«Paraguay pasó de ser un país de tránsito de cocaína, de envíos a otros países como Brasil y Europa, llegando a convertirse ahora en el nuevo procesador de la droga, a juzgar por los numerosos descubrimientos de laboratorios de polvo blanco en varios puntos del país, principalmente en la frontera con Brasil», comenzó diciendo el ministro de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), Luis Alberto Rojas.
Según explicaciones de Rojas, ahora el paraguayo dejó de ser una simple mula y aprendió «el arte» de reelaborar y procesar la cocaína, y con la mezcla de otras sustancias, como los llamados precursores, la droga que viene directo de Colombia aumenta en su volumen para ser vendida por lo general en el mercado brasileño y de ahí a Europa, pero con menos calidad.
La cocaína que proviene de Colombia, previa escala en Bolivia, llega al país con 80 por ciento de pureza, la calidad es óptima y el precio muy bajo.
La mayoría de las cargas ingresa generalmente por el Chaco, ante la imposibilidad de las autoridades de cubrir toda la vasta zona chaqueña, o también ingresa por aire, utilizando pistas clandestinas.
Lo hallado recientemente en Toro Pochy, Palmar de las Islas, Alto Paraguay, el 8 de febrero pasado, es una pequeña muestra de cómo operan los narcotraficantes, utilizando zonas fronterizas con Bolivia y Brasil para hacer más fácil el envío.
«De cien kilos de cocaína de alta pureza, se reelabora y se obtiene casi el triple de su volumen en la mezcla con otras sustancias, como la acetona o la fenacetina, como lo encontrado en Palmar de las Islas», explicó el secretario de Estado.
Todas las sospechas fueron plenamente confirmadas cuando los mismos agentes de la Senad incautaron 292 kilos de cocaína pura colombiana en una estancia en La Patria, Boquerón, Chaco, que iba ser procesada en el laboratorio de Palmar de las Islas, cerrando el círculo de la investigación de cómo operaban los financistas.
Rojas mencionó que con el procesamiento de la cocaína de alta pureza proveniente de Colombia, de su 80 por ciento de calidad original en el país se reduce al 50 por ciento para ser vendido a Brasil.
En el país ya se utilizan diversas sustancias para dar consistencia a la cocaína colombiana, reduciendo al 50 por ciento su calidad.
Un kilo de cocaína se triplica en el país para generar mayores ganancias en la venta en el mercado brasileño.





























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