Escribe: Luis Alen.
La Fiscalía consiguió lo que quería en el caso Ulises Quintana: la prórroga por seis meses más de la investigación sobre la supuesta vinculación del legislador con el acusado de narcotraficante Reinaldo “Cucho” Cabaña, que hasta ahora no se ha podido comprobar con pruebas irrefutables, lo que confirma que el diputado altoparanaense es un “peligro” para los intereses tanto de Javier Zacarías Irún como de otros sectores políticos que tratan de heredar el poder del clan en la intendencia de CDE.
Encuestas encargadas por el liderazgo de Colorado Añetete habrían demostrado que Ulises no tendría mucha influencia política en Ciudad del Este, como justificación para desechar la candidatura del legislador a intendente hasta diciembre de 2020 y para evitar la explicación que, en realidad, se lo está marginando por estar preso en Viñas Cué gracias a la intermediación de la fiscalía a cargo de Sandra Quiñónez, una creatura de HC.
Los fiscales Lorena Ledesma e Isaac Ferreira han resultado ser funcionales a la entente política armada esta vez para “unificar” el veto a la candidatura de Ulises, favoreciendo los intereses tanto de Añetete como del mismo zacariísmo, con un proceder más que dudoso, ya que en seis meses de investigación no se ha podido demostrar la implicancia de Quintana en la red de “Cucho”.
Al no tener pruebas contundentes para llevar a juicio a Quintana por conexión con el narcotráfico y otros delitos, tras seis meses de indagar sobre los antecedentes del detenido, lo indicado era dejarlo en libertad tras vencer el plazo legal, lo que hubiera llevado a que Añetete, sin medir pretextos, le nominara en forma inevitable como candidato colorado a la intendencia de CDE.
La sospecha de la manipulación política en la imputación al legislador colorado sube de tono porque a la fiscalía le vencía el término para acusar el 9 de marzo, sin posibilidad de realizar a la vez una presentación que justifique la continuidad de la prisión para el indiciado, por lo que no tuvo otro remedio que solicitar la prórroga de ley por otros seis meses, o de lo contrario debía conceder la libertad a Ulises en plena campaña electoral.
Quintana, de todas maneras, va por su propia cuenta a pelear la nominación colorada el 24 de marzo, a pesar de seguir detenido en la cárcel militar. Lo hace a través del movimiento “Dignidad y Firmeza”, fuera del movimiento oficialista, con buenas chances de vencer en la interna, a pesar de no ser el “caballo del comisario”, que finalmente vino a ser Wilberto Cabañas, quien habría reunido las preferencias de los colorados oficialistas según las encuestas hechas a pedido.
Institucionalidad en entredicho
Cuando parecía que finalmente la salida del clan Zacarías Irún del poder, en CDE y en el Alto Paraná, implicaba la consolidación de la institucionalidad para afirmar la lucha contra la corrupción y la impunidad, así como en paralelo se va consolidando el poder de Marito Abdo frente al cartismo, el episodio de la “defensa” de Ulises Quintana por la “injusticia” que sufre por parte de la fiscalía, efectuada por el senador Enrique Bacchetta, titular del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM) ha vuelto a poner en entredicho el proceso de fortalecimiento del Poder Judicial y las instituciones, que con tanto afán lleva a cabo el presidente de la República.
Tras la confirmación de la prisión de Ulises, el “apoyo” de Bacchetta fue más bien una maniobra política poco útil a los fines de presionar de algún modo a la fiscalía, la cual, por el contrario, reaccionó con furia contra la intromisión del presidente del JEM, quien quedó muy mal parado hasta el punto que ahora está en la cuerda floja como representante del Senado ante el Jurado y más aún por la lógica indignación ciudadana.
Hasta el embajador de Estados Unidos, Lee McClenny, recordó vía twitter que el Paraguay está en la mira y se encuentra obligado a seguir la indefectible hoja de ruta del respeto a la institucionalidad y la independencia del Poder Judicial, para que pueda formar parte del concierto de las naciones serias.
El mismo Marito hablaba de respetar la autonomía de fiscales y jueces, pero la presión política sobre los magistrados ha quedado de manifiesto nuevamente con la actitud de Bacchetta, por lo que se puede especular que evidentemente el senador respondería a otra agenda política, distinta a la del presidente de la República.
¿A qué agenda respondió el sorpresivo apoyo de Baccheta al político esteño? Al no resultar su respaldo a Quintana y precipitar la decisión de los fiscales para conseguir seis meses más de investigación, es lógico suponer que el resultado está a la vista, por la continuidad de la prisión y, por ende, la “legitimación” para Añetete de la descalificación para la candidatura de Ulises.
Quintana vino a constituirse desde el inicio del gobierno de Marito, en una especie de trofeo del cartismo y del zacariísmo en poder de la fiscala general Sandra Quiñónez, como moneda de cambio a utilizar eventualmente en el caso de una profundización de la investigación e imputación al clan Zacarías o al mismo Horacio Cartes, llegado el caso.
Pero Marito evidentemente no se jugará por Ulises ni aceptará entrar en una especie de toma y daca con HC. El propio Cartes ya denotó su frustración ante los reiterados portazos del abdismo, al decir el sábado pasado ante las damas coloradas en un hotel céntrico de Asunción que, tarde o temprano, Abdo Benítez cambiaría de actitud y pediría auxilio al cartismo para vencer a la oposición en las elecciones que se avecinan o en votaciones en el Parlamento.
Como en el caso de la senadora Desirée Masi, otra enemiga acérrima de HC, ella y otros senadores no caen en la trampa de sacarle a Bacchetta del JEM para ponerle a su suplente, nada menos que el imputado Javier Zacarías Irún, o, peor aún, al que viene después en la lista, el senador liberal Blas Llano.
Prueba de fuego
Y la primera prueba de fuego se viene ya ahora, con la elección del 5 de mayo en Ciudad del Este, donde el zacariísmo, aliado de HC, deberá decidir a quién apoyar: al candidato colorado o al de la oposición, dentro del cual tendría mayor preferencia Miguel Prieto (independiente) a juzgar por lo pronosticado por el gobernador Roberto González Vaesken, con el dato de las encuestas realizadas.
El grupo de Javier Zacarías Irún se mostrará supuestamente prescindente en la interna del 24 de marzo, pero adelanta que apoyará al que personifique la chapa colorada en la pulseada con la oposición, independiente y liberal.
¿Y si el candidato de la Lista 1 resulta ser Ulises Quintana? Un archienemigo del zacariísmo como potencial intendente de CDE, no está en los planes del cartismo, por lo que la jugada política de sacar de circulación al legislador, tanto de Añetete como de HC-ZI, confirmaría entonces que la fiscalía es usada como punta de lanza política para tratar de impedir la llegada de Quintana al timón comunal de CDE.
El anuncio del apoyo del Partido Tekojoja, integrante del Frente Guasu, a la candidatura de Teodoro Mercado, del PLRA, viene a reflotar prácticamente la alianza Ganar de las elecciones de abril de 2018. Con ello, se debilitaría el frente opositor independiente de Miguel Prieto, quedando más reñida aún la pugna por la intendencia de Ciudad del Este, entre el coloradismo y la oposición, que irá dividida casi con seguridad.
Como el zacariísmo haría “brazos caídos” en la elección de CDE, es razonable pensar que alguno de los dos candidatos opositores tendría mayores chances de ganar, más aún si Quintana es el candidato de la ANR.




























Facebook Comentarios