El presidente de la República Mario Abdo Benítez ha entrado en una jugada por demás peligrosa, pactar con los enemigos políticos. Las negociaciones últimas que se han dado en el Congreso, no son nada alentadoras, atendiendo como quedaron conformadas las fuerzas, tanto en las Cámaras de Diputados y Senadores.
La ciudadanía honesta y trabajadora de este país, que venía siguiendo con mucho optimismo los primeros pasos del gobierno de Marito ha ingresado en un estado de muchas dudas, principalmente, porque el presidente está pisando su palabra empeñada en campaña, cuanto prometió que en su gobierno no habrá impunidad para nadie.
Sin embargo, a 10 meses de haber asumido la administración del país, puede empezar a observarse cierta degradación en el manejo del poder, como lo ocurrido días pasados, cuando sin miramiento alguno, pactó con grupos de poder, que, justamente, en el gobierno anterior permitió que se solidificara la corrupción y la mafia en el Paraguay. La impunidad a facinerosos, para saquear las arcas públicas, fue la constante durante los 5 años de mandato de Horacio Cartes.
¿Retornaremos a esa nefasta etapa? Ésta es la interrogante que se plantean varios paraguayos, que sueñan vivir en un país mejor y más próspero. Pero si el actual gobierno empieza a realizar negociaciones políticas para beneficiar intereses sectarios, pocas son las esperanzas de buscar limpiar el Paraguay de los grandes males que castigan al sufrido pueblo guaraní.
El jefe de Estado justifica la reciente alianza política, al sostener que esto se dio para buscar la gobernabilidad, lo cual permita el logro de la estabilidad en la gestión de Mario Abdo Benítez. Pero es sabido también que este tipo de pacto deja un alto costo político, como la grosera impunidad, principal sostén de la corrupción que impera en esta república, desde décadas atrás, y que lejos de combatir y erradicar, se busca apañar y proteger a los involucrados en esta sucia práctica.
Marito no puede hoy convertirse en cangrejo, ir para atrás. No puede arriesgar la tenaz lucha que encaró al tomar el gobierno, al enfrentarse a los grupos mafiosos enquistados en el poder. Debe ser consciente, que pactar con aquellos que recientemente estaban negociado o saqueando los intereses del pueblo, es tirar al basurero todo el sacrificio que se hizo hasta ahora, para tratar de transparentar las cosas públicas.
Este pacto nefasto que se dio la semana pasada, con la bendición del presidente, sin dudas, es un arma de doble filo, que puede terminar explotando por el propio Marito, quien fue el que permitió la concreción de este peligroso acuerdo, que desde todo punto de vista no es nada saludable para los intereses de la nación y la ciudadanía toda. Pacto con enemigos puede resultar sumamente pernicioso para el actual mandatario.




























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