“Los extraditables”, versión paraguaya, complican relación de Cartes con USA

168

Escribe: Luis Alen.

El escándalo mundial desatado tras la arremetida del Gobierno norteamericano contra la federación internacional de fútbol FIFA sacudió también la estantería del Gobierno paraguayo, obligado ahora a dar satisfacción a un ofuscado Tío Sam, que puso la mira de su fiscalía nada menos que en el filón de oro de los manejos financieros poco ortodoxos del deporte rey.

Las acusaciones de corrupción por la comisión de varios delitos graves que van del soborno hasta el lavado de dinero pasando por la asociación mafiosa, no sorprendieron tanto porque ya algo se sabía de los esquemas de enriquecimiento feroz por vías ilegales de los dirigentes del fútbol. Lo que sí motivó la conmoción general fue la determinación del Gobierno de Washington y de la Justicia de Estados Unidos de desenmascarar y acabar con la mafia de la FIFA y sus tentáculos en la Conmebol (la federación de Sudamérica) y en la Concacaf (América del Norte, Central y el Caribe)

El “tsunami” provocado por la fiscal general norteamericana, Loretta Lynch, ha sido de tal magnitud que las investigaciones podrían tumbar más personajes del mundo futbolero sudamericano, entre ellos al mismísimo sucesor de Leoz en la Conmebol, Juan Ángel Napout, anterior titular de la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF) y quien fuera también acusado, hasta ahora sin imputación por el libelo judicial, de recibir coimas en el marco de las competiciones de la copa América entre 2011 y 2023.

Las cifras de decenas de millones de dólares que se manejan en las acusaciones confirman los grandes negociados que rodean al fútbol, especialmente en lo relacionado a las transmisiones televisivas, los sponsors publicitarios y la elección de las sedes de los torneos internacionales. No en vano la dirigencia del fútbol se maneja como una “claque” cerrada a la que es muy difícil acceder y, como en el caso de la FIFA, manejada por un grupo de “ancianos” que se eternizan en el poder.

En la asamblea de la FIFA que tuvo lugar la semana pasada sólo dos días después de las detenciones de directivos por orden de la Justicia norteamericana, Napout se acopló al carro del vencedor Joseph Blatter, como dando a entender que no había otro remedio que conformar un bloque junto al presidente de la FIFA ahora reelecto con el fin de defenderse mutuamente de las acusaciones.

Blatter no fue imputado por la fiscalía norteamericana, pero sabe mucho de los esquemas de corrupción, porque es imposible que no se haya enterado de los “pagos” de favores recibidos para su permanencia en el poder de la FIFA, según lo acaba de confirmar el New York Times, que lanzó la primicia mundial de los procedimientos en Suiza la semana pasada.

La actuación de la Justicia norteamericana ha tenido consecuencias hasta geopolíticas en la escena internacional, ya que el presidente de Rusia, Vladimir Putin, ha rechazado la intervención de Estados Unidos en los asuntos de la FIFA, señalando que Washington sigue en su papel de “gendarme del mundo”. Lógicamente, Putin debe defender a Blatter, en retribución a la nominación de Rusia como país organizador del próximo mundial de 2018.

¿Por qué Estados Unidos intervino para limpiar de corrupción la FIFA y el fútbol mundial? En este caso fue aplicada la Ley RICO (Racketeer Influenced and Corrupt Organizations) que está vigente contra la extorsión criminal y las organizaciones corruptas, que fue aprobada en 1970 por el Congreso, pero por tratarse en su mayoría de ciudadanos extranjeros y con actuación fuera del territorio norteamericano, la Justicia de Washington tuvo que aducir que sus bancos fueron objeto de utilización para la perpetración de los delitos.

“Los extraditables” en versión paraguaya

Como si ya no le faltaran problemas internos por la ingobernabilidad generada con la rebeldía de los senadores disidentes de la ANR, el presidente Horacio Cartes enfrenta ahora la difícil tarea de obedecer las órdenes del Gobierno norteamericano y darle satisfacciones en cuanto a un trámite rápido de los requerimientos de la Justicia de ese país.

Se reedita así un nuevo caso de los “extraditables” colombianos de la droga de la década del 80 y 90 en versión paraguaya, con la orden de detención y extradición que pesa sobre Leoz. Pero el anuncio de que la investigación podría desembocar en otros imputados, más aún por la acusación sin imputación que ya tiene Napout, pende la amenaza sobre la clase dirigente del fútbol paraguayo, cuya relación con el poder político actual es conocida, ya que el presidente Cartes procede también de ese ámbito y había sido un activo promotor de la “toma del poder” de la APF en 2007, cuando fue desplazado el anterior titular Oscar Harrison, quien tuvo que agachar cabeza ante la fuerza del “Equipo País” de HC.

Los oscuros manejos financieros de la APF en los años de la presidencia de Napout y del actual titular Alejandro Domínguez, no dejan lugar a dudas respecto a la impunidad y la protección casi mafiosa en que se desenvuelven los dirigentes futboleros paraguayos. Era siempre “vox populi” que estas “vacas sagradas” resultaban intocables para la fiscalía paraguaya y la administración tributaria nacional.

La fulminante acción de la Justicia norteamericana ayudará seguramente a develar los misterios escondidos en las cuentas secretas del fútbol, a partir de la investigación del FBI y las revelaciones de un “soplón” arrepentido, un dirigente del fútbol norteamericano. Es por tanto inevitable que la APF y sus manejos en nada transparentes también salten a la luz con la investigación que realiza la fiscalía del barrio de Brooklyn en Nueva York.

Difícilmente HC se oponga a los dictados provenientes de Washington y transmitidos por la embajada americana en Asunción. Un eventual rechazo a la extradición de Leoz y de algún otro dirigente, como sería el caso de Napout, no está en los planes, pero de igual manera preocupa el efecto dominó que podría tener un mayor fisgoneo de los fiscales de Estados Unidos en los manejos poco claros del fútbol paraguayo y sudamericano. A nadie escapa que una profundización del caso corrupción en la FIFA, podría ocasionar más problemas que llegarían incluso a afectar las bases del poder cartista.

Cartes tuvo la bendición de Estados Unidos para candidatarse en 2011, después que obtuviera el visto bueno para la radicación de sus empresas de cigarrillos y de bebidas sin alcohol en el gran mercado norteamericano. El descubrimiento de que no comunicara su pasado de detenido en la causa por evasión de divisas de la década del 80, en el marco de un cuestionario que le alcanzara la oficina del Tesoro norteamericano encargada de aprobar las inversiones extranjeras, fue “cajoneado” hasta nuevo aviso por el Gobierno de Washington. Pero eso no quiere decir que la omisión de HC fuera olvidada definitivamente por el Departamento del Tesoro y, por ende, sigue latente como potencial amenaza en caso de una reactivación del expediente.

El hecho de que la sede de la Conmebol está en Asunción –o Luque, para ser más precisos- puede significar también más de un problema, ya que por el momento no se puede hacer ningún registro en las oficinas de la entidad, al contar con una inmunidad que le fuera otorgada por Ley de la Nación.

Pero ya algunos legisladores están planteando dejar sin efecto dicha ley, con el fin de levantar la inmunidad. Será necesario actuar así, para el caso en que la Justicia norteamericana pida una investigación a nivel local de los movimientos de la dirigencia futbolera paraguaya y sudamericana en su sede central.

 

No acompañar la pretensión norteamericana le podría significar al Gobierno de Cartes un gran problema, especialmente a la hora de seguir contando con la bendición del Tío Sam. Sólo hay que recordar lo que reveló ahora el ex presidente Fernando Lugo, de que su destitución se debió a una conspiración de la embajada americana por haber supuestamente coqueteado con Irán entre 2008 y 2012.

Facebook Comentarios

Compartir