Los recursos recibidos por la municipalidad de Ciudad del Este del Fondo Nacional de Inversión Pública y Desarrollo (Fonacide) estarían siendo mal utilizados, para los fines que fueron propuestos.
Esta realidad pudo ser comprobada en la escuela No 5.423 “San Dionisio” del barrio Che La Reina, donde dicha institución educativa, pese a las extremas necesidades que padece, no ha recibido el apoyo por parte de la comuna paranaense, bajo administración de Sandra McLeod de Zacarías. Basta dar un sólo ejemplo, en el Centro Educativo Municipal del bario Ciudad Nueva, invirtió 1.400 millones de guaraníes.
Curiosamente, los recursos sí fueron distribuidos en instituciones educativas que cuentan con respaldo de la municipalidad (escuelas municipales), y no así aquellos centros educativos, que imperiosamente necesitan de estos recursos, para mejorar la calidad de la enseñanza.
A pesar de que no quisieron identificarse, algunos padres de familia, entregaron fotos a este medio, en donde se pueden observar el calamitoso estado en que se encuentra la institución, luego de la seguidilla de lluvias y temporales que se viene desatando en esta parte del país.
El agua lentamente está destruyendo el local escolar, incluyendo la infraestructura y todos los muebles, ya sean pupitres, materiales didácticos y costosos libros, que en días de lluvia quedan bajo agua. Esto, debido a la existencia de un arroyo que tiene su curso al costado de la escuela, y que desborda toda vez que llueve.
Cuando las aguas bajan, queda la humedad en el piso y paredes, que igualmente continúa su proceso de destrucción.
La municipalidad local se habría comprometido a construir un muro de protección y alcantarillado, que hasta la fecha no se ha concretado.
Las autoridades de la institución, en reiteradas oportunidades habían puesto a conocimiento de la intendenta la extrema situación que atraviesa el centro educativo, pero nunca recibieron una respuesta positiva de Sandra McLeod, quien prioriza los locales educativos que están solventados por la comuna local.
Ya no extraña que la jefa comunal practique un discurso mesiánico, buscando de esa manera ganar la simpatía de la población. Sin embargo, hoy día el descontento ha crecido de manera alarmante y su gestión ha perdido confianza y credibilidad al frente del segundo municipio más importante de la República.





























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