Escribe: Luis Alen.
Parece que se está cumpliendo el pedido de Horacio Cartes, hecho en 2013 a empresarios brasileños, de que “usen y abusen del Paraguay”. Pero el que tomó al pie de la letra el exceso verbal del presidente fue al parecer el propio Gobierno brasileño, que con sus medidas de política económica interna está por matar definitivamente al otrora próspero comercio fronterizo.
Los hechos están confirmando que la posición débil de Horacio Cartes ante el Gobierno de Dilma Rousseff no permite realizar reclamos firmes para dar una solución al problema de la decadencia comercial de la frontera con Brasil.
Ni la visita reciente del canciller brasileño Mauro Vieira fue aprovechada por el Gobierno paraguayo para realizar los pedidos más urgentes a su par vecino, contentándose con la retórica de siempre sin resultados tangibles en las relaciones económicas que favorezcan al país.
Las acusaciones contra HC de que encabeza un esquema de contrabando masivo de cigarrillos hacia el Brasil, en connivencia con las organizaciones criminales brasileñas que llevan a cabo toda clase de tráficos, desde drogas hasta armas, está impulsando además medidas de control draconianas a través del mismo Ejército brasileño, todo lo cual inhibe la venida de los compristas.
Mientras tanto, sigue firme el proyecto brasileño de bajar de 300 a 150 dólares la cuota de compras en el lado paraguayo por la vía terrestre, cuando por vía aérea el tope es de 500 dólares. Es una demostración más de la decisión del Gobierno brasileño de poner fin a lo que ellos llaman “el carnaval paraguayo” en la frontera.
Mayor firmeza en Itaipu
Lo que el Gobierno paraguayo debió retomar y no lo hizo, fueron las reivindicaciones de la libre disponibilidad de la energía de Itaipu, en el 50 por ciento que le corresponde a nuestro país, y en relación a la fijación de un precio justo de mercado para la electricidad, con la posibilidad de ir a los estrados internacionales a dirimir la cuestión.
Con esta posición firme se iba a fortalecer la capacidad de negociación del Paraguay en el tema comercial fronterizo, porque es una realidad sin discusión que la economía nacional sigue pendiente de la evolución del intercambio con el Brasil, así como la consecución de fuentes de trabajo para miles de compatriotas y ni qué decir para otros miles de brasileños que dependen del mismo comercio de frontera.
Durante el Gobierno de Lula Da Silva se había sentado el compromiso de propender a sacar al Paraguay del estatus de “vecino pobre”, lo que desembocó después en la triplicación del pago de las compensaciones en Itaipu, pasando de 120 a 360 millones de dólares/año. Incluso se notaba una recuperación del comercio fronterizo, posibilitando el crecimiento simultáneo de ciudades como Salto del Guairá y Pedro Juan Caballero, casi como lo ocurrido con Ciudad del Este.
Parece que los gobernantes brasileños olvidaron el objetivo de Lula, ya que ahora se disponen a desalentar definitivamente la venida de sus compatriotas a realizar compras en la frontera paraguaya. Se descuenta así el gran impacto negativo que tendrá en la dinámica económica nacional la caída en las ventas de los comercios de las ciudades limítrofes.
Las políticas económicas negativas de Argentina y Brasil son difíciles de contrarrestar, como lo reconoció el mismo HC en una entrevista al diario Folha de São Paulo, y allí están las mega devaluaciones del peso argentino o del real brasileño. Sin embargo, la política económica interna del Paraguay debería ir analizando la posibilidad de acompañar con prudencia gradualista las tendencias del tipo de cambio, como forma de preservar la competitividad de la producción nacional y desalentar la entrada masiva de productos de contrabando, que ponen en jaque a toda la industria local.
La caída en el precio internacional del petróleo pudo haber sido aprovechada con mayor ímpetu por una política económica agresiva que preserve los niveles de crecimiento económico por encima del 4 por ciento anual, como es la meta para este año, pero que podría desalentarse en el caso de continuar las fuertes devaluaciones de los países vecinos
HC no sólo da una imagen de debilidad ante Brasil en el tema comercial, sino también en el plano político interno, tras el error de seguir el canto de sirena del astuto Javier Zacarías Irún. Con la digitación del candidato para la ANR, Pedro Alliana, su endeblez política subió de tono al enfrentarse a un Senado hostil, que se volvió mucho más opositor tras la aparición del grupo de los 15 senadores colorados que apoyan la candidatura a la titularidad del partido Colorado de su colega Mario Abdo Benítez.
Por primera vez en sus 19 meses de gestión, Cartes ha sufrido serios reveses en sus iniciativas planteadas al Poder Legislativo e incluso ha aparecido una amenaza de juicio político que por ahora no tiene sustento en la realidad, pero que no ha dejado de causar una severa sacudida política al jefe de Estado, más aún porque los senadores se vieron retaceados en sus atribuciones ante ascensos dispuestos en la Policía por el propio primer mandatario, por medio de un decreto, sin la venia previa del Senado como establece la Constitución.
Caso “Neneco”
Capítulo aparte merece la captura en el Brasil de Vilmar “Neneco” Acosta, acusado de ser el autor intelectual del asesinato del periodista Pablo Medina y de su acompañante Antonia Almada, lo cual generó otro pico de tensión en las relaciones entre el Paraguay y el Brasil.
Es que en ocasiones anteriores, cuando personas acusadas de delitos en Brasil eran capturadas en el Paraguay, por medio de un acuerdo informal se procedía a deportarlas para ser inmediatamente detenidas en el Brasil. En este caso, Paraguay esperaba la “reciprocidad” brasileña, lo que no ocurrió, por las acciones legales que iniciaron los abogados del ex intendente paraguayo. Ahora, el camino que queda es el proceso formal de extradición, que podría ser demorado.
Aparece de entrada que el Gobierno paraguayo mostraría poco interés en el caso, en parte debido a la débil posición del país ante el vecino. Pero surge entre tanto la fuerte impresión de que Brasil puede utilizar a “Neneco” como una especie de pieza de cambio para conseguir algún tipo de claudicación más del Paraguay, de las muchas que ya están a simple vista.
La visita al Paraguay del canciller brasileño Vieira fue ocasión para que las autoridades paraguayas insistieran en la necesidad de un trámite rápido para someter al acusado a la justicia. En el Paraguay, con la muerte de Medina se inició un debate amplio sobre el poder de la narcopolítica en el país.
A propósito, no se pueden excluir dos posibilidades, como editorializó al respecto el diario ABC.
La primera, como Brasil “no da puntada sin hilo”, no debe descartarse que el Gobierno de ese país, siguiendo sus viejas tácticas, esté condicionando la deportación o rápida extradición de ‘Neneco’ Acosta a la obtención de alguna nueva ventaja –o expoliación– de las muchas que ya obtuvo del Paraguay.
La segunda, que pese a la afirmación de las autoridades paraguayas de que se está haciendo todo lo posible para traerlo al ex intendente de Ypejhú, cabe la posibilidad de que estos discursos sean sólo “para la exportación”, por cuanto en las altas esferas podría ser un peligro la presencia de “Neneco” Acosta en el país, ya que puede hablar de cosas que comprometan a mucha gente, como la “madrina” Cristina Villalba, de gran poder en el gobierno de Horacio Cartes, por no haberle dado ésta la protección que le habría pedido horas después del asesinato del periodista y de su asistente, según las pruebas y testimonios arrimados a la fiscalía.





























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