Reforma y juicio político

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Comenzó de nuevo la fiebre de enjuiciar a miembros de la Corte Suprema de Justicia, por “mal desempeño de funciones”. Uno de los que están en el ojo de la tormenta es el ministro de la máxima instancia judicial, doctor Víctor Núñez, cuyo nombre  saltó al tapete tras el asesinato del periodista de ABC Color, Pablo Medina y su asistente Antonia Almada.

Aparentemente, Núñez brindaba protección al hoy acusado de autor moral del crimen del periodista, el prófugo intendente de Ypejhú, Wilmar “Neneco” Acosta Márquez.

A partir de esta situación presentada, Núñez fue blanco de cuestionamientos y debate en todas las esferas del poder, para llevarlo a un juicio político, por la grave acusación que pesa sobre el mismo. Sin embargo, existen posturas encontradas al respecto. Los liberales están de acuerdo de llevar al sillón de los acusados al ministro de la Corte. En cambio, los colorados son de la posición de enjuiciar a varios otros ministros, envueltos en importantes casos de corrupción.

En cambio, el presidente de la Cámara de Diputados, Hugo Velázquez, es de la tesis de que se debe trabajar por la reforma judicial, lo cual permitirá el saneamiento de la institución de la podredumbre que hoy contamina a la justicia paraguaya, y que muy poco hace en favor de la transparencia.

La ciudadanía cree que todos los miembros de la Corte deben renunciar o en caso de que quieran seguir atornillados en el cargo, el Congreso debe hacerles un juicio político para cesarles de sus funciones.

En el Paraguay el Poder Judicial está totalmente contaminado. Aquí no existe la mínima garantía para un juicio justo. La justicia funciona al amparo del más poderoso y del vil metal. Por eso, su transparencia y su equitativo funcionamiento no pasa por el remanido cambio de hombres, sino por una profunda reforma estructural, que permitirá devolver la confianza en la ciudadanía, que hace años se perdió en esta nación guaraní.

Es urgente el saneamiento de la justicia. De lo contrario seguiremos sumido en el atraso, lo cual acarrea, solamente, miseria y desolación.

El Paraguay necesita de un Poder Judicial confiable, que no solamente esté al servicio de los poderosos. Una justicia equitativa donde se pueda medir con la misma vara a todos. Esto permitirá la presencia de empresarios, interesados en invertir en el territorio nacional.

Debe entrar a primar la voluntad política por encima de los intereses particulares, para buscar limpiar de personas inescrupulosas el Poder Judicial. La impunidad, madre de la corrupción que campea en el Paraguay, tendrá que ser erradicada, si se pretende desarrollar una justicia con igualdad para todas las clases sociales.

Paralelamente al juicio político para todos los miembros de la Corte Suprema de Justicia, se debe impulsar la reforma judicial, que ofrezca garantía y justa defensa a todos aquellos ciudadanos que se sometan al arbitrio de la justicia paraguaya. Las autoridades del poder legislativo, en cuya cancha está la pelota, tendrán que actuar con toda la prudencia posible y buscar obrar a favor de la población, erradicando la oprobiosa justicia al servicio de los más poderosos. ¡Juicio político y reforma ya!

 

 

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