Miguel Prieto, intendente de Ciudad del Este, de tan sólo 30 años de edad, hizo lo que hasta hoy no ha hecho ningún otro intendente del país, donde desafiando a un sometido poder judicial y fiscalía, salió a la calle a defender los intereses de la comuna y de la ciudadanía de esta capital departamental.

Intervención de la Terminal de Ómnibus.

Uno de los símbolos de la corrupción y prepotencia del clan
Zacarías derrumbada por orden municipal.
Apenas hace 5 meses que asumió como intendente y ese corto tiempo bastó para que Prieto demuestre carácter y poder de decisión ante una gigantesca muralla que se le interpone y que se llama corrupción, nefasta herencia dejada por todos lados de la ciudad por el clan Zacarías, hoy con varios de sus miembros, incluyendo a Javier Zacarías, su hermano Justo, su esposa Sandra McLeod, entre otros, investigados por diversos hechos ilícitos.
El joven “rebelde” lord mayor paranaense era consciente con lo que se enfrentaría, cuando por primera vez, aquel 16 de mayo del 2019 ingresó al despacho de su antecesora, la hoy imputada McLeod. Estaba pisando en terreno fangoso, regado de corrupción, prepotencia, descalabro financiero y laberinto sin fin, producto de casi dos décadas de administración tramposa de los Zacarías.
Prieto, al tomar las riendas de la destartalada comuna esteña, no podría esperar milagros para revertir el descalabro institucional. Tenía que entrar a accionar y así lo hizo desde el primer día, comenzando a dar señales de vida clara, de lo que quería y de lo que debía hacer.
Comenzó con la toma de la Terminal de Ómnibus, que estaba en manos privada por más de 30 años y cuyos recursos iban a parar en bolsillos de un grupo de empresarios golondrinas, amigos de Javier Zacarías. Aquí no tuvo acompañamiento de la justicia, pero siguió en frente y hoy 500 millones de guaraníes al mes ingresan a las arcas comunales. Este fue el primer gran “golpe”, con lo que demostró su carácter y temple. Además era un claro mensaje para aquellos que querían seguir con el viejo esquema clientelista.
Luego vino el desmantelamiento de la dependencia más corrupta de la municipalidad, la Dirección de Tránsito, donde dejó cesante a casi 60 agentes, acostumbrados a la “coima” y a la recaudación paralela para la corona. Y, finalmente, este jueves 3 de octubre se produjo el hecho que pasará a la historia resaltante de esta ciudad, cuando por orden del mismo joven “rebelde” Miguel Prieto se dispuso el derribo de una garita que estaba frente a la residencia de Javier Zacarías Irún, y que por sí sólo constituía un símbolo de la corrupción y prepotencia del jefe de un clan, que manejó esta ciudad fronteriza a su antojo.
Con estas tres intervenciones importantes tomadas por la administración de Prieto, dan una señal clara de que el intendente paranaense no está dispuesto a tolerar a nadie, llámese Zacarías u otro ciudadano, que actúe al margen de la ley.





























Facebook Comentarios