que su evaluación más floja resultó que, durante 2014, se intentó de diversas maneras romper la inercia en la gestión pública, lográndose sólo a medias incrementar los niveles en la realización de obras y prestación de servicios públicos.

Rojas no pasó el examen. El nivel alcanzado de resultados no ha sido suficiente al final del año pasado, y esto obliga a que en diversas instituciones se reorganice con más fuerza el sistema de decisiones y trabajo, para así en 2015 intentar de nuevo superar la inercia de bajo desempeño que le ha caracterizado en 2013 y 2014 al Estado paraguayo.

Las presiones “de arriba”

Aunque los políticos colorados volvieron a rasgarse las vestiduras, como el caso de Javier Zacarías Irún por el nombramiento de otro ministro liberal en el caso del nuevo secretario de Estado de Hacienda, es un hecho que Horacio Cartes mantiene bien alejada de las presiones políticas a la trascendente cartera fiscal.

Lo ha demostrado una vez más al nombrar en el puesto a un joven técnico, proveniente de la cantera del Banco Central y del Fondo Monetario Internacional, con lo cual no hace sino confirmar que la “selección nacional” de HC difiere mucho de los estándares políticos que manejan ZI y otros connotados líderes republicanos.

Pero justamente en este punto es que se notará la real capacidad y carácter del nuevo ministro para lidiar con la jauría política, ya que deberá ejecutar un presupuesto nacional 2015 totalmente deficitario que le ha enviado como regalo de Reyes del mismísimo Congreso. Y lo deberá equilibrar en un año netamente electoral.

Otra de las razones del alejamiento de Germán Rojas habría sido precisamente la imposibilidad de cumplir con las metas de la Ley de Responsabilidad Fiscal, que fijara en 1,5 por ciento del PIB el déficit público, mientras que en el ejercicio pasado se sobrepasó holgadamente este tope con el 2,4 por ciento alcanzado, lo que prácticamente volvería a ocurrir en 2015 con el presupuesto aprobado, a menos que el nuevo ministro imponga medidas draconianas de control del gasto corriente, sin afectar las necesarias inversiones públicas en programas de desarrollo.

La mano dura de Hacienda, que no se vio en la gestión de Rojas tal vez por la falta de una fluida comunicación y apoyo del titular del Ejecutivo, implicará por un lado evitar que sigan fluyendo recursos preciosos de los contribuyentes, de Itaipu o de los provenientes del endeudamiento público, hacia los “guaraní-ductos” de la corrupción política (caso emblemático Fonacide) o hacia las insaciables contratistas del Estado que no se cansan de succionar recursos públicos en obras mal hechas (caso emblemático vialeras)

Las presiones sociales también se harán presentes, con el objetivo de obtener subsidios o prestaciones por supuestas malas cosechas, como el caso de los campesinos que cierran rutas. Para el efecto, la aplicación de los criterios económicos de equilibrio macroeconómico tendrá que lidiar con la realidad social que se monitorea en el ámbito político. De allí la importancia de que el nuevo ministro tenga el respaldo de HC y de su equipo de gerentes, liderados por Juan Carlos López Moreira, el jefe del gabinete civil de la Presidencia de la República, así como de José Ortiz, el coordinador del equipo de gerentes “en la sombra”, encargado de la aplicación de los criterios de organización y métodos (OyM) que aporta la ciencia administrativa actual.

El cambio en Hacienda se orienta así a una necesidad política vital de Cartes de mostrar resultados de aquí a 2018. Lo hizo en el momento exacto, a las puertas del ajetreado ciclo electoral que se avecina y como para demostrar a la clase política que no transigirá en su empeño de poner orden en las cuentas públicas, a pesar de las demandas de dinero público por parte de los caciques políticos departamentales y municipales, que han metido la mano en forma desembozada en un presupuesto inflado en exceso.

Los resultados en obras de desarrollo y mejores prestaciones en servicios públicos renovados, vendrán con inversiones, notándose que los aumentos en los gastos corrientes que dispusieron los políticos-legisladores sólo impondrán trabas a la pretensión de HC.

La mayor dinámica en Hacienda es necesaria también a la hora de contar con más recursos y aplicar los bonos soberanos con mayor rapidez en las obras claves. A pesar de un aumento prometedor en las recaudaciones tributarias en 2014, durante el año las estimaciones de crecimiento económico oscilaron alrededor del 4 por ciento, por encima del promedio regional sudamericano, pero menor a lo anticipado inicialmente. Es que la inversión pública estuvo con un nivel de ejecución deficitario, restando así un factor relevante para dinamizar la economía desde el plano interno.

La economía nacional mostró un desempeño dual el año pasado, con los sectores exportadores que tuvieron un ejercicio positivo, pero la actividad interna se mantuvo restringida por el contrabando masivo y sólo la construcción salvó la plata. Evidentemente, el Gobierno no logró revertir la situación económica interna y todo hace indicar que en 2015 se tendrán las mismas condiciones.

Por lo tanto, serán importantes las medidas innovadoras para dar prioridad a las inversiones públicas y a las fuentes de financiamiento, especialmente externas, ya que se mostrará difícil aplicar una restricción fuerte a los gastos rígidos del Gobierno, más aún en un año electoral.

El impulso inicial conseguido con la presencia de empresarios interesados en realizar proyectos de infraestructura en el país bajo la modalidad de la Alianza Público-Privada (APP) se ha diluido de alguna manera al reconocerse que los procesos de preparación y los resultados tangibles demorarán nada menos que dos o tres años, al filo de la terminación del mandato de HC.

De allí que el énfasis se ha dado ahora en proyectos con financiamiento tradicional, a través de los organismos multilaterales como el Banco Mundial o el BID (Banco Interamericano de Desarrollo) y de otras clases, como el de la modalidad de gestión con financiamiento del oferente.

 

Todo lo apuntado lleva a concluir que estamos en presencia de un cambio en el gabinete marcado por la urgencia de los resultados para HC, más que por cualquier otra consideración política o personal del ministro saliente.

Facebook Comentarios

Compartir