Un informe del Banco Interame-ricano de Desarrollo, posiciona a nuestro país como a uno de los que presentan la peor calidad de viviendas y acceso a una casa propia, en relación al promedio de América Latina. El problema habitacional de Paraguay se encuentra lejos de ser solucionado en su totalidad.
En nuestro país existen, por lo menos, unas 2 millones 800 mil personas de una población de alrededor de 7 millones que no cuentan con techo propio. Evidencian estas cifras que los gobiernos no le han dado suficiente importancia a uno de los indicadores más lacerantes de la pobreza, como lo es la falta de un espacio físico digno para que las personas puedan vivir y desarrollarse como seres humanos.
La cifra divulgada aquí se considera demostrativa de la grave situación de los sectores vulnerables del país, a quienes les falta ese bien básico e indispensable
Existe además, en torno al problema una percepción falsa, al considerarse que la falta de vivienda afecta solamente a la gente que está en la pobreza o en la extrema pobreza, la realidad indica que el déficit habitacional en el país abarca a todos los niveles sociales. Mucha gente que tiene buena remuneración mensual o familias en que se tiene un ingreso económico mensual importante, no tienen una casa propia.
La falta de ingresos propios para pagar una vivienda, los reducidos presupuestos destinados por las autoridades a ese fin y la negativa de créditos blandos y suficientes a la población conforman el trágico panorama señalado por el Banco Interameri-cano.
A la falta de vivienda propia, se le suma la mala calidad de las existentes, por la falta de utilización de materiales de calidad en paredes y techos, reemplazados por bloques de madera, cartón, o chapas de zinc, así como la falta de acceso al agua potable y saneamiento de residuos cloacales, es la realidad de 36 de cada 100 viviendas en el país.
El informe, sin embargo trae un detalle favorable; ya que señala que en el Paraguay, sólo el 3 por ciento de la población no cuenta con una vivienda en donde vivir, mejor que el 6 por ciento del promedio latinoamericano que vive en la intemperie o bajo rústicos remedos de viviendas. Otro aspecto señalado, es que proporcionar infraestructura básica en zonas marginales como los asentamientos, puede costar mucho más que en un área sin urbanizar. Datos de la Senavitat, dan cuenta que de los 1.500 asentamientos existentes, sólo cien fueron regularizados.
El presupuesto público asignado en el periodo de gobierno que llega a su fin para la construcción de viviendas de interés social fue de 160 millones de dólares, esta suma permitió la construcción de aproximadamente 11 mil viviendas, estas cifras pueden sonar alentadoras, pero aun están muy alejadas de lograr una respuesta definitiva a los paraguayos sin casa.
Escribe: José Martínez





























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