Escribe: Luis Alen.
A Fernando Lugo le hicieron un juicio político y lo destituyeron por “mal desempeño en sus funciones”, después que en Curuguaty murieran seis policías y once campesinos, en un enfrentamiento del que todavía no se sabe quién fue el que disparó el primer balazo en forma tan certera, para desencadenar la feroz matanza que acabó con el gobernante que el pueblo eligió democráticamente en 2008.
Con dos años de gobierno a cuestas, Horacio Cartes exhibe un pésimo balance, aunque había advertido al asumir, el 15 de agosto de 2013, que los grupos violentos irregulares no le marcarían la agenda. De los nueve secuestros llevados a cabo por el autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), cinco se realizaron durante el gobierno de HC, mientras que de un total de 51 homicidios perpetrados por la banda, 29 tuvieron lugar en la época cartista, en comparación a las casi dos décadas de existencia del grupo criminal.
También durante el gobierno de HC murieron más policías que los fallecidos en el aciago 15 de junio de 2012 en Curuguaty.
El ex ministro del Interior, Rafael Filizzola, escribió a propósito en las redes sociales que “Cartes niega la realidad, no acepta su fracaso ni rectifica errores”. Pidió en consecuencia que “si no es capaz de hacer su trabajo, que se vaya, porque su inutilidad causa muerte y dolor”.
Es el dolor que invadió a 5 familias de otros tantos policías muertos la semana pasada, en dos episodios calcados en los cuales volvió a relucir la saña y la falta de humanidad de los terroristas, porque tras ser emboscados los guardianes del orden fueron vilmente ejecutados en parajes desolados dominados por la banda armada, que presumiblemente se halla al servicio del narcotráfico en los montes de San Pedro y Amambay, tras haberse desplazado desde Concepción donde son acosados por la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC)
El plebiscito del 26
En efecto, para Horacio Cartes la realidad es diametralmente diferente a lo que ocurre en el Norte del país. No le importa evidentemente la suerte de desgraciados policías que están totalmente a merced del “narcoterrorismo”, con patrulleras sin blindaje y escaso armamento, con tal de avanzar en su proyecto de poder total que pasa necesariamente por el plebiscito del domingo próximo, 26 de julio, en que el Partido Colorado en su interna le dará previsiblemente carta blanca para llevar adelante su proyecto de reelección.
La prioridad de Cartes durante todo este año fue asegurar el triunfo de su candidato para la titularidad de la junta de gobierno de la ANR y todo el esfuerzo de gobierno se orientó a ese objetivo, sin importarle las críticas de la oposición, tanto colorada como no colorada, por la abierta intromisión en labores sectarias, desatendiendo su cometido como presidente de todos los paraguayos.
Si los policías indefensos en la zona roja del Norte no tienen blindaje, sí lo tiene HC en la Cámara de Diputados, al asegurar una mayoría fiel que le permite evitar cualquier amenaza de juicio político por “mal desempeño de funciones” en la lucha contra el EPP. El presidente de la Cámara Baja, Hugo Velázquez, controla que no haya fugas de votos y hasta se toma la atribución de “confirmar” en su puesto al cuestionado ministro del Interior de Cartes, el inefable Francisco de Vargas, a quien hasta su propio partido, el PLRA, le pidió su renuncia por incapaz de otorgar seguridad a la sociedad.
Velázquez, por si alguien no conoce sus antecedentes, trabajó como fiscal adjunto en Ciudad del Este y su gestión estuvo salpicada por varias denuncias de corrupción. Además, apoyó al indefendible Javier Zacarías Irún, cuya labor como administrador municipal de la capital del Alto Paraná nunca pudo ser auditada por la Contraloría General de la República y obtuvo a su vez un blindaje total del Ministerio Público.
Resulta ahora una verdad irrefutable que HC no tiene la menor intención de terminar con el flagelo del EPP, a pesar de todo el presupuesto asignado a la FTC, que incluso podría aumentar más tras la muerte de los cinco policías en dos hechos ocurridos con pocos días de diferencia. Es lo que auguró también el ministro De Vargas, al decir que no “es una guerra la que lleva el Estado contra el EPP, sino un despliegue para lograr la captura de sus miembros y ponerlos a disposición de la Justicia”.
El mismo Cartes había dicho en un discurso hace algunos meses que “la lucha contra el grupo armado será larga”, como queriendo decir que el “narcoterrorismo” (palabra usada ahora por el gobierno para identificar a los atacantes de los policías) llegó para quedarse y brindar su cobertura a las rutas del tráfico de drogas hacia el Brasil.
El que llegó para quedarse en el poder es HC, que hasta ahora respira tranquilo por la imposibilidad que tiene la disidencia colorada y la oposición de motorizar una operación de destitución. Habría votos en el Senado “por la condena”, para usar la jerga utilizada en el caso Lugo, pero en Diputados, que debe realizar la acusación, no existe la posibilidad de contar con una mayoría de dos tercios, que es la requerida por la Constitución.
Repudio unánime sin consecuencias
El unánime repudio de la sociedad paraguaya, y en especial de los empresarios durante la inauguración de la Expo 2015 en Mariano Roque Alonso, recogió el Gobierno cartista por su sonado fracaso en terminar con las tropelías de los forajidos del Norte.
Ahora se puede decir también que los milicianos irregulares ya son funcionales al Gobierno cartista, porque no sólo han crecido en sus peligrosas incursiones violentas durante la gestión de HC, sino que vienen a constituirse en un factor que inhibe la atención a las justas reclamaciones campesinas, al limitar al máximo la organización de los grupos sociales en el campo.
Otro hecho notorio es que Cartes, al no existir la posibilidad de destituirlo por la vía del juicio político, mantiene el poder sin erosiones porque tanto la sociedad como la clase política se sienten impotentes de realizar cualquier movida tendiente a defenestrarlo de su cargo.
Por el contrario, si es que el “caballo del comisario”, Pedro Alliana, le gana a Marito Abdo, el “caballo del pueblo”, el domingo en la interna colorada, es posible que el lunes 27 más de un seccionalero colorado salga a expresar el “sentir de la gente” para que HC sea reelegido en 2018 e inmediatamente se arme el proceso para una Constituyente en el primer semestre del año próximo.





























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