La onda expansiva de la baja del petróleo no se está sintiendo

250

EscribeLic. Nelson Avezada Girett. Periodista.

        

En los últimos tiempos se ha debatido, con suficiencia, sobre las causas del desplome del precio internacional del petróleo provocado por Arabia Saudí y sus aliados del Golfo Pérsico. Pero antes que abundar en razones comerciales y políticas que motivaron a los países productores a tan abrupto descenso, me ocuparé del impacto favorable en el bolsillo de cada ciudadano paraguayo a la hora de movilizar los vehículos de un punto a otro.

Tras la presión de los consumidores sobre las compañías distribuidoras, tanto de emblema nacional como multinacional, comenzaron a descomprimirse los precios de las naftas, el gasoil, el gas licuado de petróleo (para uso doméstico y vehicular), como también el flex E85 (85 alcohol y 15% de nafta).

En nuestra capital la nafta económica ya se comercializa a 4.490 guaraníes el litro, la nafta de 90 octanos a 5.490, la nafta de 95 octanos a 6.290, el diesel especial a 5.680, el flex a 4.640 y el gasoil común a 4.690, niveles mínimos gracias al precio internacional del petróleo, una primavera de precio que esperamos tenga continuidad razonable en el tiempo, que de paso está debilitando el futuro de los combustibles alternativos.

Pero los empresarios y productores primarios son renuentes a remarcar a favor de la gente. Cuando el diesel sube de precio todos los productos de la canasta familiar son remarcados hacia arriba, a una velocidad supersónica. Por ejemplo, el flete del transporte de carga debe bajar, considerablemente, atendiendo que el transportista destina menos guaraníes, por kilómetro, a la hora de realizar sus actividades.

En la misma línea, por citar, una industria de harina está registrando ahorros por el abaratamiento del gasoil, ya que a la hora de la logística para acercar los productos hasta los centros de venta final pagan menos por kilómetros recorridos. Sin embargo, hasta hoy no se observa en el mercado un abarcante abaratamiento, por lo menos de ciertos componentes de  la canasta básica.

Es cierto, los camiones de los propietarios de establecimientos ganaderos consumen menos gasoil para hacer llegar los animales hasta los mataderos. Ello nos dice que, de haber competencia en el libre mercado, la carne a este tiempo hubiera costado mucho menos, pero la dolorosa realidad es que las rebajas no se dan, en razón de que alguien incrementó su ganancia y ve al consumidor como un simple elemento multiplicador de rentabilidad. En ese contexto, el propio Gobierno, a través de su organismo de Defensa del Consumidor, hubiera emprendido una campaña para forzar el abaratamiento del consumo para satisfacción de la gente.

 

Sin fenómeno contagio

El gasoil tiene directa incidencia sobre la economía en su conjunto. Una de las primeras secuelas positivas fue la reducción del precio del pasaje del transporte público, pero dicha corriente bajista aún no alcanzó a los valores de los bienes y demás servicios cuya estructura de costo dependen, en gran porcentaje, del valor del diesel.

Gracias al descenso del precio internacional del petróleo, el  nivel de contrabando de combustible se reducirá a proporciones tolerables. Habrá menos gente cruzando la frontera para reabastecerse del gasoil o nafta en las estaciones de Brasil y la Argentina, por lo que los servicentros paraguayos, principalmente aquellos que activan en Alto Paraná, Encarnación, Saltos del Guairá, por citar algunas localidades limítrofes, verán que sus ventas se incrementarán en porcentajes apreciables.

 

Asumamos

Parece ser que en Paraguay la ley del libre mercado está redactado así para los formadores de precio: “Cuando sube el precio yo también remarco rápidamente hacia arriba; cuando baja el valor de compra me quedo con más ganancia, total, el paraguayo no tiene coraje cívico ni para defender su bolsillo de los atropellos del mercado de consumo”.

Como ciudadanos debemos ejercer presión social hacia la baja, cuando el precio de compra registra descensos., porque cuando el consumidor está preso en la celda del monopolio o del oligopolio, no queda otra más que  “hacer lío”, manifestarse, criticar, pedir, exigir y denunciar hasta conseguir una rebaja, pues no es justo que ciertos empresarios acumulen más a costilla de los anémicos bolsillos de los ciudadanos.

Convengamos que todos estamos felices por la rebaja de los combustibles. En ese contexto es menester expresar también que la primavera del precio internacional del petróleo no es perenne, y no faltará otro Federico Franco que anuncie con bombos y platillos que los “paraguayos nos bañaremos con petróleo”, dentro del golpe electoral, efectista y mentiroso.

 

Ahora remitámonos a presionar por la caída de las tarifas como de los precios de bienes y servicios;  compremos combustibles más baratos de las estaciones de servicios, pero denunciemos cuando la calidad y el litro no se ajustan a los parámetros legales establecidos. El precio internacional está bajo y veo que los bolsillos están de parabienes, más aún en nuestro caso que no somos productores ni de una gota de petróleo, por lo que todos salimos ganando al destinar menos dólares en la hora de importar petróleo y sus derivados.

Facebook Comentarios

Compartir