Petróleo del Chaco debe traer cambios en rumbo energético

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Escribe: Luis Alen.

La confirmación de la existencia de yacimientos petrolíferos a casi 4 mil metros profundidad en el Chaco paraguayo, por parte de la firma perforadora inglesa President Energy, debe llevar a plantear cambios profundos en el complicado cuadro energético nacional.

Los primeros cálculos llevan a pensar que hay reservas de crudo como para refinarlo y abastecer así el mercado nacional con combustibles que signifiquen un ahorro de divisas para el país. Pero, más que eso, se debe pensar en transformar el actual panorama de producción de electricidad a partir de las represas binacionales hidroeléctricas, combinándola con la generación térmica en base a petróleo o gas natural que se pueda extraer también en las tierras chaqueñas.

¿Por qué plantear esta combinación? ¿Acaso no estamos teniendo la cómoda cobertura generadora de hasta 90 por ciento de abastecimiento a través de Itaipu? Es que el actual balance energético nacional no cierra en positivo, sencillamente porque no se saca el beneficio que se debería obtener de la venta de energía a los países vecinos, a consecuencia de los tratados leoninos de 1973 suscritos tanto con Brasil como con Argentina.

El Paraguay, que alberga aún amplios segmentos de pobreza e inequidad social, financia el desarrollo brasileño y argentino exportando a dichos mercados energía barata, mientras el ente administrador y regulador de electricidad del país, la Ande, resulta incapaz de realizar inversiones en mejoramientos de sus redes de transmisión y distribución, como resultado del mal negocio de vender a precio vil la energía eléctrica a los países vecinos.

Es evidente que la Ande no puede cargar su ineficiencia y su incapacidad de generar recursos de inversión a las facturas de sus usuarios, debiendo endeudarse toda la nación para financiar la renovación de sus redes, en buena parte con los bonos soberanos emitidos últimamente. Por ende, los mismos clientes del ente estatal deben sufrir las consecuencias con reiterados cortes de energía en horas de intenso consumo originadas en los días de mucho calor.

Lo que no se suele decir en los foros energéticos es que combinar energía hidráulica con la proveniente de plantas térmicas a base de petróleo o gas del Chaco, redundará en beneficio de una mejor oferta de precios en el mercado regional de electricidad, haciendo que al mismo tiempo sea una realidad la tan anhelada integración energética, que hoy le está vedada al Paraguay por el antieconómico e irracional esquema montado con las binacionales Itaipu y Yacyretá.

La idea es establecer un mercado eléctrico mayorista en el cono sur sudamericano en el cual nuestros excedentes de oferta compitan para abastecer mercados que como el chileno en estos momentos son deficitarios en generación.

Es cierto que el fluido energético deberá pasar por las redes argentinas y brasileñas, para llegar a los mercados vecinos de Bolivia, Uruguay y Chile, pero un sistema integrado de transmisión podría favorecer hasta a los grandes, Argentina y Brasil, porque, llegado el caso, también ambos podrían beneficiarse con la energía paraguaya, especialmente en horas pico de gran consumo.

En consecuencia, por medio del cobro de precios reales en el mercado mayorista de Sudamérica, podremos decir que, por fin, el Paraguay recibirá lo que en justicia debe percibir como pago por su energía abundante.

 

La explotación petrolera en el Chaco significará así no sólo un ahorro de divisas por menor importación de combustibles, sino también la inédita oportunidad de comenzar una nueva era en la exportación de electricidad hacia los países vecinos sudamericanos.

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