Hoy, Víctor Bogado, mañana, otros…

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Pareciera que los parlamentarios paraguayos quieren empezar a aggiornarse a los nuevos tiempos que exige la sociedad. Eso quedó demostrado con la decisión tomada por una mayoría de senadores, cuando el lunes 11 de mayo expulsaron a su colega Víctor Bogado, quien, días atrás, fue condenado a un año de prisión (en suspenso) por tráfico de influencia, en el caso conocido como la “niñera de oro”.

Lo que ocurrió en la cámara alta es muy auspicioso para la salud de la república, que está muy deteriorada, por la galopante corrupción, que desde hace años invade a esta noble nación sudamericana. Ya no se puede seguir tolerando y conviviendo con políticos y autoridades inescrupulosas, que tanto daño ya ha causado a este baqueteado país.

El ciudadano paraguayo, definitivamente, ha madurado y ha entendido que el Paraguay necesita urgentemente una transformación social, política y económica, para tratar de salir del sub desarrollo, que por décadas les tiene a este país en la pobreza y la mendicidad.

Paraguay es inmensamente rico, pero le falta lo principal, autoridades patriotas y con disidida voluntad política para cambiar de verdad y así comenzar a transitar por el derrotero del desarrollo y bienestar social para todos los compatriotas, sin discriminación, realizando una buena distribución de la riqueza.

Pero para que eso se pueda lograr, el gobierno de los tres poderes debe tomar conciencia, combatiendo y castigando a todos aquellos (sin excepción) que metan la mano en la lata, apoderándose de los recursos públicos del Estado paraguayo, causando un terrible perjuicio y retroceso para el crecimiento del país.

Víctor Bogado, un parlamentario, apoyado en sus fueros, se dedicó a cometer varios hechos punibles en el ejercicio de su función, apoderándose, ilegalmente, del dinero del Estado. Chicaneo su caso en la justicia, fruto de su fuerte influencia política, hasta que el último lunes 11 de mayo, le salió la careta y 35 de los 44 senadores, le quitaron su investidura de legislador, perdiendo todos sus derechos políticos, y fue enviado a la calle como cualquier otro común, a diferencia de aquellos honestos compatriotas, Bogado quedó marcado por la sociedad, por su el cargo para quedarse con la plata del pueblo.

Hoy Víctor Bogado ya fue rajado del Congreso, y ahora le debe tocar el turno a varios otros políticos facinerosos, que usaron como trampolín el cargo para cometer sus fechorías, como el clan Zacarías, cuyo líder Ernesto Javier continúa libre, como igualmente su esposa, Sandra McLeod, como varios otros de su entorno, a quienes les esperan la cárcel.

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