“Marito” dice que ZI le puso la cruz porque insistió en intervenir comuna

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Escribe: Luis Alen.

Muchos observadores políticos se preguntan todavía sorprendidos el por qué de la llamativa vuelta al redil oficialista del líder colorado de Ciudad del Este, Javier Zacarías Irún. Todos apuntan a que ZI trató de evitar la ignominia de perder una interna nacional por segunda vez, esta vez a manos de Mario Abdo Benítez como candidato cartista.

Pero lo seguro y hasta contundente es que la razón real de esta especie de maridaje inesperado apunta a que tanto Horacio Cartes como Zacarías Irún se necesitan mutuamente en un momento en que se suceden los problemas en la relación con Brasil, tanto por el tema comercial del intercambio fronterizo, de gran impacto en la economía nacional, como por las implicancias en el vecino país de los tráficos ilegales de todo tipo que asuelan la frontera.

¿Qué tiene que ver la realidad política de ZI con la crisis comercial de la frontera con Brasil? Mucho, desde el momento que la capacidad financiera del líder esteño se ha visto perjudicada por la notoria caída, en 2014 y en lo que va de 2015, de las ventas en el comercio de Ciudad del Este. Como fuente de financiación, resulta conocida la dependencia de Zacarías Irún de la comunidad de comerciantes, especialmente árabes, para la conformación de su soporte de poder en el departamento de Alto Paraná.

Es cierto también que un objetivo esencial de Zacarías Irún era hacer descabalgar a Marito Abdo de su carrera hacia la presidencia del partido Colorado, por el temor de que concentrara tal poder político que a la postre le sirviera al senador para conseguir, por fin, la anhelada intervención a la municipalidad de Ciudad del Este y proceder a la investigación de las múltiples irregularidades administrativas denunciadas contra el Clan Zacarías en su gestión al frente de la comuna.

El propio Marito dijo la semana pasada en el club social del Área 4 de Ciudad del Este que Zacarías Irún le puso la cruz por su pretensión de lograr la intervención de la municipalidad local. Por eso se puede colegir con seguridad que en el caso de una victoria de Marito en la elección colorada, se esté en presencia del final político del Clan Zacarías en CDE y a nivel nacional.

Con la merma de poder real de ZI, tras la reducción del “dólarducto” del comercio esteño y una segura intervención de la municipalidad con un Marito presidente de la ANR, se vendría a confirmar algo más grave aún: la imposibilidad de intentar en 2018 la pugna por la candidatura presidencial colorada.

En cambio, la vuelta al círculo áulico cartista como hijo pródigo, le da un respiro a Zacarías para ir reorganizando su base económica de poder real y, eventualmente, lanzarse después como posible delfín de Cartes, o, en el peor de los casos, constituirse en potencial contestatario a los afanes reeleccionistas de HC, cualquiera sea el resultado en la interna por la junta de gobierno o, mejor aún para ZI, que el cartismo haya tenido una mala elección con Pedro Alliana o en las elecciones municipales.

¿Y las necesidades de Cartes?

En cuanto al presidente de la República, resulta obvio que debía intervenir en la interna colorada con toda su estructura de poder que le brinda tanto la lapicera del titular del Ejecutivo como su capacidad financiera para solventar una costosa campaña electoral. Quedar expectante a que los liderazgos emergentes de la ANR se batieran en un reñido duelo y que luego el candidato triunfante le haga sombra en el ejercicio del poder político, no era la mejor opción para HC.

Como ya se dijera en esta misma columna en varias ocasiones, Cartes supo dejar desorientados por varios meses a los disidentes con mucha astucia, sin dar a conocer su preferencia por algún candidato oficialista que se presentara en nombre de su movimiento Honor Colorado. Incluso se cuidó de no inquietar a Javier Zacarías en su feudo de Ciudad del Este, al no apoyar en forma entusiasta a la coordinadora ciudadana a favor de la transparencia en la administración de los recursos de la intendencia.

Dejó así sentada la prioridad política en el trato con el Clan Zacarías, dejando de lado la posibilidad de algún cambio en la administración esteña que dé lugar a la ansiada reconversión económica de la capital del Alto Paraná.

La apariencia de “unidad” en el seno colorado oficialista es un logro importante para HC, ya que una imagen de entendimiento entre el titular del Ejecutivo y el líder del Alto Paraná le proporciona a Cartes un factor real de poder a la hora de plantar cara ante los brasileños que le están realizando reclamos por la situación en la frontera, específicamente en el problema del contrabando de cigarrillos y por el creciente tráfico de drogas u otros productos ilegales que ingresan al vecino país de la mano de organizaciones criminales que tienen a mal traer tanto al fisco brasileño por la evasión impositiva, como a los organismos de seguridad por el recrudecimiento de los enfrentamientos entre los grupos mafiosos.

Por ejemplo, el Gobierno brasileño actualmente tiene pendiendo sobre la frontera, como espada de Damocles, la reducción de la cota de compras de 300 a 150 dólares. Al mismo tiempo, ha dado un claro aviso la semana pasada, a través de voceros de organizaciones no gubernamentales (Ongs) antipiratería y anticontrabando, que aumentarán las medidas de control por el ingreso ilegal en territorio brasileño de productos procedentes del Paraguay.

Brasil tiene detenido ahora a uno de los más conspicuos representantes de la narcopolítica en nuestro país, el exintendente colorado de Ypejhú, Vilmar Acosta, quien deberá afrontar un juicio de extradición por el homicidio del periodista de ABC Pablo Medina y de su joven asistente Antonia Almada.

Estando fuera del país apresado, o ya detenido en el Paraguay, Vilmar es un elemento de presión para el gobierno de HC, más aún cuando al paraguayo-brasileño se le puede ocurrir abrir la boca y dar pistas, eventualmente, de nombres de políticos ligados al narcotráfico fronterizo y que son muy allegados al primer anillo cartista.

Según algunas referencias, a Vilmar Acosta casi le sueltan el mismo día en que le apresaron, por sugestivos errores del procedimiento de reclamo judicial al vecino país, ya que no fue explicado al juzgado brasileño los motivos de la petición de captura del indiciado. Se cuenta que a duras penas, y con recursos judiciales de último momento, las autoridades brasileñas lograron mantenerlo preso como un verdadero trofeo que sea otro elemento de presión más sobre el Gobierno paraguayo.

 

Ante esta realidad política y por la necesidad de presentar en el frente interno e internacional una imagen sin fisuras, en momentos en que apremian los reclamos de Brasil por los problemas comerciales y de tráficos ilícitos en la frontera, no podía venir mejor a HC la vuelta de ZI al redil, al menos por ahora, en un maridaje que se prolongará hasta que se conozcan los resultados en la interna de julio o en su defecto las municipales de noviembre.

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