Escribe: Luis Alen.
Finalmente Mario Abdo va tomando el timón del liderazgo nacional, al darse cuenta que el condicionamiento de Horacio Cartes resulta excesivo al dejar una pesada herencia que le sería sumamente gravosa para encarar el éxito de la gestión del nuevo gobierno. La prueba de fuego vendrá en la votación para aceptar o rechazar la renuncia de HC.
Se acerca el momento de la verdad para Marito y HC, porque todos los indicios van en la dirección de los diferentes rumbos que ambos liderazgos van a adoptar en el próximo período constitucional, quedando finalmente para la historia el abrazo republicano entre los dos que se plasmara en los votos de Colorado Añetete para que la cuestionada Alicia Pucheta asumiera la vicepresidencia, en espera de la renuncia de Cartes.
Para operar su renuncia, Horacio también aspira a contar con los votos que dieron el visto bueno del Congreso a Pucheta, pero en su caso el Poder legislativo podría optar por el rechazo a la dimisión del presidente, así como están alineadas las fuerzas dentro del propio Partido Colorado, que es el sostén del actual como del próximo gobierno. Es que el artículo 202 de la Constitución le faculta al Congreso a aceptar o rechazar una renuncia del jefe del Ejecutivo.
En la elección de la vicepresidenta Alicia, 27 senadores (11 cartistas, 7 disidentes colorados, 7 liberales llanistas y 2 oviedistas) además de 54 diputados (44 colorados cartistas y disidentes, como también 10 liberales llanistas) dieron el sí para avalar la designación “dedocrática” de HC.
Pero para la renuncia prevista de Cartes, que se anunciaría antes de fin de mes, surgieron las dudas en el abdismo de que volverían a seguir en forma disciplinada la imposición cartista, pese a que Óscar “Cachito” Salomón ya anunció que votaría por la aceptación, al que le seguirían otros dos más, según algunas filtraciones de las carpas de la disidencia, que serían Silvio Ovelar o eventualmente Enrique Bacchetta, que ya habían mostrado anteriormente una ágil flexión del espinazo en otras decisiones impuestas por HC, como el caso de la elección de la fiscala general Sandra Quiñónez.
Estas “fugas” de la disidencia anticartista, sin embargo, no estarían confirmadas aún, por necesitar del “ok” definitivo del liderazgo de Añetete que representan tanto Marito como Juan Carlos “Calé” Galaverna. De todos modos, los tres disidentes proclives a votar a favor de HC serían suficientes para reunir los 23 votos necesarios, siempre que también no existan deserciones en el liberalismo.
¿Hacia otra mayoría?
Ante la postura dubitativa de Colorado Añetete, surgen los motivos valederos para terminar el “abrazo” con HC, como la intención de armar desde el 1 de julio una nueva mayoría legislativa que desde el “vamos” apoye al nuevo gobierno y le dé gobernabilidad, más allá de la propuesta limitante y encorsetada que había hecho Cartes de apoyar a Marito, siempre y cuando éste aplique el libreto que le indique el cartismo, pero nada más que “por dos años”, es decir hasta 2020, cuando precisamente se inicien las escaramuzas para las internas de la junta de gobierno de la ANR y las municipales.
Una posibilidad es que Mario Abdo esté iniciando sondeos con la oposición integrada por el liberalismo efrainista (senadores y diputados), los legisladores de Patria Querida, el Frente Guasu, el PDP de Desiree Masi y otros exponentes independientes del Senado, para conformar un nuevo frente de gobernabilidad, sin descartar que incluso ocurran fugas en el propio cartismo, ya que la “lapicera” se encontrará en manos de MAB a partir del 15 de agosto, lo cual sirve mucho para mover adhesiones, especialmente entre los diputados del interior que responden en algunos casos a sus respectivos gobernadores, quienes están siempre pendientes de los ductos de guaraníes provenientes de Hacienda para así cumplir con sus promesas electorales.
Ya se ha conocido, por ejemplo, el caso de Luis Urbieta, de Concepción, quien dejaría el cartismo para unirse a Añetete, lo que empieza a enriquecer el argumento según el cual finalmente HC irá perdiendo fuerza con el transcurrir de los meses en un Congreso que paulatinamente irá controlando Marito.
Pero inicialmente Abdo necesita de los votos opositores para tumbar la hegemonía de HC tanto en el Partido como en el Congreso, por lo que el presidente electo empezó a lanzar guiños a la oposición, a la que pidió unirse a una “proyecto país” liderado por el nuevo gobierno, que así quiere diferenciarse de un modelo como el cartista, excesivamente ligado a los intereses de un grupo empresarial cuya cabeza es HC.
No es lo mismo tener una mayoría colorada con el aporte de liberales llanistas y otros independientes, pero con la liderazgo impertinente de HC, que otra mayoría integrada por colorados y opositores que le den a Marito un amplio margen de maniobra para aplicar su programa de gobierno sin mayores trabas atribuibles al estamento corporativo cartista.
Marito quiere desembarazarse de la pesada herencia cartista, pero HC por el contrario desea condicionarle al máximo la gestión, con todas las decisiones que vino adoptando, tanto en plena campaña electoral como después de las elecciones, incluyendo el blindaje de sus impresentables con el aditamento del cerrojo de una dócil fiscala general. Esto, a pesar de su derrota en la interna colorada y su clamorosa caída de 500 mil votos para el Senado frente a la cantidad de votos que recibió Abdo en la elección general del 22 de abril.
El caso de la embajada
La gota que colmó el vaso y que fue como la demostración más genuina de una herencia que condiciona todo un período de gobierno, ha sido la decisión de HC de mudar la embajada paraguaya en Israel, de Tel Aviv a Jerusalén, a contramano de lo dispuesto por las Naciones Unidas y de gran parte de la comunidad internacional, con el solo fin de agradar a Estados Unidos y a su presidente, Donald Trump.
Para Marito y Colorado Añetete, uno de cuyos exponentes es el futuro canciller Luis Castiglioni, se tiene como una medida “apresurada e inconsulta”, que no fue comunicada ni menos estudiada con el presidente electo, pero que también se puede tomar como un inesperado as bajo la manga utilizado en forma astuta por HC para entorpecer el fluido diálogo que se estableció entre las autoridades norteamericanas y el nuevo gobierno paraguayo de MAB, como queriendo decir: “aquí estoy yo, Horacio, hago mucho más para estar del lado de la potencia mundial en sus grandes intereses”.
Hasta lo que más preocupa a EE.UU., como es el hecho de que Paraguay se vaya convirtiendo en un gran centro de lavado de dinero que fortalezca al crimen organizado y al terrorismo –lo que fue confirmado por el “affaire” Darío Messer, un hombre muy cercano a HC-, quedó un poco opacado con la arremetida de la fiscalía contra una casa de cambios de Ciudad del Este vinculada a empresarios árabes, a la que se le acusó de una millonada de lavado en dólares, como queriendo demostrar Cartes que también lucha contra este flagelo que tanto preocupa a los hombres de Trump.
Todo lleva a suponer que la esperada tranquila transición hacia el nuevo gobierno quedó definitivamente atrás, con las medidas adoptadas por HC para condicionar al máximo a Marito, para que éste quede embretado desde ya tras las decisiones asumidas.
El último episodio del contrabando de carne desde el Brasil igualmente resulta un aviso claro de quién controla los movimientos de frontera, no sólo en materia de cigarrillos y de los demás tráficos, sino en temas mucho más sensibles para la economía del país, como la industria cárnica.
Es otra señal que Horacio le hace a Marito, en el sentido de que deberá contar con él para los negocios más sensibles de una economía mitad en blanco y mitad en negro.
El impuesto al tabaco
Finalmente, el último “round” se juega en el siempre sensible tema del impuesto al tabaco, que como el de la soja, no ha podido aún llegar al nivel que debe tener, más elevado, con el fin no sólo de recaudar para el Estado, sino con miras a ir asimilando la industria a la realidad de un país que necesita redimirse de tantos datos que ensombrecen la imagen paraguaya en el exterior, por ser apañada una actividad, como la del contrabando de cigarrillos, que favorece más a las mafias que al pueblo en general.
La amenaza de los tabacaleros de un despido masivo de unos 5.000 trabajadores ligados a la industria, en el caso de un aumento del impuesto, no sería una gran pérdida en el caso que estos mismos obreros sean reubicados en otras industrias que utilicen masivamente la energía eléctrica de Itaipú o Yacyretá, usinas que son actualmente subutilizadas por el Paraguay.
Pese a que inicialmente se creía que Colorado Añetete se entendería con el cartismo y aporte los votos para que Diputados, con 41 de los 46 votos que tienen los colorados, rechace el impuesto de 30 a 40 por ciento planteado por el Senado, y adoptar en su lugar la propuesta inicial de la cámara baja de elevar el tributo sólo a 18 y 22 por ciento, del 16 por ciento actual, toma fuerza otra versión según la cual el cartismo no tendría la fuerza suficiente para dejar de lado el proyecto senatorial, que incluye también un impuesto fijo de G. 1.500 por cada cajetilla de 20 cigarrillos.
Sería la confirmación definitiva, en la votación de esta semana en Diputados, de la ruptura que se avecina entre abdistas y cartistas en el próximo tratamiento de la renuncia de HC, a pesar de que se quiera dar una imagen de que son dos cosas distintas.
Pero por el hecho de que la industria tabacalera sea uno de los negocios mayores de Horacio, se puede colegir hacia dónde va la cuestión: que los grandes negocios, de ahora en más, sean santos o no tan santos, tendrán que también ser controlados por Marito.




























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