Escribe: Luis Alen.
A seis meses del cierre de las fronteras motivado por la pandemia, el Gobierno nacional hasta hoy no da indicaciones de tener un plan gradual de reapertura del flujo comercial del turismo de compras con los países vecinos que resulta esencial para la recuperación económica. Es cierto que aún existe un panorama sanitario incierto, pero la realidad es que no se puede continuar con la clausura de los pasos fronterizos sin dañar a toda la economía.
Aparece como una traba también que el gobierno de Brasil volvió a extender la clausura de su frontera hasta finales de este mes, pero a pesar de ello el Paraguay ya debería tener por lo menos esbozado un protocolo de reapertura fronteriza para volver a crear desde octubre las condiciones para revertir la gran desocupación y el cierre masivo de negocios.
Sólo en el eje Ciudad del Este-Foz de Yguazú se perdieron por el bloqueo fronterizo 65.000 empleos en el lado paraguayo y 24.000 en el lado brasileño, según estimaciones de los empresarios. Se impone también recuperar las fuentes de trabajo perdidas por la suspensión de actividades en el comercio de las demás ciudades fronterizas de importancia como Salto del Guairá, Pedro Juan Caballero y Encarnación.
Hasta Bolivia ya anunció la reapertura gradual de los pasos fronterizos en algunas de sus ciudades colindantes con el Brasil, como en el caso de Puerto Suárez-Corumbá, en el departamento de Santa Cruz, o de Guayara-Mirim, más al norte.
Plan de cuatro fases
Los empresarios de CDE presentaron ahora al gobernador del Alto Paraná, Roberto González Vaesken, un nuevo plan de varias fases para la reapertura del Puente de la Amistad con el fin de permitir la entrada gradual y creciente de vehículos, mientras en la cuarta fase se prevé la circulación normal de los turistas, con un cordón sanitario en el circuito comercial a través de un acceso controlado.
El gobernador Vaesken deberá entregar la propuesta a las autoridades nacionales con el objetivo de lograr un consenso que permita llegar a un acuerdo para la retomada de la actividad comercial con el Brasil, así como se espera en las otras ciudades fronterizas e incluso con la Argentina.
Es que los últimos datos económicos que se manejan ya imponen la necesidad de reiniciar el comercio interfronterizo, que resulta esencial para la economía del país. El propio Banco Central del Paraguay en la última reunión de su Comisión de Política Monetaria (CPM) dio a entender que la extensión exagerada de las medidas de restricción comercial anti-Covid19 “representan un riesgo a la baja para la actividad económica y para la demanda en los próximos meses”, a nivel país.
No se puede negar que uno de los sectores más afectados por la crisis sanitaria ha sido el comercio de reexportación, basado en la venta a los turistas compradores en la frontera y que se nutre del régimen arancelario especial para el turismo.
Precisamente, las reexportaciones tuvieron un bajón de nada menos que -73 por ciento en julio, como resultado del cierre de fronteras, lo que motivó que en términos globales, según la estadística del BCP, esta retracción comercial impacte en el total de la exportación nacional, que cayó en -15 por ciento en términos anuales en el séptimo mes del año, principalmente como resultado a su vez de la caída de -48 por ciento anual en la reexportación de bienes en las zonas de frontera.
El Gobierno está previendo para 2021 un presupuesto basado en la contratación de más endeudamiento externo e interno a través de bonos por US$ 1.100 millones, que prácticamente coincide con los pagos del servicio de la deuda externa, lo que lleva a pensar que las autoridades económicas están previendo, o un espectacular efecto “rebote” en el Producto Interno Bruto, de más de 5 por ciento que recupere las recaudaciones tributarias a nivel de antes de la pandemia, o están previendo sigilosamente sacar eventualmente de la galera más deudas con el fin de afrontar un déficit fiscal que podría ser mucho mayor al límite de 1,5 por ciento del PIB que establece la Ley de Responsabilidad Fiscal.
En cualquier caso, los legisladores deberían optar por un presupuesto basado en un repunte económico cimentado en el fortalecimiento del comercio y los servicios, que son los que pueden apuntalar a su vez el equilibrio entre la oferta y la demanda agregadas, porque, de otro modo, no tiene sentido monetizar a más no poder la economía con más deudas, tanto públicas como de las empresas privadas, sin tener una contrapartida en el aumento de la producción potencial de la economía, por los riesgos de una crisis macroeconómica de inflación más recesión, lo que sí podría poner en serios apuros a la estabilidad fiscal y a la capacidad de pagos del país a mediano y largo plazos, atendiendo además a la política del Gobierno de no recortar los gastos públicos con el fin de no echar funcionarios a la calle.
Cuando se habla de relanzar la actividad fronteriza, se está precisamente dando énfasis al aspecto de recuperación de la demanda y el consumo, pues gran parte de la población del país depende del movimiento de frontera, como se demostró en estos meses de pandemia, porque el contrabando y los demás tráficos ilegales interfronterizos gozaron de buena salud. Esto, a pesar de los contagios con el virus que aceleraron los paseros furtivos desde y hacia los países vecinos, cuando a principios de la cuarentena estricta observada en el Paraguay con gran éxito, especialmente en Brasil se disparaban los casos de Covid19.
Atendiendo a la necesidad de hacer resurgir el comercio legal, el Gobierno tendría que acelerar la reapertura gradual de la frontera con protocolos estrictos de control sanitario, como los que proponen los empresarios de Ciudad del Este.
Sólo así se logrará una tendencia a la vuelta a la normalidad económica en el último trimestre del año, para así encarar con algún optimismo la retomada del crecimiento que aparece con poca base realista en el proyecto de presupuesto 2021, al menos si continúa la presente restricción al movimiento comercial en la frontera.





























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