Personal de blanco de la Décima Región Sanitaria y el Hospital Regional de Ciudad del Este realizaron atenciones a los indígenas que se encuentran ubicados en las inmediaciones de la Terminal de Ómnibus.
Los controles realizados son antropometría, valor nutricional, control del Programa Alimentario Nutricional PANI. Entregaron la leche fortificada a las madres que dan de mamar y a niños con problemas de desnutrición, tarea que estuvo a cargo de las nutricionistas Karina Duré, y Magali Godoy.
Por otro lado la licenciada Graciela Ibarrola, educadora Regional y la educadora del Hospital Regional realizaron charlas sobre la manera correcta de preparar la leche; la higiene personal, y hábitos higiénicos en general para evitar enfermedades.
También los profesionales de la Unidad de Salud de Familia del barrio Santa Ana acompañaron esta visita y realizaron vacunaciones, atención médica, test rápido para detectar sífilis (VDRL) a mujeres en edad fértil, embarazadas y hombres. La tarea se realizó la semana pasada.
Un problema de nunca acabar
La situación de los indígenas en este punto de la ciudad es problema de nunca acabar. Los intentos por llevarlos de vuelta a sus comunidades de origen fracasaron, pues al poco tiempo terminan por volver de nuevo. La mayoría pertenece a comunidades indígenas Mbya Guaraní de Caazapa, Caaguazú y Guairá. Cerca de 20 familias viven en el lugar bajo precarias carpas. Los nativos están en el lugar rodeado de basuras que ellos mismos recogen para reciclar y sobrevivir de esa manera. “Es triste verlos totalmente abandonados y expuestos a todo. El problema es que ellos también contaminan el ambiente con sus basurales y desechos propios, porque no tienen ni siquiera baños”, indicó Juana García, una de las vecinas del lugar. La mujer lamentó la situación de los indígenas y pidió ayuda a las autoridades para dar alguna alternativa a estos ciudadanos. “Ellos viven sobre la vereda, al costado de la terminal, donde llegan turistas de todas partes del mundo. La imagen de la ciudad que se genera con esto es horrible. Las autoridades del Gobierno, la Municipalidad y el INDI tienen que ver la forma de trasladarlos y asistirlos definitivamente”, señaló.
Alarmante
La mayoría de los indígenas consume drogas y algunos se dedican al tráfico de estupefacientes, según las denuncias. Las niñas, a partir de los 11 años, ya son obligadas a dedicarse a la prostitución. Los niños y adolescentes se ubican en los semáforos de la zona para pedir dinero, y muchos ciudadanos denunciaron haber sido agredidos por los mismos al no darles dinero cuando se les pide.





























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