Escribe: Luis Alen.
Los números de la crisis de Ciudad del Este, como la recesión comercial y el creciente desempleo, no asustan al Gobierno de Horacio Cartes, que no tiene ningún plan a la vista para la reconversión económica de la capital del Alto Paraná. El hecho de que la urbe sea el bastión político y fuente de recursos económicos de Javier Zacarías Irún, quien resulta un potencial enemigo para el proyecto de reelección de HC, acrecienta aún más el relegamiento de una solución a largo plazo para revertir la agonía del comercio esteño.
La merma del ingreso de compradores brasileños por la crisis económica del vecino país, y la poca venta resultante, son visibles en las despobladas calles de CDE, otrora la ciudad de mayor movimiento comercial en Sudamérica, sólo equiparable hace dos décadas a Miami y Hong Kong.
La crisis brasileña en realidad sólo aceleró una decadencia ya anunciada hace varios años atrás, especialmente desde finales de la década pasada. Algunas inversiones en hotelería y edificaciones nuevas en el centro de la ciudad, desde el año pasado, hicieron renacer algunas esperanzas de que la economía esteña podría comenzar a relanzarse lentamente a partir de una mayor transparencia en los negocios y la industrialización dentro del Mercosur.
Pero, lamentablemente, en la agenda del Mercosur parece no entrar Ciudad del Este, a instancias del mismo Brasil, que no tiene evidentemente ningún interés en aflojar el cerco militar-fiscal que ha impuesto sobre todo lo proveniente de la zona de la Triple Frontera, con el pretexto del control del contrabando, el tráfico de drogas y la piratería.
Es cierto que CDE tiene ganada la mala fama del contrabando, el lavado de dinero y la falsificación, pero el desinterés brasileño se ha puesto en evidencia con los esfuerzos de los últimos años por intentar la formalización económica con el RTU para los compristas brasileños, que ha caído en saco rato, al no ser implementado en forma correcta el régimen tributario único destinado a ordenar el tráfico comercial fronterizo.
Negociaciones empantanadas
Una solución para Ciudad del Este pasa indudablemente por cambiar su estatus a nivel del Mercosur, para ir a una especie de gran shopping con base industrial manejado con transparencia que atraiga a turistas y compradores no sólo de Brasil sino de toda Sudamérica.
Para ello, el Paraguay debe introducir el tema en la agenda del Mercosur, negociando con el Brasil una mayor apertura, lo que se traduciría en el incremento de la cota de compras permitida, por lo menos a US$ 1.000, y comprometiéndose el Paraguay a una mayor formalización del comercio de CDE.
Pero las negociaciones actuales a nivel del Mercosur se hallan prácticamente congeladas, a la espera de decisiones políticas del Gobierno brasileño, sacudido por la recesión económica y urgido como está de implementar planes que lleven a una rápida recuperación.
Debido a esta emergencia económica, resulta obvio que Brasil privilegiará las medidas proteccionistas, que incluyen por supuesto las mayores trabas posibles a las importaciones, con el fin de potenciar su industria y su mercado interno, apostando así al clásico libreto de una economía cerrada.
Es decir, el mismo escenario de hace décadas, mediante el cual se fraguó el esquema propicio para el contrabando y toda clase de tráficos, que son la contracara de un proteccionismo expresado en altos impuestos que los ciudadanos brasileños logran eludir en parte con el comercio informal desde y hacia el Paraguay.
La devaluación constante del real en los últimos meses puso finalmente el certificado de defunción para las facilidades de importación de los “sacoleiros”, que ya afectados por la recesión y los controles rígidos del ejército, no tuvieron otra alternativa que reducir sus visitas a Ciudad del Este.
En este contexto, una baja de impuestos no parece la alternativa para el Gobierno paraguayo, que más bien debe apuntar a una reconversión y formalización urgentes, en vista de los cambios que se avecinan en las economías del Mercosur. La industrialización y la creación de grandes shoppings que atraigan al turista comprador, con el agregado de incentivos turísticos como la seguridad y la limpieza de la ciudad, son los puntos claves para la mejoría económica de CDE.
La solución definitiva sería una gran zona franca donde se industrialicen productos que hasta ahora son importados y a los que se podría añadir valor agregado nacional, con lo cual podrán ser comprados por los turistas e introducidos con 0 impuestos al Mercosur.
Línea cortada no debe impedir solución
Lo primero que se debería hacer es constituir una comisión entre los empresarios y el Gobierno para un plan de reconversión y formalización, apostando por un nuevo status de Ciudad del Este en el Mercosur. El problema está en que los empresarios esteños no pueden intentar un relacionamiento directo y sin interferencias políticas con el Gobierno nacional, dada la influencia del Clan Zacarías sobre los comerciantes, además de la incomunicación existente hoy entre Cartes y Javier.
Habrá que ver si el Gobierno de HC está en condiciones de realizar este plan de reconversión, en vista de que tendrá que lidiar con el liderazgo de Zacarías Irún en la capital del Alto Paraná y a nivel país. Todo dependerá, en definitiva, de la forma en que se conduzca la interna política colorada, que se avizora será bastante caldeada en 2015.
Mientras tanto, pende como una espada de Damocles sobre CDE la nueva rebaja de la cota de compras de los 300 dólares actuales a 150, que se concretaría el 30 de junio próximo. El año pasado se logró impedir la reducción ya decidida en Brasilia, mediante gestiones rápidas ante la misma Dilma Rousseff, que el mismo día volvió a mantener la cota de 300. Pero en 2015 es otro el escenario, con una economía brasileña volcada al proteccionismo del mercado para salvar su producción.
La línea cortada entre HC y ZI no debería impedir que entre los empresarios y el Gobierno nacional se madure una estrategia definitiva para salvar de la crisis a CDE, en vez de alargar una agonía que no tendría sentido extender, incluso en el caso que se logre con el Brasil la prórroga de la vigencia del régimen de turismo en 2019.
Mostrar un frente unido entre Gobierno y empresarios podría favorecer para convencer al Brasil en la mesa de negociaciones sobre la importancia de la reconversión de Ciudad del Este y del comercio fronterizo en general, yendo hacia un escenario diferente de formalización y transparencia.





























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