“Marito” como titular del Senado tiende a frenar hegemonía de HC

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Escribe: Luis Alen.

Algunos analistas políticos ven en la nominación de Mario Abdo Benítez para titular del Congreso como el reconocimiento prematuro de la derrota del candidato disidente en la interna colorada, pero lo cierto es que resulta la consolidación de una firme oposición a los amagos autoritarios de HC, por parte de la coalición del G15, los senadores progresistas y la izquierda del Frente Guasu. Con 24 votos a favor, fue electo titular del Congreso, el senador Mario Abdo Benítez.

Se podría decir además que implica la colocación de las piezas convenientes en el tablero ajedrecístico de la política nacional con el fin de cumplir el plan de los disidentes de frenar la embestida hegemonista del presidente Horacio Cartes, independientemente del resultado de los comicios internos del 26 de julio.

El propio Marito salió a aclarar que no están quedándose con una especie de premio consuelo con la presidencia del Senado y del Congreso, porque, en primer lugar, cree seguir al frente en las encuestas, por lo menos con 15 puntos de diferencia sobre Pedro Alliana, pero la principal apuesta resulta una posible combinación entre la jefatura del Parlamento y la titularidad de la junta de la ANR, lo que le daría un inigualable poder para contrarrestar los intentos hegemónicos de HC.

“El  obstáculo a vencer es Cartes”

Abdo Benítez también es consciente que, de aquí en adelante, los obstáculos a vencer en todo el proceso hasta 2018 tendrán siempre el apellido Cartes, dando a entender que ganando o perdiendo el mes próximo en la interna, con el puesto de titular del Senado se agigantará su figura política y el liderazgo de una disidencia que apunta con todo a frenar las ansias reeleccionistas de HC.

Como una demostración de que el Pacto Azulgrana está perimido, el PLRA de Blas Llano –salvo el voto solitario de Carlos Amarilla a favor de Marito- quedó en minoría en el Senado junto al escuálido grupo de senadores cartistas aliados con los oviedistas. Los liberales siguen así tragando el sabor amargo de la derrota de 2013 y las consecuencias negativas para su imagen ante la ciudadanía por el pacto con HC llevado a cabo por el llanismo.

La nueva mayoría, con la elección del líder disidente colorado, le envía un mensaje claro a Cartes acerca de la necesidad que tendrá de negociar una salida a la crisis política, con un nuevo pacto que implique incluso dejar de lado sus pretensiones de reelección a cambio de una coexistencia pacífica que le permita una mínima gobernabilidad, como sería el caso, por ejemplo, un modus vivendi en relación a programas clave de gobierno, como la Alianza Público-Privada (APP), cuyos proyectos pretende volver a controlar y aprobar el Congreso.

Dejar a cargo del Congreso la aprobación de las concesiones del Estado a empresas privadas, que es de lo que trata la APP con un ropaje diferente al formato clásico anterior, es una atribución que le fue dada por la propia Constitución nacional. Entonces, lo que se hace con la modificación de la ley de APP es solamente reencauzar el proceso dentro del texto constitucional, poniendo a resguardo los proyectos de cualquier reclamo por inconstitucionalidad.

En esencia, es darle a las inversiones una mayor seguridad jurídica, contrariamente a lo que vienen diciendo los voceros gubernamentales y del sector privado, en torno a la posibilidad de que se venga abajo el edificio de la previsibilidad y seguridad jurídicas.

Posiblemente en la Cámara de Diputados sea rechazado el texto de modificación de la ley de APP ya aprobado en el Senado, pero al volver el proyecto a los senadores, éstos tendrán en sus manos la llave del futuro de las inversiones en el país, lo que les dará una fuerte posición con la cual negociar con Cartes.

Si HC ya colocó su figura política en el centro de la escena y les comunicó a los colorados que llegó para quedarse, con su apuesta por el desconocido Alliana, ahora también Marito le contestó que permanecerá en posición de “jaque al rey” en el tablero político nacional, al detentar la presidencia del Congreso y estar en la línea de sucesión presidencial por debajo del vicepresidente de la República.

Todo dependerá del resultado de la interna para inclinar la balanza hacia uno de los dos bandos, pero tampoco los analistas pasaron de largo el hecho de con su elección como titular del Senado, Marito lleva las de ganar en las escaramuzas futuras con HC por afirmarse como líder de la disidencia y del frente multipartidario erigido para frenar los devaneos cartistas de eternizarse en el poder.

Para el G15, la película es clara

El senador Abdo Benítez volvió a reiterar que lo que en realidad le mueve a HC es su plan hegemónico de concentración del poder y de influir sobre los demás poderes del Estado, la Fiscalía y la Contraloría. Llegó a inferir que Cartes tiene como prioridad cumplir con este objetivo, por lo que debe relegar las demás promesas que hizo al electorado como candidato colorado.

Por este motivo, Marito deduce que el presidente es incapaz de atender los reclamos de la sociedad y se mantiene en una obtusa posición con tal de priorizar su objetivo de afirmarse en el poder. Por el contrario, para el legislador lo indicado es que el partido Colorado escuche los reclamos sociales, y es en este aspecto que marca la radical diferencia que existe entre la disidencia y el cartismo.

 

Abdo Benítez es consciente además que el partido Colorado debe “aggiornarse” o corre el riesgo de ir perdiendo vigencia en la sociedad paraguaya. Y uno de los requisitos para ello es aplicar una real transparencia en los negocios públicos, que pasa claramente por desterrar la lógica del poder a cualquier costo, pactando por ejemplo la impunidad para los corruptos, sean éstos políticos, funcionarios o empresarios del sector privado.

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