Niña con fibrosis pulmonar muere al no poder acceder a servicio de terapia

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La pequeña Katia Espínola murió el domingo último en horas de la tarde en el Hospital Regional de Ciudad del Este, donde estaba internada hace una semana. Hace cuatro meses, debido un parto tardío, sufrió severas secuelas por falta de oxigeno en el Hospital de Minga Guazú.

 

La pequeña ya recibió el alta médico, pero la semana pasada volvió a internarse. Necesitaba servicio de terapia intensiva, que no se pudo conseguir en ningún servicio público, según denunció el padre, Ramón Espínola, en medio de mucho de dolor.

La noticia sorprendió a Espínola en la capital del país, donde estaba buscando en todos los servicios públicos una cama disponible para terapia intensiva a donde trasladar a su hija y seguir peleando por su vida.

La historia de la pequeña Katia es bastante complicada y lo que todo parecía iba a ser una alegría para la familia, resultó ser un verdadero calvario que empezó en últimos días de su embarazo. “Todo lo que vivimos desde su nacimiento hasta su muerte fue consecuencia de una negligencia médica. Ella nació de forma muy tardía y lo que derivó en severas complicaciones y lo único que pedimos es justicia”, aseguró el padre de la niña.

Esta situación derivó en una denuncia por negligencia médica que afecta a profesionales del Hospital Distrital de Minga Guazú. El caso es investigado por el fiscal Alfredo Ramos Manzur. 

Aseguró que su hija nació con parálisis cerebral infantil por falta de oxigeno, por parto tardío. “Nació además con una hipertensión pulmonar severa. Subió todo su presión pulmonar por la presión que tuvo por la falta de oxígeno. En todos esos días yo tenía que estar sedado para soportar todo lo que me estaba ocurriendo”, expresó. 

 

Habría pasado la hora

Comentó que todo el prenatal de su  señora, Isabel Duarte, siguió en el hospital distrital de Minga Guazú. “Llegó el momento en que tenía que tener el bebé, la llevamos al servicio de urgencia porque ya perdía liquido y  en la  guardia le dijeron que aún no iba a tener su bebé, que estaba todavía en trabajo de parto y así nos tuvieron. A las 8 de la noche llegamos y hasta las 2 de la mañana sufrimos, sin recibir atención”.

Según el denunciante se les recomendó que regresaran a su casa,  que se tranquilicen, que el bebé estaba bien, que no se preocupen. “Yo pedí que le internen a mi señora, pero le negaron. No teníamos otra opción. Quise trasladarla otro lado y me dijeron que no nos iban a recibir, porque tenemos que tener una orden médica. En vista de que no tenía una respuesta, volví a llamar a mi taxista, que es mi testigo en esta causa en la fiscalía y a las 2 de la madrugada vino a llevarnos de nuevo a casa”.

Mencionó que en todo momento reclamó una mejor atención y que como cualquier paraguayo merecía una mejor atención en un servicio público. “Lastimosamente el bebe nació prácticamente muerto. Eso fue el 24 de septiembre. El 23 de septiembre se cumplió su fecha y al día siguiente le sacaron”.

 

“Se hizo lo humanamente posible”

El médico Arístides Cañete, director el Hospital Regional, con relación al caso dijo que se hizo todo lo humanamente posible. Relató que los padres de la beba lo maltrataron y amenazaron a todos los médicos con quien trató la familia. “A mí me llamó las 24 horas, si no me llamaba me enviaba mensaje. Los padres nos maltrataron, nos amenazaron, ya tuvieron problema en el Hospital Los Ángeles, cuando estuvo allí la mamá en terapia intensiva”.

 

El profesional señaló que la niña estaba internada en el hospital hace una semana y que los padres pedían que sea traslada a un servicio de terapia que no se disponía, para el tipo de problema que la pequeña tenía.  “Es una bebé que nació con una enfermedad crónica, que se llama bronco displasia pulmonar severa, que es una fibrosis pulmonar. Estaba con un diagnóstico crónico de hipoxia perinatal severa, con trastornos neurológico secuelar. El tratamiento de ella era paliativo, ni en terapia intensiva se iba a curar. Eso no se cura en ningún lado y es oxigeno dependiente. La niña fue a la casa de alta y tenía que llevar su oxigeno en permanencia, porque humanamente ya no había mucho que hacer por ella”, señaló el galeno. 

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