La licitación para la construcción del segundo puente entre Brasil y Paraguay ya se ha hecho, además de conseguir el permiso ambiental por parte del Ibama, sin embargo, la falta de presupuesto del Departamento Nacional de Infraestructura de Transportes (DNIT), del Brasil, impide el inicio de las obras. La empresa constructora ganadora de la licitación firmó contrato en junio de 2014 y el mismo expira en octubre de este año. El inicio de la obra sería el requisito previo para que el contrato se extienda.
La construcción del segundo puente entre Brasil y Paraguay se encuentra empantanada de nuevo. Después de solucionar trabas por problemas ambientales, falta de presupuesto impiden ahora que se inicien las obras, cuyo objetivo es hacer la interconexión entre Foz de Yguazú y la ciudad de Presidente Franco. Según el acuerdo entre los dos países, Brasil se hará cargo de la ejecución de la estructura, que debe costar R$ 233,4 millones (409 mil millones de guaraníes). El atraso que arrastra la construcción del puente, este año completa 25 años desde el primer acuerdo para comenzar el trabajo.
La licitación para la construcción del puente se llevó a cabo en 2014, y fue ganado por el Consorcio Construbase / Ciudad / Paulitec. El responsable de la obra, el Departamento Nacional de Infraestructura de Transportes (DNIT) destinó apenas 6 millones de reales (11 mil millones de guaraníes) en el presupuesto de este año para la ejecución de la obra, pero se necesitaría 60 millones de la moneda brasileña (110 mil millones de guaraníes) para comenzar el trabajo – para la instalación del cantero de obras y el inicio de las fundaciones estructurales del puente.
Por lo tanto, desde finales del año pasado, las autoridades paraguayas se han movilizado en un intento de sensibilizar al gobierno federal para liberar los fondos. El embajador de Paraguay, Manuel Cáceres, ya se ha reunido con el senador Álvaro Dias (PV) y el ministro de Transporte, Maurício Quintella. La semana pasada, el cónsul del Paraguay estaba en Paraná, pidiendo intercesión al gobernador Beto Richa (PSDB) a favor de la obra.
La preocupación paraguaya tiene fundamento. Firmado en junio de 2014, el contrato con la empresa constructora expira en octubre de este año. El inicio de la construcción sería el requisito previo para que el contrato se extienda. En materias publicadas en su sitio web oficial, el gobierno paraguayo estima que la construcción del puente se inicia dentro de 90 días. Sin embargo, el DNIT y el Ministerio de Transporte no fijaron fechas para el inicio de los trabajos.
Licencias ambientales
La licencia ambiental para el proyecto sólo fue concedida por el Instituto Brasileño de Medio Ambiente (Ibama) en febrero de este año. Después de firmar el contrato con la empresa ganadora de la licitación, el órgano ambiental y DNIT tuvieron desacuerdos en algunos puntos, lo que retrasó la emisión de la licencia. De acuerdo con Ibama, el proyecto no causará impactos en tierras indígenas o en áreas de conservación.
El proyecto
El proyecto total se extenderá por 14,7 kilómetros en el lado brasileño. A erigirse sobre el río Paraná, la pasarela en sí tendrá 740 metros de largo y 19 metros de ancho. Por su parte, Paraguay será el encargado de realizar todas las obras complementarias para conectar el puente a las rutas existentes en el país, en una extensión de 37 kilómetros. Para ello se prevé una inversión de 216 millones de dólares en infraestructura.
Previamente bautizada de «Puente de la Solidaridad», la pasarela debe ser utilizada principalmente por los vehículos de carga, ya que la mayor parte de la cosecha paraguaya se realiza por el Puerto de Paranaguá, siendo además el Brasil su mayor socio comercial. Con la nueva estructura, se espera que haya un alivio de tránsito en el Puente de la Amistad, donde ahora circulan más de mil camiones de carga al día.





























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