Plantear nueva gestión en el 50% de la electricidad

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Escribe: Luis Alen.

El nuevo gobierno del Brasil ha venido con todo su potencial político y técnico para proponer al gobierno paraguayo lo que considera debe ser el nuevo esquema de gestión financiera en la entidad binacional Itaipú.

Una ventaja para nosotros es que ya sabemos la hoja de ruta que los socios en el mega emprendimiento energético van a tratar de imponernos, como la rebaja en el precio de la electricidad y, por consiguiente, en el costo operativo de la usina, aparte de que en lo demás dentro del Tratado de 1973, prácticamente desean que todo siga igual, como el caso de la “cesión” a ellos de la energía no consumida en el Paraguay y la imposibilidad de vender el excedente a terceros países.

La desventaja nuestra radica, como siempre ha ocurrido en los 50 años de vigencia del acuerdo y la operación de Itaipú, en que carecemos de la voluntad política de sacudirnos de la virtual entrega de nuestra soberanía en una empresa que debe ser encarada como el principal instrumento económico para que el país salga de la pobreza y el atraso de siglos.

Los sucesivos gobiernos de estas cinco décadas, tanto la dictadura stronista como los de la era democrática, han utilizado Itaipú y la represa paraguayo-argentina de Yacyretá, como un coto de caza y enriquecimiento fácil de los políticos de turno, sin que se hayan generado las condiciones para un manejo desarrollista y totalmente transparente de los ingresos genuinos conseguidos a través de las hidroeléctricas y que son de propiedad de todos los paraguayos.

Un ejemplo bastante oprobioso constituyen los enormes recursos del Fonacide, que son decenas de millones de dólares que anualmente se dilapidan en los canales fraudulentos del clientelismo político, pero en nombre de la educación, y cuya inversión en obras a favor de los niños y jóvenes en la mayoría de los casos no se conoce e incluso ni siquiera existe una rendición de cuentas de las gobernaciones y municipios a los que se destina.

A todo ello se suman los famosos “gastos sociales y ambientales”, además del presupuesto abultado en sueldos y otros beneficios a una plantilla de personal supernumeraria en las entidades binacionales, con salarios que son de otro planeta en comparación a las escuálidas remuneraciones del pueblo común tanto en el sector público como en la empresa privada.

Terminar con el manejo “político”

Como parte de la estrategia de soberanía y defensa de los recursos financieros paraguayos en la binacional Itaipú durante la próxima negociación de cara a 2023, el primer paso a dar debe ser el corte de los gastos superfluos y sin rendición de cuentas, de parte de los “políticos”.

Los ingresos del país en las entidades binacionales deben regirse por los principios económicos de la gestión empresarial del sector privado, con una usina cuyos costos deben ser rebajados a un nivel mínimo que garantice nada más que su operatividad sin contratiempos, así como el mantenimiento adecuado de las máquinas.

Ante la tendencia de ir bajando el precio de la electricidad, que es la meta de los brasileños, el Paraguay debe promover inmediatamente una estrategia de crecimiento sostenido del consumo nacional, especialmente en la industria, mientras que en el precio de la energía exportada a los vecinos, tanto a Brasil como a Argentina, sin excluir a otros países de la región, el gobierno de Marito Abdo debe plantearse desde ya la “nacionalización” del 50 por ciento de la energía que le corresponde al Paraguay, creando a la vez un mercado mayorista de la electricidad para su transferencia posterior a precios vigentes en el mercado de los países de la región sudamericana del Cono Sur.

Este manejo transparente de la propiedad de todos los paraguayos no debe descartar la asociación público-privada, siempre con mayoría del Estado en un 51 por ciento, para promover una mayor utilización de la energía en el país, como asimismo su exportación, pero a precios reales de mercado, y no como ahora con la “cesión” a Brasil o a la Argentina a precios muy por debajo de los vigentes en las líneas de transmisión y distribución de la región.

Sólo así se podrá decir que el Paraguay ha recuperado plenamente la soberanía en los emprendimientos binacionales del río Paraná, pero proponiendo antes que nada un cambio sustancial en la forma en que se gestionan actualmente los recursos que llegan al país por el pago de la electricidad cedida.

En la medida en que vayan aumentando los fondos recibidos a partir de 2023, también el Paraguay deberá ir incrementando a pasos gigantes la transparencia necesaria en el uso de dichos recursos.

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