El nuevo Gobierno que asume en agosto recibió con cautela las conclusiones del connotado economista norteamericano Jeffrey Sachs, sobre la necesidad de solicitar al Brasil la revisión de la deuda de Itaipú. Es que siempre se ha dicho que la deuda es de Itaipú y no de Paraguay, pero a la vista de las contundentes argumentaciones de Sachs, evidentemente algo no cierra y lo que se trama en el vecino país iría en perjuicio directo de los intereses paraguayos. En primer lugar, porque el análisis enfáticamente alude a que Paraguay ya no tiene por qué pagar su porción de la parte de la deuda el ente binacional, por lo menos a partir de este año, pese a que quedarían en los libros US$ 14.800 millones, a saldar en 2023, siendo la mitad la obligación paraguaya. Sachs no cree que el país todavía deba US$ 7.400 millones de su porción de la deuda de Itaipú Binacional, viéndose obligado a recibir sólo una fracción de sus utilidades, ya que alrededor del 65 por ciento de la tarifa de la electricidad garantizada está compuesto por servicios de la deuda. Añade el experto que dado que Paraguay está pagando la misma tarifa por la energía consumida, el país paga un precio más alto por su propia electricidad del que tendría que pagar sin la deuda.
Advierte a propósito que el precio medio de electricidad es más bajo que la tarifa debido a que ésta se halla basada en electricidad contratada y no incluye excesos de electricidad, sobre los cuales solamente son calculados los royalties y los costos de administración. Sin embargo, el precio sigue siendo más alto del que sería sin la deuda.
A Brasil le conviene dejar todo como está
Resulta notorio que para Brasil conviene dejar las cosas como están, con una deuda inflada artificialmente que impida que Paraguay, una vez saldado el servicio del endeudamiento como pide Sachs, disponga libremente del 50 por ciento que le corresponde de la energía generada por la central y venderla a precios de mercado, tanto al Brasil como a otros mercados vecinos. Sobran motivos para sospechar que el Gobierno de Brasilia hasta podría llevar la deuda más allá de 2023, por lo que el Gobierno paraguayo tendría que solicitar, ahora en forma urgente según el prestigioso economista, la renegociación de las cláusulas financieras relacionadas al Anexo C del Tratado de Itaipú, sin esperar necesariamente que ello ocurra dentro de 10 años. La sospecha sube de punto con la resolución que acaba de adoptar la presidenta Dilma Rousseff, de emitir bonos de deuda federal contra la totalidad de la deuda que Itaipú mantiene con la Unión y con Eletrobrás, es decir los US$ 14.800 millones. La pregunta obligada es: ¿fue consultado el Gobierno paraguayo para realizar esta ingeniería financiera? Que se sepa no hubo ninguna consulta, más aún ahora en que las relaciones entre los dos gobiernos se encuentran en “stand by”.
La “medida provisoria” de Rousseff refleja de paso la angustia financiera que tiene su Gobierno para cerrar las deficitarias cuentas fiscales, que en este caso son afectadas por el subsidio a los consumidores de energía eléctrica, tanto residenciales como industriales. Estos bonos son prácticamente como un adelanto a corto plazo que recibe Eletrobrás, descontando documentos de deuda de la entidad binacional Itaipú con el Banco de Desarrollo Económico y Social del Brasil (BNDES)
Con esta clase de operación, los documentos de deuda de Itaipú caen en manos de terceros, por lo que el Brasil bien podría afirmar, si es que Paraguay plantea la revisión del endeudamiento y la eliminación de su porción del servicio, que la deuda ya escapa a su control por haberse negociado los pagarés en el mercado financiero y de capitales.
El nuevo gobierno nacional deberá analizar con solidez técnica lo analizado por Sachs y tomar sus conclusiones siempre con cautela pero con una buena dosis de seriedad. El Paraguay merece mejor suerte en la binacional, porque evidentemente existen zonas oscuras y hasta aguas turbias en Itaipú, según los números expuestos por el prestigioso economista norteamericano.
Para negociar mejor y tener siempre como norte los altos intereses nacionales, es un imperativo la reorganización institucional del Estado paraguayo, con la creación de ministerios que lleven adelante la agenda país del nuevo mandatario. Es así que no puede demorar más la creación del Ministerio de Planificación del Desarrollo Económico y Social, que coordine y dirija todas las acciones destinadas a salir de los actuales niveles bajos de desarrollo humano del Paraguay.
Junto al Ministerio de Planificación, el otro organismo indispensable para encarar un proceso de desarrollo acelerado en el país es el Ministerio de Energía y Minas. Con justa razón, el economista Jeffrey Sachs plantea en su estudio recientemente conocido que el Paraguay tiene todas las potencialidades para salir del atraso y la pobreza, pero que no lo hace por carecer de la suficiente capacidad institucional para aprovechar sus recursos energéticos y naturales.
Escribe: Luis Alen
lusialgo@yahoo.com





























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