La crisis económica que enfrenta, en estos momentos, la capital del Alto Paraná, es la peor que se recuerda desde el año 95, cuando comenzó a derrumbarse el comercio, para estar hoy en terapia intensiva.
No podemos dejar de ocuparnos de esta terrible situación, tomando en cuenta que la población esteña, sumado a unos 30 mil turistas “compristas” brasileños, viven del comercio local.
Actualmente el panorama es oscuro y desolador, tornando cada vez más dramático el futuro comercial de esta zona fronteriza del país.
El gobierno paraguayo no ha dado, hasta ahora, una señal de alerta efectiva, que permita encontrar la panacea exacta para la solución del conflicto bilateral con el Brasil. La zona mercantil local está paralizada y los afectados tratan de hacerse sentir ante el presidente Federico Franco, a través de movilizaciones, cerrando el paso fronterizo.
La actividad comercial es nula, por un lado por el fuerte control implementado por las autoridades brasileñas, a través del Operativo Agata VII, y por otro, la determinación asumida por Franco, al declarar tolerancia cero para los compatriotas, que traen productos prohibidos, tanto del Brasil y Argentina.
Lejos en ser la solución al eterno conflicto fronterizo con el Brasil, la medida más bien tiene carácter populista, donde se intenta desviar la atención de los verdaderos problemas de carácter socio-económico, existente en el país, y que ha sido ignorado eternamente por los sucesivos gobiernos de turno.
El desafío que aguarda al próximo gobierno, que asumirá el 15 de agosto, es inmenso, comenzando por la creación de fuentes de trabajo para los compatriotas, porque el cinturón de marginalidad ha crecido de manera alarmante. Esto hace que la inseguridad campee, sin que los organismos responsables puedan ofrecer garantías a los ciudadanos de bien.
El presidente electo, Horacio Cartes, desde la campaña política pasada viene repitiendo, que su gobierno apostará a la industria, abriendo las puertas, sin condicionamiento alguno, a todos los empresarios que deseen invertir en el Paraguay.
La idea es tratar de revertir el alto desempleo existente, como lo que está ocurriendo en esta capital fronteriza paranaense, donde diariamente, entre 10 a 15 personas son despedidas de su trabajo,
a raíz de la crisis comercial.
El próximo gobierno tendrá que necesariamente involucrarse con los empresarios y comerciantes de la zona en un plan estratégico, que permita quitar del pozo a Ciudad del Este. La capital del Alto Paraná ya no puede esperar y urge el llamado a un SOS.
No se puede continuar ignorando lo que representa esta zona fronteriza, en término presupuestario para el Estado. Es una región estratégica, en donde el gobierno de turno debería prestar la máxima atención al conflicto fronterizo.
Sin embargo, la crisis esteña nunca fue abordada con seriedad por ningún gobierno, por lo que existe expectativa, a que Horacio Cartes, encaré de otra manera la problemática fronteriza, un conflicto que data de años atrás.
El panorama es sombrío y ya no hay tiempo para perder, porque de lo contrario Ciudad del Este irá a convertirse en un gran palomar, como advertía, el extinto presidente de la Cámara de Comercio Hussein Taijen. La cruda realidad nos lleva a concluir, que es la peor crisis comercial que vive Ciudad del Este, por lo que ya basta de retórica.





























Facebook Comentarios