En un primer momento parecía que la elección de Horacio Cartes para la presidencia iba a facilitar la rápida vuelta del Paraguay a la Unasur y al Mercosur. Pero no fue así. ¿Qué pasó realmente en el escenario sudamericano en su relación con HC? . Este viernes se debe conocer el futuro político de nuestro país dentro de este bloque económico.
Mañana viernes 12 de julio se debe definir en Montevideo, Uruguay, el futuro del Paraguay en el Mercosur. Hace más de un año que nuestro país se halla suspendido en el organismo de integración regional, lo que permitió el ingreso de la Venezuela del desaparecido Hugo Chávez, pero no estaba previsto el último condimento en la pulseada con los vecinos, como ha sido el caso de la posición asumida por el presidente electo Horacio Cartes, de plantar cara frente al desaire de los socios, lo que habla de la puesta en práctica de una política independiente del Paraguay frente a Argentina y Brasil.
Esto se debe a un estilo diferente de hacer política que está inaugurando Horacio Cartes, como ya lo había advertido a sus propios adherentes colorados cuando se desarrollaba la interna de la ANR. El eslogan de “Primero Paraguay” y luego el interés partidario está presidiendo todos los movimientos del presidente electo, para comenzar con el acuerdo político alcanzado en el Congreso y después con el tema de la demorada integración del gabinete de ministros, que se anuncia como una verdadera “selección nacional”. Ahora esta práctica se está trasladando también a las relaciones exteriores.
Cartes hace valer los 1.105.000 votos recibidos el 21 de abril, que no sólo se nutrieron de las huestes coloradas, sino también seguramente de miles de paraguayos cansados de las improvisaciones de la clase política. Es la hora de trabajar en función a los altos intereses del Paraguay, en materia de desarrollo y bienestar de sus habitantes, y HC interpreta este sentir poniéndose manos a la obra sabiendo que no puede defraudar a este verdadero espaldarazo de confianza.
Ya fueron varias las tomas de posición que hablan de esta determinación del presidente electo de no ser prisionero de su partido o de su entorno, sino salir a defender a ultranza el interés nacional por sobre todo. Cuando por ejemplo algunos asesores le indicaron al oído que sería interesante acordar con Venezuela una salida negociada en el espinoso asunto del Mercosur, y hasta invitarlo a Nicolás Maduro a asistir a la ceremonia de asunción del 15 de agosto, Cartes los desmintió posteriormente y salió a defender la dignidad nacional reclamando la presidencia pro-témpore del bloque regional, que le sería otorgada al venezolano en la cumbre de esta semana en Montevideo, Uruguay.
Cerrar una ventana
para abrir otras
Cartes evidentemente descolocó a los presidentes del Mercosur con su férrea posición principista de la dignidad nacional y la vuelta al bloque con el reconocimiento de los derechos paraguayos, después que inicialmente era proclive a una vuelta rápida del Paraguay aceptando la política de los hechos consumados, como era la recomendación brasileña.
Pero el Paraguay ya no está para recibir órdenes de Itamaraty sin ponerlas a discutir, como era antaño en los gobiernos colorados, principalmente de Alfredo Stroessner. Lo que hace ahora Cartes es un llamativo ejercicio de toma y daca, de cerrar una ventana para abrir otras, tanto con Brasil como con Argentina. Es el caso de Itaipú, donde llamativamente HC no cuestiona en demasía a Brasil por el tema de la deuda y el informe Sachs, como lo hace Federico Franco por ejemplo. O con Argentina, con el tema de la planta nuclear en Formosa, sin desmerecer el gran problema que significa también la deuda de Yacyretá, cuya solución está aún lejos de concretarse.
Posiblemente, Cartes utiliza estos temas como armas de negociación con los grandes vecinos, porque sabe que representan intereses vitales brasileños y argentinos, en los que éstos deben tener la paciencia y aprobación de los paraguayos, sin que esto suponga llevar las cosas muy lejos sin llegar a una solución en el más amplio escenario del Mercosur.
Si bien a Paraguay le conviene fuera de toda discusión permanecer en el bloque aduanero para sostener un proceso de industrialización que garantice la mayor inclusión social en el país, es también vital para nuestro país llegar a entendimientos con los vecinos en los espinosos temas energéticos que involucran las represas hidroeléctricas binacionales y el proyecto de la planta nuclear formoseña.
Cartes, como buen estratega empresarial, sabe que debe tener siempre un as bajo la manga a la hora de lidiar con temas de fundamental interés no ya en exclusiva del mismo país, sino de la Argentina y el Brasil, pero que hacen al después de todo al futuro de la República. Horacio debe sacar la mayor tajada para el Paraguay, en la propuesta del nuevo rumbo para el país. Y está demostrando uña de guitarrero para alcanzar este objetivo que hace al interés nacional.
Escribe: Luis Alen





























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