El Paraguay, al igual que cualquier otro país, está sujeto a las imposiciones que sobre sus recursos naturales y empresas estatales pretenden imponer los países ricos del mundo.
Convengamos que la oportunidad está abierta, a raíz de la pésima administración de los gobiernos corruptos.
Con la vigencia de la (APP) Alianza Público Privada, que permitirá la presencia masiva de capitales extranjeros en el mercado paraguayo, la calidad y entereza patriótica de nuestros gobernantes resultará determinante para defender y negociar inteligentemente aquello que sea del interés de los empresarios.
Con las instituciones nacionales corroídas por la corrupción, esta nueva herramienta de negociación resultará un festín en manos de los corruptos de dentro y fuera de la república.
Con las señales de transparencia que tímidamente está tomando cuerpo en el horizonte político paraguayo, gracias a la presión popular en las calles, se enciende alguna esperanza al respecto, y es de esperar que finalmente, esa presión y participación del pueblo termine con la mafia local, empotrada en el manejo de la cosa pública y que los nuevos negociadores desde el gobierno, hagan su trabajo en el marco legal y a favor de los intereses del Paraguay.
La cosa no a ser fácil, existe una multitud de aguafiestas empotrados en los tres poderes del Estado y el sector privado, esos a los que le va tan bien, en la misma medida del perjuicio que ocasionan al país con sus negociados viciados por mezquinos intereses.
La fortaleza moral de las autoridades paraguayas, será un frente de segura garantía a la hora de conciliar los acuerdos que devendrán de las negociaciones para la explotación de los recursos naturales, como también en el manejo de las empresas públicas inyectadas con el capital privado.
Las normativas a estructurarse en relación a los acuerdos deberán ser analizadas con la debida transparencia y con la opinión de los sectores populares, que deberán ejercer el rol de contralor continuo, antes, durante y después del proceso de los acuerdos que serán firmados por el país y los capitalistas globales.
La APP es una herramienta de dos filos, es de aguardar que el filo que se utilice corte equitativamente la porción de la torta, para el beneficio del Paraguay, como también para los capitalistas que actúen en el marco de la legalidad y el respeto al país.
Eso será posible sólo en la medida de la honestidad e inteligencia de los negociadores paraguayos, por lo que deberíamos invitar a los tramposos, los deshonestos y corruptos que se abstengan de participar en las transacciones.
Los convocados para tales gestiones, deberán ser los ciudadanos técnicamente aptos y moralmente competentes.
Y más vale que esta selección de los mejores se haga con el más estricto rigor, de modo a impedir que el plantel lo integre alguna rata de triste recuerdo para el pueblo.
La confianza traicionada del pueblo se ha transformado en una conciencia colectiva, comprometida con el rol de supremo contralor y celoso guardián de su patrimonio, ésa, es a todas luces, la traducción más fiel de lo que debería ser el nuevo rumbo que propone el actual gobierno.
Escribe: José Martínez





























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