Robo de alto voltaje

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Paraguay  tiene más electricidad a su disposición que todos los países de la región y figura como el mayor exportador de energía limpia del mundo, esta vocación energética es anterior a Itaipú y Yacyreta. Las represas de Acaray  e Yguazú dejan en claro que esta ingeniería desarrollada  no es simplemente el subproducto de un convite de los países asociados con él en las dos primeras. El Paraguay acredita claramente que  posee un brillante curriculum energético  entre sus pares del continente.
La venta  de electricidad le produce más dinero que otros rubros productivos, (soja, carne, yerba mate etc.) Según los datos históricos del Banco Central del Paraguay, al primer trimestre del año las binacionales incorporaron al país en concepto tan solo de royalties unos USD 600 millones. Alrededor del 12% del PIB del periodo.  Las estadísticas de exportación de energía eléctrica neta indican a Paraguay como el mayor exportador de energía del mundo, con 43 gigavatios/hora (GWh) exportados. La energía eléctrica es un producto vital altamente requerido, su impacto disparador es multisectorial e ilimitado, el valor estratégico de su naturaleza la convierte en una mercadería vital para movimentar el motor del desarrollo productivo dentro y fuera del Paraguay. 
Según el BCP, de la electricidad que corresponde a Paraguay de las usinas, sólo un 8% tiene como destino nuestro mercado, el 92% se registra como exportación
Hasta aquí todo bien, pero ¿porqué este verdadero y hasta envidiable potencial energético del Paraguay no se transforma en motor para su propio desarrollo?, la respuesta surge con una afirmación de alto voltaje; el negocio energético paraguayo está en manos de una casta de corruptos del sector público y privado, amparados por el anonimato y los fueros del poder, manejan los cordeles del negocio como si se tratare de un bien particular, con el sólo ánimo del lucro personal y de sus abominables iguales, ubicados dentro y fuera del país.
La resultante de este insostenible orden impuesto, es que pese al brillante posicionamiento comercial exportador, el Paraguay, no sólo no disfruta de mejorías acordes con los ingresos que genera el negocio, también, se endeuda cada vez más, fuentes oficiales señalan que el saldo de la deuda de los entes rondan los US$ 17.000 millones en Itaipú y sobre Yacyreta se barajan cifras desde US$ 6.000 millones a US$ 18.000 millones.
Completa este  absurdo, el irritante y confuso vocablo técnico con el que se maneja la cuestión, que por tratarse de un recurso público debería ser expuesto en el marco de la mayor claridad. 
El floreciente negocio de la energía eléctrica del Paraguay está en manos desvergonzadas, operando dentro y fuera del país, sus  golpes son arropados con el sigilo del disimulo y la simulación. Simulan  trabajar honestamente a favor de la república, mientras disimulan  los robos que perpetran, amparados en la impunidad del poder.
Nos muestran lo que desean y ocultan lo que no quieren sacar a la luz, todo esto con la vergonzosa complicidad del desinterés de nuestro pueblo. 

Escribe: José Martínez

 

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