Hay un dicho popular que reza, “la soberbia va a caballo y retorna a pie”, expresión que transmite el claro mensaje de que la altivez no es una buena aliada para ningún mortal.
El presidente de la República ignora esta sentencia y lo volvió a ratificar el domingo a la noche, en el festejo de la victoria de su movimiento, cuando dijo que el “abrazo republicano” se debe dar con la doctrina y principio del partido colorado y no con los hombres.
Horacio Cartes, con su actitud arrogante, comienza a transitar por un camino muy peligroso y equivocado, donde más adelante puede toparse con importantes obstáculos, que a la larga, indudablemente, generarán serios inconvenientes en su gestión gubernamental.
El mandatario, necesariamente, deberá bajar la marcha, de lo contrario pondrá en serio peligro la “unidad” dentro de su partido y la continuidad de la ANR en el poder, en el 2018-2023. Cartes, en cada discurso que emite dice algo demás, que pone, primero, en duda su investidura de presidente de la República, y segundo, su consolidación en el poder gubernamental.
El pueblo dejó de ser tonto y desde hace un buen tiempo adquirió una madurez cívica importante, mirando con mucha atención el desenvolvimiento de Cartes en el poder. Así como en el 2008, la ciudadanía paraguaya está preparada para castigar a sus autoridades cuando hacen mal sus deberes.
El influyente senador colorado disidente, Juan Carlos Galaverna, advirtió al presidente sobre su excesiva soberbia, y le recordó, que gracias a la dirigencia colorada, con apenas 4 años de afiliación, hoy está sentado en la máxima magistratura de la nación.
Insinuó que Cartes trata de menospreciar a la disidencia colorada, grupo con el que tendrá que sí o sí terminar negociando si quiere seguir teniendo gobernabilidad en el país. Igualmente, envió un mensaje claro al presidente de la República, que Mario Abdo Benítez “Marito”, desde el lunes 27 de julio pasó a constituirse en una figura ineludible para el 2018.
El politólogo Alfredo Boccia, al realizar un análisis sobre lo que dejó las elecciones del pasado domingo, indicó que el candidato disidente a la Junta de Gobierno, “Marito”, por más que haya perdido, pasó a constituirse en un interlocutor obligado para el oficialismo republicano.
Si el presidente deja de reconocer o continúa anteponiendo su soberbia extrema, lo único que logrará es potenciar a la disidencia colorada dentro del Congreso, que luego pasará a convertirse en un boomerang, donde el único perjudicado, al final, será el pueblo paraguayo, que ya no está para seguir aguantando tanta humillación.
Cartes, lo primero que tiene que hacer, es salir del caparazón de burbujas en donde está sumergido, y bajarse en el llano para dialogar con los principales referentes de su partido, que están en la disidencia. Asimismo, es necesario que demuestre un espíritu aperturista y deseo de diálogo con los líderes de las diferentes facciones internas. Si el mandatario no demuestra voluntad, la cacareada unidad sería difícil de concretarse y corre el riesgo de terminar pagando muy caro su soberbia política.




























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