Escribe: Luis Alen.
El presidente Horacio Cartes puede estar más que tranquilo por la demostración de fuerza del oficialismo el sábado pasado en el estadio de la Secretaría de Deportes de Asunción, donde se vio a casi todo el Gobierno y el liderazgo colorado unidos en la misma causa, pero su sexto sentido le estará diciendo que no puede del todo confiar en la sumisión de un hombre ahora rendido a sus órdenes, como es el dirigente de Ciudad del Este Javier Zacarías Irún.
Es que ZI no pudo con su genio y en una entrevista televisiva el pasado domingo expresó en el programa “Algo Anda Mal” de Canal 13, que se sigue considerando “libre de tomar decisiones” como dirigente y que sólo acompaña las buenas realizaciones del Gobierno de HC.
Atendiendo al pasado reciente de Zacarías Irún, resulta evidente que Cartes no puede confiar del todo en las demostraciones de lealtad a toda prueba del dirigente esteño, ni en su declamada fe en el éxito del Gobierno. En realidad, ser “más papista que el Papa” resulta para ZI una necesidad de supervivencia política en estos momentos en que el cartismo arremete con todo en el control partidario.
ZI mostró otra vez un oportunismo fulgurante, supuestamente al “declinar” una candidatura que nunca lanzó en serio y porque prefirió dejar en “off-side” a miembros de la disidencia que le acompañaron antes como anticartistas, con tal de subir al carro oficial y así cubrirse ante posibles investigaciones a la gestión del Clan Zacarías en CDE.
Cartes ya no es contrabandista
La coherencia no es precisamente una virtud muy ensayada por Zacarías Irún, ya que se debe recordar que en la campaña por la interna colorada en 2012, había indicado que “Cartes, al realizar contrabando de cigarrillos hacia Brasil y Argentina, no podría ser el mejor presidente del Paraguay para negociar con sus pares del Mercosur”.
Pero resulta que ahora ZI reconoce que HC ya no es contrabandista de cigarrillos, “porque él lo aclaró y porque el pueblo colorado al elegirle con sus votos le dio su visto bueno para representar al partido”. Esto lo dijo en la citada entrevista en la televisión, pese a la insistencia del entrevistador, quien le aseguró que Cartes sigue ligado a su empresa tabacalera, Tabesa, que es acusada en el exterior por fabricar cigarrillos que ingresan de contrabando a varios países.
Tanta declaración de amor hacia HC no condice con el caudal de fuerza que estaría aportando ZI al oficialismo para la gobernabilidad, especialmente en el Parlamento, ya que en vez de disminuir la disidencia en el Senado, ahora aumentó con 15 senadores que apoyan a Marito Abdo Benítez.
También el cartismo puede desconfiar de las reales posibilidades de Zacarías de aportar los votos del Alto Paraná, donde Marito puede llegar a sumar adhesiones en la medida en que siga insistiendo con la necesidad de intervenir la administración comunal de Sandra, la esposa de Javier, ante las múltiples denuncias de irregularidades.
La “renuncia” de Zacarías Irún a la disidencia anticartista ha significado una ayuda para Cartes en su intención de domesticar a la dirigencia a través del “consenso”, pero, en contrapartida, no ha servido evidentemente como contrapeso para lograr la gobernabilidad tan ansiada por el presidente para el resto de su período.
Un astuto ZI deja siempre latente su condición de pescador en río revuelto, ya que de bocas para afuera dice apoyar la gestión de HC, pero, en el fondo, lo que desearía es que la misma fracasara, de tal forma a mantener incólumes sus aspiraciones para llegar a la candidatura presidencial de 2018, para lo cual también debe pasar por encima de las ambiciones del vicepresidente Juan Afara y del mismísimo propósito cartista de intentar el rekutú.
La oposición se rearma
La gobernabilidad de HC también está en riesgo por el lado de una oposición ahora dispuesta a pactar con la disidencia colorada nada menos que la presidencia del Senado y del Congreso en el próximo período que comienza el 1 de julio, en un proceso que también calentará la interna colorada prevista para fines de dicho mes.
El control cartista sobre la ANR ha prendido la alarma en la oposición, ya que una apuesta atomizada entre varios candidatos en las elecciones municipales de Asunción significará la segura derrota frente al partido Colorado. La intención de retomar la capital, en manos coloradas desde 2001, supondrá un verdadero reto para encontrar un candidato de consenso que reúna las condiciones como para vencer a la propuesta colorada, que seguramente será de nuevo el actual intendente Arnaldo Samaniego.
La vuelta al ruedo electoral de Mario Ferreiro por Avanza País, revive el proyecto de unidad con el Frente Guasu, que ya tiene su candidato, y el Partido Liberal. La postura de Ferreiro es volver a la gran alianza de 2008, que se había quebrado con el juicio político a Fernando Lugo en 2012.
En un principio se creía que Mario Ferreiro apostaba más por la candidatura presidencial en 2018 sobre la base de una gran alianza nacional de centroizquierda, antes que apuntar a la intendencia capitalina. Pero una nueva lectura del escenario político seguramente le animó a intentar la nominación opositora para la administración asuncena.
Ganar la intendencia de Asunción puede ser para Ferreiro y la alianza opositora la prueba de fuego con miras al éxito electoral a nivel nacional en 2018. Pero las heridas de 2012 aún están frescas y un empecinado Lugo, que trata de posicionar en solitario al Frente Guasu en la arena capitalina y nacional, no deja mucho margen de negociación por ahora.
Paradójicamente, la jugada de HC para controlar el partido y afianzar así su gobernabilidad le puede traer no sólo dolores de cabeza con la disidencia encabezada ahora por Marito Abdo y parapetada en el Senado, sino también podría llevar a la unidad opositora, con la construcción de una coalición de centroizquierda Avanza-Frente Guasu-PLRA y otros partidos como el PDP o el Encuentro Nacional, que también le haga una lucha frontal a sus proyectos en el Parlamento.
Se está llegando al tiempo político no deseado por HC, que le dificultará su gestión para el logro de los resultados económicos y sociales que tanto hacen falta al país con el fin de reducir el desempleo y la pobreza. La arremetida dentro del partido y su injerencia directa en el proceso electoral, le han traído estas consecuencias, en momentos en que aún falta ver más inversiones en obras, por ejemplo en el marco de la Alianza Público-Privada, que aún no ha cristalizado un solo proyecto firme.





























Facebook Comentarios