Pacto perverso

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El pacto oscuro entre la senadora liberal Zulma Gómez y político esteño Javier Zacarías Irún, una vez más quedó al desnudo, así como ya había ocurrido en el 2008, cuando la legisladora, la semana pasada, evitó, a través de la influencia que ejerce sobre su hija concejal municipal, una segura intervención de la municipalidad de Ciudad del Este, que viene siendo denunciada por la galopante corrupción que existiría en la citada institución pública altoparanaense.

La hija de la parlamentaria, Guadalupe (Lupe) Bernal, supuesta representante del PLRA en la legislatura esteña, prometió firmar un documento en donde se garantizaba que la oposición tomaría la presidencia de la Junta Municipal, principal compuerta para una próxima intervención de la comuna paranaense. Sin embargo, a la hora en que debería estampar su firma, la edil desapareció y se llamó al silencio, evitando así, quizás, la única oportunidad para ventilar los trapos sucios en la gestión del clan Zacarías.

Una “negociación” entre Zacarías Irún y la resistida parlamentaria “azul” impidió la conformación de una mayoría de ediles, para asumir la presidencia de la corporación legislativa y así iniciar el camino de la anhelada intervención del segundo municipio más importante de la República, en cuanto a recaudación y demográficamente se refiere.

Esta no es la primera vez que se da este tipo de pacto satánico, a espalda del pueblo, entre Zulma Gómez y Zacarías Irún. La ciudadanía, no solo altoparanaense, sino paraguaya, recordará cuando la legisladora liberal, en plena sesión de la Cámara de Senadores, agradeció públicamente al ex intendente esteño, por su “apoyo incondicional” a la dupla presidencial ganadora del 2008, Lugo-Franco.

Con eso había quedado sellada la traición de Zacarías Irún al partido colorado. El caso se estigmatizó y el aludido líder político nunca lo pudo rebatir con argumentos sólidos.

De esta manera las autoridades siguen burlándose del pueblo. Los ediles esteños, con millonaria dieta, continúan al servicio del clan Zacarías, que desde el 2001 maneja la municipalidad de la capital del Alto Paraná, como un negocio privado. El dinero de todos los contribuyentes es sometido a una verdadera orgía, donde una claque perversa disfruta de los fondos públicos, mientras que los humildes funcionarios comunales hace 4 meses que no perciben sus salarios. ¿A dónde destinados los rubros?

El pueblo es muy sumiso y pasivo. Si las instituciones responsables no toman intervención para poner coto a esta corrupción desenfrenada, donde la impunidad se enseñorea para permitir que se siga robando, la ciudadanía tiene la sagrada obligación de salir a la calle a tomar el toro por las astas.

No es ninguna apología al delito, sólo estamos llamando a defender lo que es del pueblo, cuando se ignora el estado de derecho. Aquí en Ciudad del Este, la Constitución y las leyes son letras muertas para quienes están al frente de los poderes fácticos.

Se ha perdido el respeto y la vergüenza, donde la sociedad se ha pervertido totalmente. En este país sudamericano, irónicamente,  el ciudadano de primera, el gentleman, es el que roba y vacía las arcas públicas, mientras que el que denuncia los hechos irregulares es radiado y perseguido, como el sinvergüenza y el antipatriota (sic).

A la otrora capital mercantil de la República, si sigue con este ritmo, no llevará mucho tiempo para que se le expida su certificado de defunción, lo que significará su extinción definitiva. Pero mientras que se sigan dando pactos perversos, como el de Zulma Gómez y Javier Zacarías Irún, el Paraguay seguirá sosteniendo el rótulo de tercermundista.

 

 

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