Mayor tesoro en peligro

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El presidente de la República, Horacio Cartes, no debe cometer la insensatez de entregar el mayor tesoro del Estado paraguayo, Itaipu, a una persona que no ofrece la más mínima confianza.

Hay una fuerte versión en el sector oficialista colorado y que se oyó de la propia boca del candidato a la Junta de Gobierno, Pedro Alliana, que el resistido líder esteño, Javier Zacarías Irún, podría ocupar la dirección general de la binacional.

El sector disidente republicano, concretamente el denominado G-15, que apoya la candidatura a la ANR del senador Mario Abdo Benítez, no cree que Cartes llegue al extremo, en canjear la mayor riqueza económica del país por favores políticos. De ocurrir eso, el mandatario incurriría en un error histórico, atendiendo a los antecedentes de Javier Zacarías como administrador de las cosas públicas.

Hay que tener presente que los Zacarías manejan la municipalidad de Ciudad del Este desde el 2001, hace 14 años que están de manera ininterrumpida al frente de la institución, sin que la gestión haya sido auditada, siquiera una vez, por la Contraloría General de la República (CGR).

Amparados bajo la sombra de la impunidad nunca ningún miembro del clan Zacarías fue investigado por la justicia, a pesar de las reiteradas denuncias realizadas ante el Ministerio Público y la prensa en general. Siempre se manejaron en el más absoluto misterio. Lo único visible dentro del clan es la enorme riqueza acumulada por sus miembros, desde que tomaron el control comunal, hace casi una década y media.

Ojalá que esto no vaya más allá de la versión de pasillos y que el presidente actúe con madurez a la hora de tomar decisiones, siempre en pos del beneficio general de la ciudadanía. Es inadmisible que se pretenda usar como un botín político la mayor central hidroeléctrica del mundo, y más aun pretender dejar en mano de una persona que como administrador del patrimonio público dejó mucho que desear.

Llegó la hora de convertir en un país en serio el Paraguay, acabando con el pokaré y el amiguismo, pisoteando la Constitución y las leyes, para favorecer a grupos de poderes, que mucho daño ya han causado y siguen causando, para un mejor desarrollo de esta nación guaraní.

Horacio Cartes no puede anteponer los intereses sectarios sobre los intereses ciudadanos. De incurrir en ese tipo de errores, puede tener un alto costo político para su Gobierno, que desde hace un buen tiempo ya comenzó a “patinar”, con el congelamiento de algunos importantes proyectos de ley en la Cámara de Senadores.

Lo mismo se da porque el mandatario no tiene la suficiente muñeca política para sentarse a negociar con los parlamentarios. Se deja arrastrar por su excesiva soberbia y arrogancia, que al final el único perjudicado es el pueblo. Desde la burbuja, nuestras autoridades no perciben o no sienten las necesidades extremas y le tiene en el más absoluto abandono a la ciudadanía.

Los gobernantes deben ser celosos por los patrimonios del Estado, y no de manera muy alegre pretender rifar los intereses de la nación. Reiteramos, que la Itaipu Binacional es el mayor tesoro del Paraguay, y bajo ningún aspecto puede servir para un canje político, que a la postre no es para beneficiar al pueblo, sino a un grupo de rufianes, que desde décadas viene mamando de las tetas del Estado paraguayo. Por tanto, es oportuno advertir que el principal tesoro nacional está en peligro.

 

 

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