Presión militar genera estragos

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Aunque se anunció el fin de la Operación Ágata 7, la presidenta del Brasil Dilma Rousseff confirmó el lunes que los soldados seguirán en la frontera hasta finales de julio. La presencia del Ejército, causa más perjuicio a la actividad formal que informal en Ciudad del Este y Foz de Yguazú.
“Ver soldados fuertemente armados como si  fuera una zona de guerra, no es lo más atractivo para un comprador o un turista que visita la región. No es la imagen ideal y el efecto se hizo sentir no solo en Ciudad del Este, sino también en Foz de Yguazú”, refirió Jorge Cañete, dueño de una pequeña tienda en el Shopping Americana.
El empresario señaló que está claro que la presión seguirá, y la situación crítica se prolongará por más tiempo. “No creo que cambie mucho, pero de todos modos deseamos que venga más gente, porque la situación es complicada para todos”, añadió.   
El ministro de Defensa del Brasil, Celso Amorim, visitó la ciudad de Foz de Yguazú la semana pasada para acompañar la operación militar “Ágata 7” de combate al contrabando, el tráfico de drogas, armas y municiones, y en conferencia de prensa anunció el fin de la operación, pero  el pasado lunes la presidenta Dilma, confirmó que los soldados seguirán en las fronteras para apoyar a los demás organismos de control y seguridad. 

Daño es igual o peor
En Foz de Yguazú, el daño es igual o peor que en el comercio de Ciudad del Este. La presencia del Ejército redujo al mínimo la visita de turistas a la región, afectando al sector de hotelería, gastronomía y servicios en general.
“Ocurre que los compristas y turistas que vienen a Ciudad del Este, se hospedan en hoteles, comen en restaurantes, utilizan taxis y otro servicios en Foz de Yguazú y sin ellos este sector se ve afectado. A mi me consta que en todo este tiempo mucha quedó sin trabajo”, señaló Eduardo Santos, trabajador taxista en la zona de Vila Portes.

Manifestación
El trabajador señaló que la semana cuando se anunció la presencia de Dilma Rousseff, varios sectores se organizaron para recibirla con una manifestación, precisamente denunciando que antes que ayudar, el Ejército espanta a los turistas y compradores que regularmente visitan la frontera.
“No sé si le avisaron que le iban a abuchear, lo cierto es que decidió no venir. Acá la gente está muy nerviosa y molesta con el gobierno, porque si el objetivo es combatir el narcotráfico, no es el puente o en puesto de peaje de San Miguel, donde precisamente los van a encontrar”, refirió el trabajador.

Sin nombre
Ni bien concluyó Ágata 7, la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, anunció el lunes pasado que 33.500 soldados de nuevo fueron desplazados a las fronteras del país para reforzar la seguridad durante la Copa Confederaciones de fútbol y la próxima visita del papa Francisco.
Según las previsiones de las autoridades de Defensa, los soldados desplazados a las fronteras regresarán a sus cuarteles después de la visita del papa Francisco, quien estará en Brasil entre los días 22 y 28 de julio próximo, para asistir a la Jornada Mundial de la Juventud.
La Copa Confederacio-nes, el otro gran evento internacional que Brasil organizará este año, se disputará entre los días 15 y 30 de junio.

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