Escribe: Luis Alen.
El prófugo Darío Messer estaría por declarar ante la Justicia brasileña como “delator”, a cambio de una condena menor, en el sonado caso del “Lava Jato”, la investigación de la fiscalía del país vecino sobre las coimas a políticos que luego fueron a parar a la gran lavandería de dinero sucio en Paraguay.
¿Pero delatando a quién? Posiblemente a Horacio Cartes, como el “factótum” del lavado en nuestro país, a través del Banco Amambay, ahora BASA, que remesó en aviones miles de millones de dólares en los años del gobierno de HC.
El presidente Marito Abdo no debería caer en la trampa del cartismo, que podría embretar al Gobierno paraguayo en aras de la supuesta “gobernabilidad”, para así convertir a Horacio en un intocable frente a Brasil, a cambio de ventajas para los vecinos, por ejemplo en la negociación de Itaipú.
Lo que el presidente Marito Abdo y la fiscala general Sandra Quiñónez no se animan a llevar a cabo, lo está emprendiendo el Ministerio Público de Brasil: la investigación a Horacio Cartes como responsable último, o “factótum”, de la gran lavandería de dinero en que se convirtió el Paraguay en su período de gobierno, entre 2013 y 2018, nada menos que en el marco del megaoperativo fiscal brasileño del “Lava Jato”.
Como se suele decir ahora en el eufemístico lenguaje de las probabilidades fácticas políticas, todas las aristas de la citada operación del MP brasileño “se encuentran sobre la mesa”, después que trascendiera la posibilidad que el prófugo Darío Messer se entregaría a la Justicia del vecino país, pero con el beneficio de la “delación premiada”. Es decir, acogiéndose a una eventual condena menor a cambio de delatar a todos los participantes en el esquema que promovió el lavado de activos de dudosa procedencia a través de los canales “legales” de relacionamiento entre el sistema financiero paraguayo y la banca internacional, incluyendo a entidades basadas en Brasil y Estados Unidos.
Messer, como se sabe, es el rey de los “doleiros” brasileños, además de “hermano del alma” de HC, y es buscado tanto por la justicia de Brasil como de Paraguay, pero, llamativamente, el gobierno de Abdo Benítez hizo muy poco hasta ahora para detenerlo, pese a poseer informaciones de sus andanzas en la frontera y en el territorio nacional. ¿A qué se debe esta protección? ¿Será que si cae Messer, la investigación podría terminar en HC y en otros próceres de nuestra política metidos hasta los tuétanos en el lavado de dinero sucio?
Para entender lo que pasa con Messer en el Paraguay, resulta notorio que le condiciona a Marito el poder aún compartido con el cartismo, lo que prácticamente le convierte a HC en un intocable, aunque sólo para el Ministerio Público paraguayo, ya que si Darío Messer se presenta como “delator premiado” en Brasil, acogiéndose a una figura legal vigente allá, lo más probable es que también involucre a Horacio en el “mecanismo”. Porque las investigaciones fiscales en el ámbito penal tocan a las personas responsables de las personas jurídicas que son los bancos y entidades financieras utilizadas para “legalizar” el dinero de procedencia ilícita.
El “Mecanismo”
Tras darse a conocer la información en los medios, acerca de la investigación que realiza la fiscalía del “Lava Jato”, de los miles de millones de dólares que remesó el banco Amambay (ahora el banco BASA, de HC) a dos bancos poco conocidos de San Pablo, el Paulista y el Rendimento, conectados a su vez con el circuito bancario norteamericano, el gerente de la entidad cuyo propietario es Horacio Cartes, inmediatamente reaccionó para aclarar que dichos envíos de dinero en efectivo, realizados en aviones, procedían efectivamente de las operaciones comerciales fronterizas, pero con la bendición de los bancos centrales de Paraguay y Brasil.
Sólo que en medio de estas remesas también operaba el sospechoso esquema de lavado de Messer, en gran parte orientado a blanquear dinero procedente de las coimas a políticos brasileños, las cuales son investigadas actualmente por el MP brasileño.
Existen datos de las operaciones del mismo “doleiro” estrella de Brasil en el ámbito económico y financiero paraguayo, operando desde BASA (Banco Amambay S.A.) y con otros bancos como el oficial BNF (Banco Nacional de Fomento), para el lavado de dinero de dudoso origen y que provendría principalmente de las coimas en Brasil, de los sonados casos de Petrobras o de Odebrecht, por ejemplo para la compra de estancias en el territorio paraguayo o la adquisición de bonos del Tesoro nacional del Ministerio de Hacienda paraguayo.
No escapa también al esquema la creación de empresas de maletín inscriptas en paraísos fiscales, las famosas “offshore”, con el fin de utilizar pantallas para el lavado de dinero y la evasión de impuestos.
En la medida en que sigan avanzando las investigaciones, van a saltar evidentemente las conexiones de los nombres ligados al esquema, que harían hasta palidecer a los guionistas de la conocida película de Netflix (El Mecanismo) que relata precisamente cómo trabajan las mafias coaligadas para lavar dinero de la corrupción en el Brasil.
Como ya ocurrió con la operación emprendida por Estados Unidos para investigar a HC, “Corazón de Piedra”, el dueño del BASA y “padrino” de la lavandería de dinero del Paraguay logró aquella vez, entre 2009 y 2013, pasar de ser un “objetivo prioritario” para los fiscales de USA, en un problema de Estado, por lo que pasó a ser tratado de manera diferente, dada su posición oficial. Pero ahora, con el “Lava Jato” tocándole la puerta se escudará seguramente en su condición de connotado político y líder de un sector del partido Colorado para zafar de las molestosas indagaciones brasileñas.
Aunque está por verse cómo reaccionará ante los copiosos datos del “mecanismo”, que podría dar a conocer eventualmente en su delación el hasta ahora prófugo Messer, una vez que se entregue a la Justicia del vecino país.
Desmarcarse de HC
Lo que sí Marito debe evitar a toda costa es que el caso HC-Messer y de otros políticos paraguayos, llegue a convertirse de nuevo en un “problema de Estado” para beneficio de Cartes, ya que el cartismo hábilmente puede maniobrar para tenerlo al gobierno de Abdo de rehén y así conseguir que eventualmente el gobierno de Brasil atenúe la fuerza de sus investigaciones fiscales, de tal forma a proteger a HC a cambio de obtener alguna ventaja en la relación con Paraguay, especialmente en el urticante tema de la renegociación que se viene del Tratado de Itaipú.
Esta tendencia vigente y hasta en apariencia obligada de Marito por la impunidad de HC es la que pone en peligro no sólo a su gobierno sino al país mismo, por cuanto la lucha contra los narcos que se lleva a cabo ahora con firmeza, no tendrá frutos duraderos en el caso que en simultáneo no se ponga un punto final al paraíso del lavado de dinero en que se ha convertido el Paraguay en la gestión de Horacio de 5 años, entre 2013 y 2018.
La actuación, positiva para la gente, que tuvo el presidente al defenestrar al clan Zacarías en Ciudad del Este y llamar a elecciones en donde triunfó un opositor independiente, ha tenido también muy buena repercusión en el exterior y ha hablado muy bien de las intenciones de barrer en la política a los hombres escombro que representan la causa del atraso secular paraguayo.
Abdo debería desprenderse también de toda complicidad o, al menos, de la condescendencia con los “compañeros” de ruta del abdismo investigados por corrupción, así como de los legisladores colorados tanto de Añetete y de Honor Colorado que adornan la galería de impresentables de nuestra política, y que se han adueñado prácticamente de la Cámara de Diputados, como en el caso de los diputados Miguel Cuevas y Tomás Rivas, ambos del departamento de Paraguarí, quienes deberían eventualmente hasta ser suspendidos en sus cargos, hasta tanto se investigue en forma exhaustiva la correspondencia de sus bienes con sus ingresos declarados. Lo mismo se puede hacer con otros políticos y legisladores investigados con cuentas pendientes con la justicia, incluyendo a los de la oposición.
Como se puede apreciar, el Paraguay está cada vez más en la mira por las acciones que vaya tomando contra la corrupción y la impunidad de los políticos, así como contra la lavandería de dinero sucio que se ha instalado aquí con muy buenos auspicios y protección política durante años. En la medida en que se vayan adoptando las medidas para sanear un escenario montado para la delincuencia organizada, también vendrán las auténticas inversiones que den por fin empleo y seguridad social a todos los habitantes del país.




























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