La industria molinera este año está pasando por una situación muy difícil en el país, señaló Johnny Hildebrand, de la Capanol, durante el seminario “Desafío y Potenciales de la Producción Triguera en Paraguay”, que se realizó la semana pasada en el Centro Tecnológico Agropecuario del Paraguay (Cetapar), ubicado en el kilómetro 45, de la ruta VII, distrito de Yguazú, Alto Paraná, en el marco del lanzamiento de la Campaña Triguera 2015.
Participaron de la charla productores locales, de representantes de instituciones públicas y privadas, así como autoridades de organismo internacionales vinculados al sector productivo. Hildebrand, dijo que en 12 años de experiencia en el rubro, sólo vio tres años parecidos. “Hay una sobre-oferta en el mercado de la harina, por lo que los precios están menos de la mitad que el año pasado, que también es lógico por una cuestión de costo del trigo”.
Explicó que es un año que sufre la incertidumbre de los precios de trigo en la región, lo que hace que también en los molinos presionen para meterse en el mercado, porque quieren liberarse, debido a que no saben lo que va a pasar en el mercado. “La capacidad hoy instalada supera los 1 millón 100 mil toneladas de moliendas año de trigo. Unas 600 mil toneladas de trigo al año se consume en el país, lo que llega aproximadamente a 60 kilos per cápita de consumo en harina”.
Hildebrand señala que si se saca por ejemplo el consumo de los productos derivados de la importación y lo que entra por contrabando, que también es significativamente importante en ciertas épocas del año, se tiene una capacidad ociosa hoy del 50 por ciento en la molinería.
“Con estos datos vemos lo que es el desafío de la industria molinera nacional, donde sí queremos seguir manteniendo o creciendo en la capacidad de molienda, tenemos que buscar mercados afuera, de manera a que el trigo pueda salir como producto final y no solamente como materia prima”.
Sostiene que se debe buscar investigar y conquistar el mercado, principalmente del Brasil, que Argentina lo tiene hace años. “La harina argentina es conocida y es habitual su uso a nivel industrial, mezclando con la producción nacional. Importan como trigo y harina. La paraguaya es muy poco conocida”.
Enfermedad
La jornada también contó con la disertación del doctor Man Mohan Kolhi, quien advirtió que este año se tendrá problemas con la mancha amarilla. “Por ser un año niño, siempre ha sido así y este año no creo que sea la excepción. Si hay mancha amarilla en este caso, van a tener que depender del control químico y lo tiene que hacer ahora, antes de que la enfermedad aparezca. Hay que tener cuidado sobre la variedad que sembraron y cómo lo hicieron, para que esa enfermedad no aparezca”, comentó durante su exposición.
Explicó que a la fecha, es un factor de que se debe hablar. Sostuvo que durante los últimos 5 años hubo tendencia de anticipar los cultivos. “Yo recuerdo que la soja se sembraba en el mes de octubre, luego fue a principio de octubre, después septiembre, luego a principio de septiembre y ahora está llegando a agosto. La intensión de dos cultivos de soja, cuando los precios estaban bien era fantástica, pero con precios malos no creo que ayude mucho”.
Esta práctica llevó a cultivar trigo un poco más adelante, es decir se empezó a sembrar en el mes de agosto sabiendo muy bien que en Paraguay la temperatura de mes de julio es la más fría, con probabilidades de helada, pero no solamente eso, sino que además empieza a tener problema con el Brusone (enfermedad que ataca al trigo).
Acción
Recordó que hace a 7 años toda la siembra del mes de abril en Yguazú, daba entre 400 a 600 kilos de trigo, por problema de Brusone. Luego con mucho esfuerzo se llevó la siembra al mes de mayo. Mencionó que el año pasado, que fue muy lluvioso, productores de la zona de Troncal 4, Nueva Esperanza, perdieron 100 por ciento. Sólo un productor tenía 1.300 hectáreas sembrada, con un costo de 300 dólares la hectárea. “Eso es lo que va a pasar este año con todos los productores que sembraron antes. Entonces amigos, para dos enfermedades, Brusone y Fusarian, tenemos muy poca resistencia y si no hemos hecho una buena rotación y si no hubo buen control, los químicos son la única alternativa”.
Mohan Kolhi señaló por ejemplo, que el Fusarian puede hacer perder, dependiendo del control y de la época de cultivo, entre el 10 y 25 por ciento del rendimiento del trigo. “No es solamente eso, sino también es la pérdida de la calidad, bajo PH, baja abstracción en el molino, harina más oscura y baja calidad de gluten. El molino no quiere comprar, porque no le sirve. Pero lo más complicado es que cuando el panadero hace el pan, el grano limpio sí le da un pan normal y que puede vender, si es diferente el pan sale malo y no vende”.
Hay que recordar que Paraguay es un país exportador de trigo y nuestro principal mercado es Brasil, que ha puesto un límite sobre una toxina que es producida cuando la Fusaría ataca a los granos. “No es muy grave, pero hace vomitar a la gente que come y a los animales que la consumen, no se pude consumir mucho, tanto la harina como el grano. No es mortal, pero en este caso, hay un límite que Brasil empezó a establecer desde 2012”.





























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