Si en verdad la gestión de los Zacarías al frente de la municipalidad de Ciudad del Este es “honesta y transparente”, porqué pegó un grito al cielo el clan cuando el pasado 26 de abril (día del periodista) los concejales paranaenses aprobaron el pedido de intervención del segundo municipio más importante de la República.
Van una década y media, que con mentiras y prepotencia el clan Zacarías viene robando la ilusión de todo un pueblo, alejándolo del progreso a una ciudad que debería ser hoy en día una metrópolis de primer mundo.
Esta comunidad fronteriza se ha estancado en el tiempo. Aproximadamente desde el 2012 ha entrado en una terrible recesión económica, y sin atisbo de recuperación. Las groseras irregularidades administrativas que hacen aguas por todos los cantos en la comuna paranaense, curiosamente, son ignoradas por los organismos de control o fiscalización pública.
Ante la desenfrenada corrupción en la institución municipal, que hasta hace poco se tornaba incontenible por una complaciente mayoría de ediles, hoy ese manoseo y menoscabo constante al pueblo ha dado un giro radical, donde un grupo de ediles patriotas tomó la decisión de plantarse al clan Zacarías en su afán de seguir dilapidando los recursos públicos.
Hoy se presenta un escenario diferente y los ediles opositores al sistema dominante de corte autoritario en la municipalidad, consideraron oportuno aprobar el pedido de intervención por una mayoría absoluta de miembros, para conocer de esa manera el misterio que encierra la municipalidad en 15 años de gestión del grupo Zacarías, que desde el 2008 también tomó el poder departamental, como gobernador Justo Zacarías Irún, hermano de Javier Zacarías Irún, además pretenden reforzar el pedido anexando 20 mil firmas de ciudadanos preocupados con la realidad comunal.
Este clan político convirtió a esta capital fronteriza del país en un territorio sin ley, donde no existe respeto alguno al estado de derecho. No se registra antecedentes en el Ministerio Público- a pesar de las varias denuncias- que se haya abierto una investigación contra las actuales autoridades municipales. Un buen porcentaje de jueces y fiscales siempre extendió una alfombra de impunidad para los Zacarías, para que continúen haciendo uso y abuso del dinero del pueblo.
La ciudadanía esteña aguardará con expectativa que los diputados puedan aprobar el pedido de intervención y así poder desentrañar la enmarañada administración del clan, que aparte de observar la vida de rico que llevan los Zacarías y su entorno más inmediato, el pueblo no tiene la más mínima idea de qué se hizo con los recursos de la institución, en 15 años de gestión. Los contribuyentes tienen el derecho de saber y alguna vez se deberá hacer justicia y transparentar las cosas públicas.
Paraguay no puede seguir guareciéndose bajo el mote de “país bananero o tercermundista”. Esa es una afrenta al noble pueblo guaraní. Los Zacarías, que tanto alarde hacen de la transparencia de gestión, ahora tienen esa magnifica oportunidad para demostrarla, durante el periodo que dure la intervención. “El que nada debe, nada teme”.
El presidente Cartes, de una vez por todas, tiene que alejarse de esta banda rapaz, si desea que tenga coherencia su prédica de “combate a la corrupción”. De lo contrario, no pasará de un populismo más, que ya hay en demasía en la fauna política paraguaya. ¡Intervención ya!





























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