A un año y cuatro meses del actual gobierno aun no se siente y no se observa el cacareado “Nuevo Rumbo” que el presidente de la República Horacio Cartes prometió imprimir en el país.
El 2014 se despide sin pena ni gloria, donde la crisis socio-económica ha sido el tema dominante este año, a pesar de que Paraguay goza de una excelente macroeconomía, que viene sosteniendo desde el Gobierno de Nicanor Duarte Frutos.
Sin embargo, el común de la gente, inclusive algunos analistas económicos, afirman que esa situación del desequilibrio financiero global a nadie le lleva al supermercado, por lo que el Gobierno debe crear el ambiente propicio para generar fuentes de trabajo, para así buscar superar el grave desequilibrio social en este país.
Una inusitada esperanza generó en su momento en la ciudadanía el “Nuevo Rumbo”, que prometió dar un giro de 180 grados a la situación socioeconómica que enfrenta el Paraguay. No obstante, hasta ahora no se ha observado en la práctica las promesas del actual Gobierno, por el contrario, se nota una regresión en muchas conquistas sociales, alcanzadas en gobiernos pasados, especialmente en salud y educación.
Hoy el pueblo espera que se revierta el momento de crisis que vive el país, para que se comience a transitar por el “Nuevo Rumbo”. Existen muchos cuestionamientos a la actual administración de Cartes, principalmente por privilegiar al sector empresarial e ignorar a la clase más desprotegida.
Una de las zonas que viene siendo golpeada con fuerza por la crisis es la otrora capital mercantil del Paraguay, Ciudad del Este, que sufre una recesión económica terrible y de la que no puede salir por falta de un programa económico sustentable, que pueda permitir reflotar la vivacidad comercial en esta región fronteriza.
El Gobierno tiene que trazar planes concretos para dinamizar la economía nacional, de lo contrario, el próximo año seguiremos más que en lo mismo. Es urgente que el jefe de Estado ponga en práctica la promesa hecha cuando asumió el poder, de que la distribución de la riqueza sería más equitativa. En cambio, cada vez se acentúa más la brecha entre el pobre y el rico.
Cartes tiene el deber y el compromiso de rescatar al país de esta situación anquilosada en que se encuentra. El equipo económico del Gobierno tiene que elaborar proyectos sustentables y creíbles que apunten lograr inversiones a corto y largo plazo, lo que facilitará oxigenar la golpeada economía nacional.
Es necesario que el Gobierno gane credibilidad, para que los empresarios observen con interés al Paraguay, como un mercado atrayente para aplicar su capital. El presidente Cartes tiene la sartén por el mango, para ofrecer las alternativas de inversión para los interesados en hacerlo.
Paraguay debe aparecer entre los países creíbles y propicios para las inversiones. Las autoridades deben ofrecer seguridad política y jurídica, y acabar con el viejo esquema de las prebendas, lo cual hace que muchos planes importantes se esfumen, por el temor y las dudas de que transmiten en un país donde la corrupción predomina, a pesar de que este mal no es un patrimonio exclusivo de nuestro país.
Es hora de que Horacio Cartes se ponga las pilas y comience a trabajar en serio por el Paraguay al que se propuso transformar en el “Nuevo Rumbo”. Tiene la enorme misión de saldar las deudas pendientes hasta ahora, donde muy poco se ha avanzado de la promesa a la acción. 2014 fue un año difícil y tortuoso, por lo que el Gobierno tiene la gran responsabilidad de empezar a hacer a andar esta maquinaria pesada, que se llama Paraguay.





























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