Justicia blindó corrupción en comuna de Ciudad del Este

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Escribe: Luis Alen.

Una vez obtenido el voto mayoritario de la aplanadora colorada en Diputados, no contento con este logro político, un envalentonado Javier Zacarías Irún arremetió en la Justicia Electoral y consiguió la bendición de otro poder del Estado sentando un precedente peligroso para limitar el poder del mismo Horacio Cartes, que tendrá así acotado su margen de maniobra para investigar los chanchullos de la clase política, lo que a la larga le puede costar muy caro.

Lo que a primera vista aparece como una componenda entre HC y ZI, el triunfo del clan en el Parlamento para evitar la intervención de la comuna de Ciudad del Este viene a significar una virtual derrota para el presidente de la República, en momentos en que éste se aprestaba a enarbolar –casi como su única carta de presentación exitosa ante el electorado- la bandera de la transparencia en la administración pública, quedando de manifiesto antes que nada su debilidad para enfrentar a factores de poder que le pueden hacer mella en su “nuevo rumbo” hacia el rekutú en 2018.

Al dejar infranqueable su feudo de la municipalidad esteña, el fortalecimiento político de ZI dará lugar inevitablemente al debilitamiento político de HC, en proporción inversa, dada la imposibilidad del jefe de Estado de ser el “factótum” del presupuesto nacional, al no poder completar el procedimiento clásico administrativo de dirección y control posterior de las partidas presupuestarias, especialmente a nivel de gobernaciones y municipios, que seguramente podrán tomar como un precedente el blindaje judicial de los Zacarías, con el fin de eludir auditorías e intervenciones que vengan de ahora en más.

La peligrosidad para HC de este precedente se da justamente en las puertas del proceso electoral por una posible enmienda constitucional para la reelección y de las internas de 2017, cuando el oficialismo cartista sufrirá fuertes remezones hacia su interior y para enfrentar a la creciente disidencia dentro del partido de gobierno.

Y ni hablar de la pérdida de prestigio e imagen que significará el incremento de la corrupción en los distintos niveles de la administración estatal, comenzando por la falta de adecuadas rendiciones de cuentas en rubros claves como el Fonacide y los royalties de Itaipú, que son la verdadera gallina de los huevos de oro para los gobiernos locales, que ahora tendrán la posibilidad del blindaje generalizado, al puro estilo del clan Zacarías.

Tres años de no agresión

El tercer aniversario de su gestión sorprende a Horacio con la victoria de Javier, quien en forma astuta obtuvo en la Justicia su blindaje por un año, en coincidencia con el período más efervescente de las negociaciones con miras a la reelección y la confección de las listas para el Congreso en la interna de 2017.

Hubo poco que celebrar, tanto por esta derrota política del presidente como por la escasez de obras terminadas a mostrar, pese al tiempo transcurrido de tres ejercicios, que de sobra podrían haber sido usados por el gobierno cartista para acelerar la realización de dichos emprendimientos e inversiones. Ya en vísperas de los procesos electorales, en los siguientes meses tampoco se avizora alguna inauguración relevante, pese al gran endeudamiento externo del país, que ronda ya los 6.000 millones de dólares.

Llegar así al tercer aniversario de su presidencia, sin mucho que exhibir en obras, en la lucha anticorrupción y contra las mafias, es porque a Cartes le llevó un tiempo exagerado encarar una estrategia adecuada para dar cuenta de los corruptos, esclarecer los hechos de corrupción e incluso detenerlos para enviarles a la cárcel. La lucha para poner freno a la gran corrupción en la administración pública, quedó así en las buenas intenciones iniciales del primer año de gobierno, con acciones de mero maquillaje como la liberación de las listas de cobros de los empleados públicos con la ley de acceso a la información pública.

Pero de que se haya llegado a juzgar y encarcelar a los corruptos, casi no hubo casos que resaltar, por la falta de impulso a las investigaciones y por el manto de impunidad para la mayor parte de los indiciados, tanto políticos de alto coturno como funcionarios de menor nivel, incluyendo a miembros de las corruptas fuerzas policiales.

También tres años tardó en venir la tan esperada resolución de la junta municipal de Ciudad del Este para el pedido de intervención de la comuna de Sandra de Zacarías, tras 15 años de predominio absoluto del clan por la mayoría que tenía en la corporación y que ahora perdió con la vigencia del G7 de concejales.

El pacto de no agresión de tres años entre Cartes y el clan pareció romperse, pero no fue así, sino por el contrario, aparentemente se necesitan mutuamente y por ello el resultado de la votación en Diputados. Sin embargo, en el balance final se da el caso del peligro que representa para HC tener a un “blindado” como ZI que posee fuertes conexiones con la Justicia, lo que puede significar un gran capital político si las papas queman en una negociación política por cuotas de poder en la repartija que se avecina el año próximo.

 

A esto hay que añadir el historial de “traiciones” que muestra el currículum político de Zacarías Irún, lo que tampoco augura alguna seguridad para que Cartes se sienta confiado en la lealtad absoluta del líder del clan esteño, más aún cuando ahora se acrecienta el control que pueda ejercer aquél de los hilos del poder paralelo de los diferentes tráficos, al controlar estamentos locales que van desde la aduana hasta los tráficos comerciales típicos de frontera.

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