La familia y su rol en la sociedad actual

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Escribe: Abog. Gloria Ramírez.

Ante la interrogante actual nos hacemos las siguientes cuestiones; La familia es una institución insustituible, socialmente valiosa, pero, realmente ¿cuál es su papel?, ¿por qué es valiosa?, ¿en qué áreas concretas ese papel evidencia sus beneficios y por qué otra institución no puede sustituirla? Estas interrogantes engloban la función específica de la familia en nuestra sociedad actual.

Es difícil imaginar un jardín sin flores, árboles y frutas. Lo mismo debería suceder cuando hablamos de la relación sociedad-familia. Digo que debería, porque en la práctica parece que ya se puede hablar de la primera sin la segunda, núcleo fundamental y razón de ser de la sociedad.

Las manifestaciones concretas (divorcios, eutanasia, equiparación de uniones homosexuales como “matrimonio”, legislaciones a favor del aborto, aceptación social de las uniones de hecho, promoción de programas de esterilización, etc.) –y en aumento– de esos cuatro factores mencionados podrían hacernos pensar que el papel de la familia fue preciso solamente en un periodo histórico concreto y de cuyas funciones hoy podemos prescindir.

Y sin embargo las apariencias engañan. ¿Alguien podría afirmar que por colocar en un amplio espacio flores artificiales, árboles de plástico y pasto sintético tendría un auténtico jardín? Flores, pasto y árboles verdaderos tienen sus funciones dentro de ese todo al que llamamos jardín. Y esas funciones son, tanto de forma individual como en su conjunto, esencialmente las mismas desde que ha habido jardines. Una situación parecida acontece con la familia.

La familia es una institución insustituible socialmente valiosa pero, ¿cuál es su papel?, ¿por qué es valiosa?, ¿en qué áreas concretas ese papel evidencia sus beneficios y por qué otra institución no puede sustituirla?

El papel de los elementos que componen un jardín no es meramente estético. Es bien conocido que flores y árboles producen oxígeno necesario para la vida humana. La familia es el oxígeno para la sociedad. Fundada en el único y verdadero vínculo natural capaz de generar vida, el matrimonio entre un hombre y una mujer, la familia es la primera sociedad humana donde sus miembros son educados y amados. 

El papel de la familia conlleva un valor. Es decir, una aptitud para hacer frente a los males con los que se enfrenta.

Para captar mejor la importancia del papel de la familia formulemos en negativo, así además dejaremos sentir su impacto, las consecuencias de un despojo del auténtico lugar que esta institución debe seguir poseyendo.

Podría pensarse en que, con el declive de la familia, otra institución podría tomar su papel. ¿Y cuál sería la más adecuada? ¿Cuál la correcta? ¿Cuál la mejor? Por la historia conocemos lo que ha sucedido cuando el Estado ha intentado suplirla. El régimen nazi es el último ejemplo concreto de ello. Sin embargo, ¿el Estado estaría dispuesto a invertir no sólo dinero sino amor en cada hijo? El amor, el cual en mayor o menor medida conocemos todos los hombres, es el factor diferenciador. La familia, la auténtica, es la única capaz de dispensar el amor que sólo en ella se puede dar y recibir.

Hemos recordado el papel de la familia, su valor, los lugares donde ese valor se hace más palpable y el hecho que la hace aparecer como insustituible. Posiblemente aún alguno pudiera seguir pensando que a un árbol de plástico, al pasto sintético y a unas flores artificiales se les puede llamar jardín. Y así podría pasar falazmente. Pero, y lo sabemos, jamás darán el oxígeno necesario para la vida. Ahí está el detalle.

 

La familia, es y seguirá siendo muy a pesar de los desvanes de la vida, la única institución donde los valores y la disciplina estarán siempre presentes y, donde el ser humano podrá sin miedos realmente un ser racional.

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